Bueno hoy les dejo la cuarta parte de mi cuento si gustan leer alguna de las anteriores aquí les dejo los links Parte I http://www.taringa.net/posts/paranormal/16983445/Angelos-1-Te-invito-a-leer-mi-cuento.html Parte II http://www.taringa.net/posts/paranormal/16983891/Angelos-Capitulo-II-te-invito-a-leer-mi-cuento.html Parte III http://www.taringa.net/posts/paranormal/16990371/Angelos-Capitulo-III-te-invito-a-leer-mi-cuento.html#comment-1080403 Bueno por ultimo espero sus comentarios, disfruten la lectura "Ángelos" Capitulo IV “Surprise from Hell” Rápidamente los guardias dispararon pero las balas atravesaban los cuerpos de los “lamia” como si le estuvieran apuntando al mismo aire, antes de que él tipo que avanzaba hacia el granero se acercara más el “torero” salto y se posó enfrente de él apuntándole con su rifle y diciéndole: -A dónde vas si me buscas estoy aquí no necesito esconderme pues también se pelear cuerpo a cuerpo y creo que esa será la forma de matarte, ya que las balas no te hacen nada, seguramente mis puños puedan hacerlo. El torero tenía puestos un par de bóxer de plata en las manos, además llevaba enrollado un rosario bendecido en cada muñeca, con la confianza de que esto funcionaria se abalanzo salvajemente contra el tipo, el “Lamia” ni si quiera se inmuto solo sonrió, antes de que el valiente hombre pudiera dar un paso, una bala le había despedazado por completo el cráneo salpicando de sangre y sesos el rostro mortecino de su asesino, este siguió avanzando sin siquiera voltear inclusive parecía que estaba en otro mundo, desde el puesto de vigía habían observado todo, debido al impacto de ver un camarada muerto aun no reaccionaban hasta que Alberto por fin jalo el gatillo apuntando a la cabeza del asesino el resultado fue el mismo que hace unos minutos, el mayor de los Astori estaba tan distraído intentando cobrar venganza que ni siquiera advirtió que detrás de el ya habían mordido el polvo sus dos escoltas y peor aún que sobre de ellos descansaba un tipo bastante bien parecido que le observaba entretenido, la criatura por fin le dijo: -Deberías preocuparte más por ti o por los que tienes detrás. Alberto volteo y horrorizado vio cómo su hermano estaba tirado boca abajo en un charco de sangre sin pensarlo saco su daga en forma de cruz de su funda y la lanzo con furia hacia el monstruo este con un ágil movimiento la esquivo y le tomo el brazo, mientras que con la otra mano le atravesaba el abdomen por completo, después lo arrojo sobre el cuerpo de los otros dos y se sentó sobre la pequeña mesa del lugar, los guardias restantes ya no disparaban ni siquiera se movían, en cambio los tres engendros continuaban avanzando con paso firme confiados de que no morirían, los gritos dentro de las casa ya se escuchaban seguramente el tipo que había desaparecido se estaba encargando de masacrar a todas las familias, dentro de la iglesia Adonai aún no se movía sabía que no lo habían descubierto y que si quería tener una oportunidad de por lo menos matar a alguno de esos demonios tendría que esperar el momento adecuado, el tipo que se acerba al granero abrió las puertas y fue entonces cuando una explosión ilumino la noche “Antonio” había activado las granadas que llevaba en las manos, los edificios contiguos comenzaron a arder; todo hacía indicar que el “lamia” que abrió las puertas había muerto hasta que salió envuelto en llamas del incendio desplomándose apenas salió del fuego, los dos monstruos restantes cada vez estaban más cerca de sus objetivos, en un intento desesperado de victoria de nueva cuenta una descarga de balas intentaba atravesar el cuerpo del tipo que se dirigía a la entrada, este solo avanzaba sin perturbarse, hasta que en un descuido le cayó encima un hombre bastante fuerte que con furia le atravesó el pecho con una estaca, era Sasha que aprovechando la oportunidad le salto encima desde el techo de una casa con lo que no contaba es que el monstruo después de ser apuñalado se transformaría en un enorme perro que termino arrancándole la cabeza de un mordisco, en cuestión de segundos el perro volvió a ser humano, el general y el capitán no salían aun de su asombro cuando ya estaban siendo atravesados por una catana que termino por partirlos en dos, el engendro se arrancó la estaca tirándola para después gritar: -Esto fue bastante fácil pensé que opondrían un poco de resistencia. Entonces el tipo que aun caminaba le dijo: -Calla Demetrius que han logrado herirte, es patético que alguien con tu fuerza puede distraerse de esa forma, así que mejor cúrate esa herida que cuando Melalo salga nos iremos a la siguiente aldea. -Tranquilo Iyari, tu solo preocúpate por destruir a la chica después beberemos un poco de sangre. El monstruo levanto la mano en señal de amistad, miro hacia donde se encontraba la chica, sacó su arma y disparó hasta que el cargador estuvo vacío. -He terminado, ahora si bebamos un poco de sangre. Después de los disparos Jayah estaba sujetando su brazo pues una de las balas le había hecho un rozón en el hombro, estaba a punto de gritar pues el dolor era bastante considerable, pero sabía que si se daban cuenta que estaba respirando irían de nuevo por ella y esta vez la suerte no le sonreiría. Los tres hombres de negro se acercaron a la fuente, uno de ellos llevaba cargando un par de cuerpos de