Un tema tabú: las distintas clases de ex
Así como es muy difícil encontrar en los medios informes que hablen de los curros insalubres de las multinacionales de las gaseosas o de los afanos descarados de las telefónicas, porque son sectores que ponen siderales cantidades de guita en publicidad, también es rarísimo hallar una nota que hable de las ex parejas y sus tipologías.
Eso lleva a concluir que las ex parejas manejan la Coca Cola y Telefónica, o que directamente las ex parejas han comprado todos los medios.
Pero cueste lo que cueste, y aunque mañana ya no estemos escribiendo aquí, nosotros sí vamos a tocar oscuros y temibles intereses con esta valiente clasificación de las/los ex:
La clase razonable: Es una de las menos comunes, tanto entre hombres como entre mujeres. Tras un período de dolores y odios relativamente breve, dejan en paz a la otra parte, no dicen "lo/a dejé porque sus conexiones con el narcotráfico eran terribles" y son capaces de mantener el saludo y una dosis de afecto.
Los superados reales: Hay un caso entre 27 millones. Se convierten en auténticos amigos/as, con el plus de que el amor compartido alguna vez le da otra profundidad a esa relación amistosa. Incluso, ante una urgencia (una noche de lluvia en la que por la tele pasan "Cuando Harry conoció a Sally", por ejemplo), no tienen problema en permitir que se las recontrac*j@. Y luego, como si nada, vuelven a hablar del perro nuevo que tienen, de que bajaron dos kilos y otras cuestiones que no tienen que ver con el amor.
Los superados truchos: Hay 27 millones de casos, y eso sólo contando Argentina. Simulan ser superados reales, pero por momentos aparecen señales que desnudan el fraude. Por ejemplo, repentinamente simulan sano interés por tu nueva pareja pero lo hacen preguntando "cómo anda la reventada", o en plena c*gid@ terapéutica se retiran dejándote con la gar*mp@ al aire mientras se visten a mil diciendo "yo no voy a ser la pelotud@ que te saca las ganas a escondidas mientras a la put@ ésa la llevás a cenar al (insértese nombre de restaurant caro)".
La versión masculina, en lo mejor de la enhebración nostálgica, hace un "enganche" que ni los disc jockeys de los '70 lograrían mejorar. Es una onda así: "Arrggg... arrrggg... qué fuerte seguís estando, Sonia, pordió... arrrgg... qué.... arrggg.... bueno que podamos... hummmm... tener esta re... uy mami... lación... que... ... .... ¡que hubiéramos seguido teniendo si no te hubieras escaldado como una vaca con fiebre uterina por ese viejo de mierrrrrrrrda, que (gestito de comillas con los dedos) 'te contiene' pero bien que tenés que venir a que yo te reviente!¡Forra, atorranta, c@g@dor@!" (y ya se va vistiendo también).
La del eterno retorno: Nunca superó la separación, y en su mente se fabricó la idea de que la colgaste por un pequeño lapso de confusión... que ya lleva durando 15 años. Entonces cae a tu casa, toca el timbre, vos no atendés porque le estás dando m@tr@c@ a tu nueva jermu en la cocina, ella sigue haciendo sonar el timbre, vos seguís con la empom@ción, ella se mete por el pasillo lateral de la casa y te aparece por la ventana que da al patio, y dice:
-Lucho, hola... ¡Ah, estabas cog.... No, nada, te quería decir nomás que yo te voy a esperar, sabés... Sí, seguí, no pares, que yo igual te hablo, es cortito lo que te quería decir... Y eso, que por ahí yo tendría que haber respetado más tus espacios, como me dijiste vos cuando nos separamos. Aprendí que... cuidado que al sacudirla tanto la cabeza de ella puede golpear en la canilla... Así que tomate tu tiempo, sabés... Guarda que le estás agarrando muy fuerte las caderas y a lo mejor le duele... Eeeh... Y bueno, nos hablamos después... Te corro un poco las cortinas porque hay mucha resolana y después te va a andar doliendo la cabeza, te conozco yo, jiji...
Cuando se trata de un hombre, en una situación similar, él dice más o menos lo mismo, y está tan concentrado en la idea del regreso, que al ver a su ex en pleno encuentro sexual con su nueva pareja sólo denota una porción de celos al decirle "Paula, contestame bien a lo que te digo, porque si me hablás con la boca llena no te entiendo nada".
