Hola queridos lectores míos, después de mucho tiempo, les he traído la primera parte del segundo episodio de mi historia. Espero sea de su agrado, cualquier duda, queja y/o sugerencia dejénla en los comentarios. Y aquíe está la historia: Como sobreviví al apocalipsis. Episodio 2: Calma aparente. Día 1: Mi nombre es Lucio y tengo 16 años. Ha pasado un año desde que todo comenzó. Yo era un simple adolescente con una vida normal hasta que un día cualquiera una nueva enfermedad surgió. En ese momento, yo era ignorante de lo que en realidad era esa enfermedad, nunca imaginé que esa infección era en realidad un virus zombi. Una bacteria que mataba al infectado, lo resucitaba y hacía que éste tuviera un hambre insaciable por la carne humana y en su intento por comer, el sujeto infectaba a la persona que mordía por medio del intercambio de fluidos haciendo que posteriormente éste también se convirtiera en un no muerto come carne y así es como la cadena crecía y crecía. Mi familia y yo sobrevivimos gracias a que les avisé de que esto podría pasar… vaya al parecer tantos años de ver películas y jugar videojuegos de zombis sirvieron de algo y me salvaron la vida. Sobrevivimos atrincherados en nuestra casa por un año entero, en ese tiempo rescaté a mi antigua compañera y actual novia Fernanda. También tuvimos varios encuentros violentos con los no muertos y otros supervivientes. Hasta que se nos acababan las provisiones, municiones, etc. Necesitábamos un nuevo lugar dónde sobrevivir, con gente que nos ayudará. Vagamos por 6 días por las calles de Córdoba en busca de un supuesto refugio del que habíamos escuchado. Lo encontramos cuando estábamos sin provisiones, ni municiones, se nos estaba agotando la gasolina. Nos encontramos que la zona segura no es lo que imaginábamos, esperábamos un lugar deplorable y horrible. Pero era algo mejor un lugar con varias municiones y suministros, un lugar resguardado por soldados y marinos y con una población de 150 personas. Yo tengo otro diario en el que escribí sobre mis anécdotas en el primer año de la infección. Llegué a los 371 días desde el inicio de la infección. Encontré otra libreta en donde relatar mis nuevas anécdotas. Inicio desde el día 1, porque ya hemos comenzado una nueva vida en este lugar. Llegamos ayer y nos dieron 3 tiendas de campaña de tamaño considerable con literas. Además de que nos dieron suministros y que también nos dieron municiones para nuestras armas. Por primera vez, siento que las cosas saldrán bien. Bueno al fin nos hemos terminado de instalar en este lugar. Aunque ya está anocheciendo y se acerca la hora de dormir he ido a visitar a Fernanda en su propia casa de campaña. Estuvimos hablando de nuestra relación. Nos portamos demasiado cariñosos durante toda la noche. Al fin regresé a la tienda de campaña que compartía con mi hermano. Mis padres tenían la suya propia. Bueno es hora de dormir. Mañana averiguaré más cosas sobre este lugar. Día 2: Parece que el día quiere verme sonreír. He amanecido con un Sol brillante, el cielo despejado y un clima cálido. He salido para investigar cómo era este lugar. Al parecer los edificios que solían estar en esta zona de la ciudad, también son ocupados por los habitantes. Nos han comunicado que en unos 5 días nos darán una habitación en un edificio, solo verán que no los traicionaremos. Ese será el período de prueba. Por mí está bien, lo que sea por tener un lugar seguro. Además, nos dijeron que hay varios trabajos voluntarios en este lugar. Podemos servir como miembros del personal médico, vigilancia del lugar, misiones de exploración con los soldados, distribuir los suministros, entre otros. Creo que me alistaré a la vigilancia, divertido pero no peligroso, además podré disparar armas, mi cosa favorita del mundo. He ido a buscar a Fer, me dijo que se alistará en la labor de distribuir suministros, que quiere alejarse de la violencia por un rato. Qué bueno que puedes cambiar de trabajo cuando quieras. En lo que me daban un curso de entrenamiento, el día pasó de manera muy rápida. Bueno, creo que es hora de dormir. Día 3: He ido a desempeñar mí puesto de trabajo. He