niños de aproximadamente 5 años que aun lloraban preguntando por sus madres, entonces Iyari dijo: Julian cállalos de una maldita vez y tu Demetrius ve a recoger a ese bastardo de Gabriel que el muy idiota seguramente está casi muerto. Demetrius se movió rápido hasta donde el fuego se extendía, saco una pequeña daga de entre sus bolsillos y se hizo un corte en la muñeca, la sangre comenzó a manchar la tierra hasta que acerco la herida a los labios del despojo quemado, este como un animal se abalanzo a morder ferozmente la piel de su compañero hasta que de un puntapié Demetrius lo separo de su mano. Basta Gabriel es suficiente, ahora levántate y apúrate que beberemos sangre joven. El repulsivo despojo se transformó en una sombra que se confundía con la noche, para después volver a aparecerse en forma de hombre. He perdido toda mi ropa y aun nos quedas tres aldeas por visitar, no pienso andar desnudo. Ustedes dos apúrense que no tenemos toda la noche dijo Julian; mientras cortaba la cabeza de los niños. Los dos “Lamia” se encaminaban hacia la fuente cuando a sus espaldas escucharon como un disparo proveniente de una casa rompía el silencio, al voltear vieron como un tipo aventaba el cuerpo de Melalo hacia el pavimento, estupefactos gritaron: Como es posible que un humano pudiera lastimar a ese monstruo. Rápidamente Julian se abalanzo de forma intrépida intentando acabar de forma inmediata con el viejo que estaba recargado en el pórtico, Iyari le detuvo diciéndole: No le ataques Julián si en verdad quieres ser de utilidad recoge a él jefe y llévatelo de vuelta para que puedan curarle. Apretando los dientes Julian se aproximó al cuerpo y lo tomo entre sus brazos dio un salto y desapareció en la noche. Adonai había presenciado todo pero aún no se decidía a salir hasta que vio como Bukowski prendía un cigarrillo y se lo llevaba a la boca, fue cuando sintió un impulso de valentía y salió corriendo a la calle listo para disparar algunas de sus balas especiales bendecidas por el mismísimo Papa Pio XII, estaba a punto de jalar el gatillo de su “Taurus” para volarle la cabeza a Gabriel cuando algo se estrelló en el suelo, al mirar pudo observar parte del cuerpo de Julian, todavía no había asimilado esto cuando un aullido le reventó uno de los tímpanos. Al voltear observo a un monstruo inmenso recubierto de pelo con el hocico ensangrentado y los ojos desorbitados, dio un paso atrás y corrió en dirección a una casa cercana, el monstruo salto desde la torre de la iglesia y se abalanzo en dirección a los “Lamia”, con un ágil salto dejo atrás a Iyari y en un santiamén con sus garras estaba despedazando a Demetrius, Gabriel intento escapar pero una bala le atravesó el pecho dejándolo moribundo, Bukowski comprendió que la chica aún seguía viva y hecho a correr para tratar de llegar hasta donde estaba ella, la criatura lo vio y salto con sus garras extendidas, justo cuando estaba a punto de caer sobre el viejo una catana atravesó por completo su cuerpo, el animal cayó casi muerto al lado del viejo, este quiso seguir corriendo pero no le fue posible pues enfrente de él ya se encontraba Iyari con la pistola desenfundada. Viejo, dime que es este monstruo si lo haces prometo dejar vivos a los tres y no volver a molestarlos. Bukowski se relamió los labios, desenfundo su pistola y le contesto: Me encantaría tratar contigo, Iyari ese es tu nombre o me equivoco. Es mi nombre viejo, ahora dime con quien tengo el gusto. Mi nombre es Bukowski y puedo asegurarte algo que aunque desee vivir con todas mis fuerzas si de eso depende que te conteste que demonios es esta cosa puedes dispararme de una vez. Iyari cerró los ojos, apretó los dientes, suspiro y dijo: Te creo viejo, igual no pienso matarlos tengo cosas mejores que hacer te parece si dejamos esto en una tregua. Claro, ahora vete que tenemos que quemar cadáveres Iyari se volvió una sombra y se esfumo del lugar dejando atrás los restos de sus compañeros, Bukowski pateo el cuerpo de la bestia y le metió dos tiros más al cuerpo de Gabriel después camino hacia la iglesia. Adonai y Jayah salieron de sus escondites y se reunieron con el viejo cerca de los restos, el cazador con burla es sus palabras menciono: Creo que ya no tendremos que preocuparnos por el agua o si padre. Adonai sonrió y se desplomo sobre sus rodillas mientras que Jayah lloraba amargamente. Poco a poco la calma volvió a aparecerse en los rostros de los supervivientes pero el gusto les duro poco pues la bestia que hace un momento parecía muerta se levantó e intento avanzar hacia ellos, pero su peso lo venció y cayo de bruces golpeándose la cara contra el suelo, Adonai desenfundo la pistola y estaba por dispararle cuando ante sus ojos el animal se convirtió en un hombre bastante alto y delgado; aun así estaba dispuesto a dispararle hasta que Jayah lo detuvo argumentando que el tipo era uno de los vagabundos que merodean en las noches y que seguramente ya estaba muerto. El padre guardo el revólver y dijo: Tenemos que comenzar a buscar sobrevivientes pues al amanecer nos iremos de aquí. Tanto el viejo como la muchacha asintieron con la cabeza y comenzaron a moverse, mientras que el cura aun observaba al hombre que yacía desnudo a sus pies.
"Ángelos" Capitulo IV, te invito a leer mi cuento
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