La clase killer: La peor de todas. La separación le significa una ofensa imperdonable. No es de las que dice "ojalá que nunca te encuentre con la atorranta con la que andás ahora", porque en realidad ella lo desea. Y cuando sucede, te recontac@g@ a piñas a vos, a ella y al mozo que les estaba sirviendo el triple de verdura y la birra.
No hay variantes entre la rama femenina y la masculina. El combo incluye rayado de pintura y tajeado de neumáticos cada vez que ella ve estacionado tu auto en algún lado, llamados a tus padres relatando lo mierda que sos y emboscadas con amigas sobre la pobre infeliz con la que empezaste a salir.
La lanzadora de hijos: Puede ser una categoría en sí misma, o ser una cualidad extra de la killer. Cuando hay hijos de por medio, en el proceso de separación ellos pueden ser utilizados como munición inmejorable para ser lanzados contra vos y tu nuevo proyecto de vida (que generalmente, convengamos, consiste en no tener uno). La utilización de los chicos puede tener distintos rasgos:
Económico: La ex siente que con uno o más hijos con vos, lo que obtuvo es un pase a planta (en tu billetera). Negocia la cuota alimentaria con la misma sutileza de Hugo Moyano. Si hay mediación judicial, llora delante de la mediadora diciendo que por tu culpa tuvo que laburar de put@, y te saca el 40% del sueldo.
Eso sí, aclara que acepta el "ínfimo porcentaje" sólo a cambio de que, aparte, te ocupes de los gastos de educación, salud, actividad deportiva, ropa, calzado y papel higiénico del nene. Pasado un par de meses, te va a decir que "fuiste un hijo de put@ que la engañó asquerosamente" porque en el convenio quedaron afuera los gastos de renovación de cordones de las zapatillas del pibe.
Temporal: En este caso, los chicos son usados, principalmente, para bloquear las probables salidas del padre con "la otra". La ex averigua si un viernes o sábado por la noche estás preparándote para dejar tu casa, y entonces te llama cortante: "Tengo que salir, a mi papá lo operan de urgencia y no tengo con quien dejar a los chicos". Al día siguiente, con tu plan cogeril ya arruinado, preguntás de qué se trataba la cirugía al viejo, y ella te dice: "Tenía un quiste en un ovario".
Moral: Empezás a hacer que tus nenes conozcan a tu nueva pareja. Vos y ella se esfuerzan por ser más simpáticos que de costumbre, más generosos que de costumbre, más pacientes que de costumbre. Hasta te cagás (forzadamente) de risa cuando uno de ellos vuelca toda la Pepsi en la mesa de la pizzería y te baña el pantalón, mientras reprimís las ganas de reventarlo a tongos.
Al momento del helado, el más chiquito pregunta con una cucharada de Crema del Cielo en la boca: "Rozío, ¿haze mucho que zoz put@?"
En todos los rubros, no hay distinciones mayores que hacer entre las conductas femeninas y masculinas. Salvo en el punto anterior, donde si hablamos de "un ex", la pregunta del niño va dirigida a su propia madre.
Las jefas de campaña: Ponen el acento en la comunicación, desplegando una campaña de difusión más intensa que la del gobierno contra el dengue. Los ejes son varios, aunque pueden actuar todos juntos:
Vos y tu amor: "Era un tipo que siempre se cagó en mí. Cuando mamá murió, no fue capaz ni de abrazarme" (Omite decir que estabas en un barco rumbo a la Antártida).
Vos y tu manejo del dinero: "Un perdido de mierd@, un vicioso. Una vez se gastó como 25.000 pesos en el casino" (No dirá que fue para el cumpleaños de 15 de tu hija)
Vos y tu fidelidad: "No sé cómo no me di cuenta a tiempo de que era un degenerado de mierd@. Una vez le caí por sorpresa al trabajo, ¡y le estaba manoseando la c*nch@ a una tipa!" (No aclarará que sos ginecólogo)
Vos y tu cuidado de la casa: "¿Podés creer que en la put@ vida puso un mísero clavo?" (Soslayará que te faltan los dos brazos)
Vos y tu higiene: "¡Brrrrrrr, no sabés lo asqueroso que era, a veces se metía a la cama de madrugada con un olor a mierrrrrrrda que ni te imaginás!" (Justo después de cambiarle los pañales al bebé, porque ella estaba "un poco como que muy cansada"

Vos y tu sexo: "¡Era un desastre!" (Esteeee.... no hay peor mentira que una verdad a medias)
Saludos!