cogido mi rifle calibre .22 para ir a hacer guardia. La zona segura está dividida en cuatro paredes: norte, este, sur y oeste. Me han asignado la pared norte. Bueno, tan siquiera no está tan lejos de nuestra casa de campaña, nos encontramos cerca de la pared oeste. En mi camino a mi puesto de trabajo, observaba como varios soldados y marinos estaban por todas partes. En cada esquina de la zona segura, por cada lugar, cuidando cada puerta y tienda de campaña. Por todas partes encontraba a hombres armados. Por suerte dejaron que los civiles trabajáramos para esta comunidad. Ya he llegado a mi puesto de combate. En total éramos un grupo de 25 personas y nos dirige un soldado con rango de sargento cuyo nombre es José Rodríguez, es joven ha de tener alrededor como 27 años. Él es el que dirige la pared norte de la zona segura. La pared mide unos 125 metros por lo que el sargento nos ha dividido en grupos de 5 para que cada grupo abarque 25 metros, 5 metros por persona. A mí me ha tocado en el grupo central con el sargento Rodríguez. En lo que nos presentábamos y nos organizábamos tardamos como 1 hora y para cuando empezamos a trabajar ya eran las 10 de la mañana. Durante nuestro período de guardia avistamos a un grupo de 50 zombis, de esos maté 30. El sargento me felicitó por mi excepcional puntería, dijo que yo sería un gran soldado. Terminando nuestro período (él cual era de las 8 de la mañana a las 4 de la tarde… como en casa) de vigilancia volví a mi tienda de campaña para comer. Pasé por la tienda de Fernanda a preguntarle cómo le fue en su día. Me dijo que tanto en su especialización como en otros talleres se encontró con viejos amigos nuestros y que además organizó para que mañana nos viéramos todos de nuevo. Que emoción, después de tanto tiempo sin respuestas de ellos al fin podré ver quienes sobrevivieron. Bueno me despedí de Fer y me fui a comer. Ahí estaba mi hermano ya que su horario de trabajo era paralelo al mío. Por comida recibimos una lata de comida enlatada con alimentos al azar y una botella de agua de medio litro. Como está la situación actualmente, esto es un alimento de dioses. Terminé de comer y fui a explorar el resto de la zona segura. Vi que todo el lugar estaba bien protegido. Qué bien, podré dormir tranquilo. Al parecer en la zona centro del lugar vivían los militares y marinos, por si surgía una emergencia, éstos podrían moverse rápidamente a cualquier lugar de la zona segura. En medio de todas esas casas de campaña se alzaba una gran carpa, creo que ahí habita el líder de los soldados. Quise acercarme pero los soldados me bloquearon la entrada pero apareció el sargento Rodríguez y les dijo que me dejarán pasar y así hicieron. Qué bueno es tener amigos de influencia. Me encontré con el general al mando se llamaba Mario Alberto López Calderón. Me pregunto el por qué de mi inesperada visita y empecé hacerle varias preguntas: armas, defensa, población, entre otras cosas. Como vio que era buen amigo del sargento me respondió todas mis preguntas. Al final de la charla ya eran como las 8 de la noche. Me despedí y agradecí su atención y hospitalidad. Cuando el Sol estaba a punto de desaparecer llegué a mi casa de campaña. No cené, no tenía hambre. Solo faltan 4 días para tener una habitación como las demás personas. Y mañana me reuniré con mis viejos amigos. Día 4: He despertado para ir a trabajar. Todo ha transcurrido normalmente. Fui a ver Fernanda para que me llevara al lugar de reunión. Fuimos a uno de los edificios norte de los más altos. Subimos hasta la planta más alta y entramos a un cuarto que daba la final del pasillo. Tocamos y nos abrió mi amigo Enrique. Intercambiamos saludos y nos llevó a la sala central de su casa. Ahí nos esperaban más de nuestros amigos: Kevin, Diego, Carlos, Iván, Claudia, Sandra, Martín, Gaby y Cristina. Cuando llegamos todos nos recibieron con saludos y abrazos. Tomamos asiento, Enrique nos trajo un poco de comida y agua y entablamos conversación. Hubo chistes, risas, anécdotas e información de nuestras vidas. Nos enteramos de que la zona segura fue alzada en cuanto la enfermedad llegó al estado y luego