Aunque parezca sorprendente, existen estudios científicos de broma...
Estudio: La felicidad de las almejas
Autores: Peter Fong, Colegio Universitario de Gettysburg.
Descripción: Después de leer un informe que asociaba la fluoxetina (Prozac) con la recuperación de la potencia sexual en tres ancianos, el profesor Fong decidió corrobar sus sospechas de que este medicamento tendría un efecto positivo en la vida sexual de las almejas. En un experimento controlado, suministró Prozac a un grupo de estos moluscos porque, según él, el sistema nervioso de estos guarda similitud con el de los seres humanos. Los resultados -dice el científico- fueron espectaculares.
Por el efecto del medicamento empiezan a reproducirse frenéticamente. Gracias a Fong, el mundo sabe que la fluoxetina influye en la conducta reproductiva de la almeja Uña. El Journal of Experimental Zoology publicó el informe.
Estudio: Transmisión de la gonorrea a través de una muñeca inflable
Autores: doctores Ellen Kleist (Groenlandia) y Harald Moi (Oslo).
Descripción: Estos investigadores hicieron el seguimiento al cuadro de blenorragia de un marinero, que no sabía cómo se había infectado. Tras un acucioso trabajo de epidemiología clínica descubrieron que la responsable era una muñeca inflable. Sus resultados fueron publicados en la revista Genitourinary medicine.
Estudio: La música de ascensor previene la gripa
Autores: Carl. K. Charnetski y Francis X. Brennan Jr. Universidad de Wilkes.
Descripción: El objeto del estudio era identificar actividades comunes y placenteras que ayudaran al cuerpo a producir mayor cantidad de inmunoglobulina A, identificada como un componente que ayuda al organismo a mantenerse sano. Luego de analizar la saliva de algunas personas, encontraron resultados esperanzadores cuando estas escuchaban música ambiental (como la que se oye en los ascensores) durante 30 minutos; los efectos no fueron los mismos con chasquidos o el silencio. Los científicos difundieron sus hallazgos en la revista Psychological Report y luego los compilaron en el libro Sentirse bien es bueno para ti.
Estudio: Hurgarse la nariz es cosa de adolescentes
Autores: Chittaranjan Andrade y B.S. Srihari, Instituto Nacional Neurocientífico de Salud Mental de Bangalore.
Descripción: Al estudiar una muestra de 200 adolescentes de cuatro escuelas públicas, encontraron que ellos se hurgaban la nariz cuatro veces en promedio al día. Concluyeron, además, que en un 7,6 por ciento de los jóvenes, la frecuencia era 20 veces mayor. De acuerdo con los científicos la rinetilexomanía (hurgarse la nariz) no es un acto de personas enfermas o psicóticas, sino algo de lo más normal. El Journal of Clinical Psychiatry divulgó estos resultados.
Estudio: La ignorancia, una bendición
Autores: David Dunning (U. de Cornell) y Justin Kruger (U. de Illinois).
Descripción: hicieron esta investigación para demostrar que las personas torpes e inconscientes tienen dificultades para reconocer su propia ineptitud, lo que los lleva a hacer juicios narcicistas de sí mismos. Luego de estudiar a un grupo de personas demostraron que "la ineptitud es incluso peor de lo que parece y que los incompetentes no solo no reconocen su propia ineptitud, sino que tampoco reconocen la aptitud en otras personas". La investigación fue divulgada por Journal of Personality and Social Psychology.
Estudio: Heridas debidas a las caídas de cocos
Autor: Peter Barss. Universidad de McGill
Descripción: Barss demostró que un coco maduro, seco, de tamaño mediano y sin cáscara, de dos kilos de peso, o uno verde de cuatro kilos, al precipitarse desde la altura de un cocotero equivalente a un edificio de diez pisos, acelera su velocidad por acción de la gravedad, y no es de extrañar que produzca graves heridas encefálicas si es frenado de súbito por la cabeza de alguien. La fuerza de tal golpe correspondería a un impacto de mil kilos. The Journal of Trauma publicó los resultados del estudio.
Estudio: Ropa interior con filtro
Autor: Buck Weimer (Pueblo, Colorado).
Descripción: patentó unos calzoncillos herméticos con filtros intercambiables de carbón, que elimina el olor de los gases fétidos antes de que salgan al exterior. A este invento llegó en la búsqueda de una solución para el recurrente problema explosivo de su esposa.
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