Generalidades útiles de saber, para que nuestra vida en el hogar sea lo más cercano posible al común de la población.
Ordenado de ingreso a egreso de la vivienda.
La alfombrita de bienvenida
Lo primero que debemos saber es que dicha alfombrita nunca es de despedida, y que el 98% está en inglés, evidenciado en la leyenda “Welcome”.
O sea que:
1- Quien se vaya de nuestra casa, deja de importarnos.
2- Quien no sepa inglés que se cague.
De más está decir que lo principal es que sea un mero artefacto decorativo de pisos. No importa que efectivamente sirva para limpiar los pies, mientras sea bonita, elegante o aparente haber sido comprada a un alto precio.
El timbre
Los timbres plásticos con botones gorditos ya pasaron de moda allá por los ’80.
El timbre posee la particular característica de oficiar como imán para vendedores, mormones, y niños molestos.
El tiempo que una persona tipo, pierde en promedio leyendo el tablero de porteros de un edificio, es casi igual al que tarda el habitante del departamento en bajar a abrir la puerta. Si tiene apertura por portero, el tiempo de búsqueda es superior al de apertura.
Por lo menos una vez en nuestra vida, se nos va a quedar clavado el timbre a fondo después de haberlo apretado.
En el 47,8% de los casos, esto nos pasa cuando vamos por primera vez de visita a algún lugar.
El olor de la casa
Nosotros sólo lo notamos en casa ajena, pero todas, absolutamente TODAS las casas tienen su olor particular, siendo éste único e irrepetible y dependiendo de factores que hasta el momento de desarrollado y redactado este estudio, no se terminaron de determinar en su totalidad.
Los más comunes son:
• Olor a tabaco
• Olor a pis de gato
• Olor a peluquería de viejas
• Olor a que la abuela recién salió del baño
• Olor a incienso
• Olor a espiral mata mosquitos
• Olor a kerosén
• Olor a cera
• Olor a huevo duro
• Olor a fritura
• Olor a humedad
• Olor a caca de pájaro
• Olor a tierra
Cada uno de los anteriores, tienen tantas variaciones como puntos puede tener una recta, lo que los hace, como dijimos, irrepetibles.
El Living
El tiempo que la familia pasa en esta habitación es inversamente proporcional al esmero que se emplea en acomodarla y decorarla.
En el 76% de las casas, el living existe “Cómo no vamos a tener living!”, cuando en realidad, los sillones que habitan en dicho espacio sólo terminarán sirviendo como receptores de cualquier artículo que se traiga en la mano al llegar a casa.
Suponemos que es por eso que nunca decidimos llamarlo “Sala de estar” como la mayoría de nuestros iguales de habla castellana.
Cosas que no pueden faltar en un living:
• Fotos de los hijos de la familia cuando eran chicos, indefectiblemente vestidos de manera absolutamente graciosa
• 1 sillón de 2 o 3 cuerpos
• 2 sofás chicos (actualmente reemplazados por pufs)
• Una mesa ratona generalmente desordenada en casi su totalidad.
• Un florero no necesariamente con flores.
• Algún cuadro de motivo diverso, siendo los paisajes campestres o florales el que ocupa el primer lugar en la lista de popularidad.
• Un teléfono ubicado obligadamente al lado del sofá grande para poder hablar acostados, al llegar los hijos a la adolescencia.
• Una radio (como mínimo) o algún artefacto que emita música.
• Libros cuyas tapas o lomos acumulan tierra de entre 4 y 5 meses, y que no necesariamente alguien tiene que leer o haber leído.
• Algún artículo que demuestre alguna gracia que sepan hacer los hijos (fotos, cuadros, dibujos, artesanías, etc.)
• El mueble de “la vajilla que no se usa nunca”
Es imprescindible aclarar que esta habitación sólo recibe habitantes durante más de 5 minutos, cuando hay visitas.
La heladera
Al igual que la casa, toda heladera tiene su propio olor.
Nadie usa el porta huevo para poner huevos, sino que generalmente termina cayendo la manteca, algún remedio que deba conservarse frío, o simplemente quedar como espacio perdido.
El freezer es demasiado frío para carne de pronto consumo, pero los compartimentos internos no la enfrían lo suficiente y necesario.
El cajón de las verduras es un quilombo hasta que por efecto del transcurrir de la semana se empieza a vaciar.
Cada familia fija sus propias políticas sobre:
• Si las botellas van acostadas en las rejillas o paradas en las puertas
• Si la manteca se guarda en una mantequera, en el mismo papel en que vienen, o ambas de manera simultánea.
• Si el salamín va o no en la heladera.
• Si el fiambre se guarda envuelto y en el mismo tupper (taper), o si se usan esos de varios niveles, adjudicando 1 cada fiambre.
• Si el pan se friza
• Si se le pone etiqueta a la carne antes de meterla al freezer.
Todo líquido derramado en la heladera, no será limpiado hasta tanto no se haya secado al punto de sólo quedar visibles los bordes del charquito producido al momento del derrame.
La heladera es el primer artefacto que se desenchufa en caso de tormenta eléctrica, y el primero en ser “re enchufado” al terminar la misma.
El texto sigue, pero no lo quiero hacer largo de leer, así que la segunda parte lo subo si es que esta tiene aceptación...
Sino, aprendo la lección y me voy silbando bajito.