nos enteramos de lo que han vivido nuestros amigos y ahora les recalcó las anécdotas más importantes. Primero Kevin que vivía con su madre y hermano, en cuanto se enteraron de la zona segura vinieron, su hermano no sobrevivió al viaje, no quiso hablar del tema. Carlos que vivía con su padre y hermano vinieron hasta acá, cuando llegaron también estaba su madre, ahora todos viven juntos. Martín vivía con su hermano, hermana y sus padres. Dice que en el viaje sus padres no sobrevivieron al viaje y ahora ellos son sus tutores. Y Cristina dijo que como su padre también era cazador como nosotros, llegaron sin dificultad a la zona segura. Cuando Enrique nos iba contar de su vida trajo una botella de vino tinto que él escondió junto con varias copas con cada uno de nosotros no era mi primera vez que tenía contacto con el alcohol y con el queso que comíamos, sabía exquisito. Nos contó que él vivía solo acá, no supo que paso con sus padres y su hermanito, porque cuando inició la infección en la ciudad ellos estaban fuera del municipio, que estaban de viaje y él se quedo… y nunca volvieron, supone lo peor. Al cabo de estar unos días encerrado en su casa, agarró suficientes provisiones para su viaje y agarró un par de grandes cuchillos para defenderse. Logró a la zona segura casi al final del día de su viaje, agonizando y el personal del lugar lo auxilió. Al final nos tocaba a nosotros, les contamos toda nuestra historia desde que inició la infección. Hasta les contamos de nuestra relación. También nos enteramos de que Cristina y Enrique eran pareja, como Martín y Gaby. Terminando esta parte de la charla seguimos con lo que vivíamos acá. Intercambiamos direcciones de nuestras residencias y donde trabajamos en la comunidad. Nuestra conversación terminó cuando la botella se acabó, nos despedimos alegremente y tambaleando un poco regresamos a nuestras casas. Vaya ya eran las 9 de la noche y todo estaba a oscuras, que bueno que con el alumbrado de los militares logramos llegar a las tiendas. Me despedí de Fernanda y me puse a dormir. Día 5: Que resaca tengo. Es la primera vez que consumo tal cantidad de alcohol en mi vida. Aún así, el deber es el deber. Tomé mi rifle y me fui a trabajar en la pared norte. Llegué a mi puesto de trabajo. El sargento se dio cuenta de mi estado y dijo que me tomará un descanso. Le expliqué lo de la resaca y dijo que no se lo diría a nadie, pero que para la siguiente regulara mi consumo de alcohol. Me dio un vaso de agua y una aspirina. Me la tomé y dijo que descansará por unos 15 minutos. Ya pasado ese tiempo se me quito el dolor de cabeza y volví a trabajar. Avistamos unos 15 zombies en todo el día así que yo los abatí a todos con un cargador de mi rifle. Termine de trabajar y fui a ver Fer, quizás ella también tenía resaca por el vino. Llegué a su casa y estaba durmiendo, cerca de su cama había una nota que decía: “Lucio: No me despiertes, por la resaca me mandaron a descansar. Luego podremos pasar un rato”. Qué suerte, tan siquiera ella si pudo descansar. Bueno tenía toda la tarde para mí, así que fui de casa en casa de mis amigos para que nos reuniéramos e hiciéramos una pequeña fiesta, solo de hombres. Al fin solo conseguí que vinieran Carlos, Enrique, Kevin y Martín, bueno, pero algo es algo. Nos reunimos en la casa de Martín y empezamos a hablar de trivialidades. Armas, comida, vida, entre otras cosas. Terminando nuestra pequeña reunión la cual terminó a las 7 de la tarde, cada uno regresó a su casa. Ya en mi tienda de campaña limpié mi rifle. Tardé como 1 hora. Ya como a las 9 me decidí a cenar algo ligero, una fruta. En fin, ya es hora de ir a dormir. Día 6: Ya estamos a solo un día para que mi familia y yo tengamos una nueva casa, al igual que Fernanda. Que emoción, al fin un techo estable bajo mi cabeza y un piso sólido bajo mis pies, nuevos vecinos, más espacio… que increíble será tener una casa propia. Continuando con el presente, ya tengo que ir a trabajar. Se me ha olvidado mencionar que mis padres se alistaron para ser médicos y mi hermano será vigilante, ya que él es mayor de edad puede ser un soldado. Como sea, ya tengo