El contra.
[Antonio Serpa]
[Antonio Serpa]
Se sabe, en la Argentina es un año político y Boca no quiso quedarse afuera. De la mano de Ameal, llegó la delarruización: no hace nada, en cinco minutos dice tres cosas distintas y ya mostró la hilacha. La hilacha que le cuelga de arriba: (excelente Bianchi como marionetista; ¿lo dirige desde un helicóptero?).
Algunos sostienen, en cambio, que el presidente de Boca (bah, Ameal) imita en todo al Sopa Aguilar: rostro relleno, negación de la realidad, visiones de playas paradisíacas en el pestilente Riachuelo y club rumbo a la bancarrota. Y hay quienes dicen que este Boca es como Carrió: pierde hasta en Gran Cuñado.
¿Cómo seguirá su gestión? Por la austeridad habrá pocas incorporaciones: la de Ahumada (agradeciéndole todo lo que hizo y dijo por Boca), Orión y Adrián González (entre camarilleros se entienden). Lo demás: rueditas para Palermo, cámara de fotos para que Ibarra se acerque con cualquier excusa a los rivales, un brasero para Riquelme (no para que lo pise sino para el pecho) y un empresario corrupto que se lleve a Morel y a Palacio por buenos (alguna vez vendieron a Matellán y a Dátolo). Se suspende la compra de guantes (innecesarios en ausencia de manos).
Via Olé.