que ir a trabajar. Ha sido un día normal, me despachado algunos zombis y he vuelto a mi tienda. Le he dicho a mi hermano que empiece a empacar sus cosas porque mañana nos vamos. Después de hacer mis quehaceres fui con Fer a su tienda para visitarla, ya que ayer no pude. Nos la pasamos conversando toda la tarde de nuestras vidas, hasta que una pregunta que me hizo rompió el hielo: “¿Te gusta Cristina, no es así?” Antes de la infección, Cristina solía ser mi mejor amiga y nos llevábamos muy bien, hasta luego decían que éramos pareja, hubo un tiempo que sentí algo por ella, pero cuando el pánico comenzó esas emociones quedaron atrás. Cuando nos reunimos, un poco de ese sentimiento por ella renació un poco. Continuando, luego tuve esta charla Fer y yo: -No, ¿por qué la pregunta? -¡No te hagas el que no sabes, vi como la mirabas, como te fijabas en ella! -¡Claro que no! -Lucio, yo veía tus ojos. ¡Yo veía como clavabas tus ojos en ella, no le quitabas la mirada! -Está bien, está bien, lo admito, sí… lo hice. -¿Pero por qué? Entonces le expliqué todo lo que previamente había escrito. -Lucio, debiste habérmelo dicho. -Lo siento, es que si te lo decía, creí que me odiarías. -Mi amor, yo te quiero y prometimos aceptarnos con nuestras virtudes y defectos. Y como tal debo de aceptarte tal como eres. -Querida, lo siento tanto, debí haberte dicho la verdad desde el principio. Si quieres terminar conmigo, lo aceptaré. No soy digno de tu amor. Terminado ese diálogo agaché la cabeza, di media vuelta y empecé a caminar lentamente camino a la salida de la tienda. Cuando estaba de salirme de la tienda. Una mano me agarro del hombro y con fuerza me dio media vuelta y de repente tenía los labios de Fernanda en los míos. Estuvimos así por unos segundos y ella me dijo algo: -Te perdono. Pero de ahora en adelante, cero secretos. -Seguro querida. -Creo que deberías irte, ya empieza anochecer. -Es cierto, adiós. -Adiós. Bueno, eso salió mejor de lo que esperaba. Qué bueno que todo se solucionó, y ahora a terminar de empacar mis cosas para la nueva casa. Ya, todo está listo. Ahora a dormir plácidamente. Día 7: Hoy es el gran día. Al fin podre tener una casa propia. Bueno, no tanto, viviré con mi familia. Me enteré de que Fernanda tendrá que vivir sola, ya que no es de la familia. Ella me ha pedido que me vaya a vivir con ella. Tengo que hacerlo por ella, y para ello tendré que confrontar a mi padre. He ido a hablar con él. -Papá. -¿Sí, hijo? -He venido a decirte 2 cosas. -¿Qué pasa? -Primero que nada, tengo que decirte que Fernanda y yo… -¿Son novios? Dime algo que no sepa. -Un momento, ¿desde cuándo lo sabías? -Antes de que nos fuéramos de casa, también lo saben tu madre y tu hermano. Más obvios no podían ser ustedes dos. -¿Y por qué nunca dijeron nada? -Porque nunca preguntaste genio. -Como sea, la segunda cosa, vine a pedir tu autorización para que yo me vaya a vivir con Fernanda. -¿Qué dijiste, tú, irte a vivir con ella? Aunque debería oponerme creo que ya eres lo suficientemente mayor como para tomar cualquier decisión en tu vida. Me has demostrado que eres capaz de controlar la situación bajo presión. Tienes las cualidades de un líder. Haz lo que quieras. -¡¿En serio?! ¡Muchas gracias papá! -Está bien hijo, pero ten éstos, por el momento no quiero tener descendencia. -Que cómico eres padre, pero aún así tendré cuidado. Nos vemos luego. -Está bien hijo, ten cuidado. Parece que todo me ha salido bien, que bien. Hoy el sargento Rodríguez me dio el día libre porque tengo que mudarme. La mudanza que tuve que hacer ha sido muy ardua. Tuve que hacer lo mío, ayudar a Fer y a ayudar a mi familia. He terminado de hacer todas las mudanzas. Nos dieron cuartos juntos e hicimos una especie de armero compartido que cruzaba los cuartos. Pero cuando terminamos de hacer todo eso ya eran como las 9 de la tarde. En la habitación de Fer y mía, teníamos una sola cama matrimonial. Así que tendremos que dormir juntos. Que excitante, como sea, ya tengo que irme a dormir.´ Síganme y esperen las continuaciones. Si quieren, pueden dejar puntos. Me despido.
Como sobreviví al apocalipsis. Episodio 2: Calma aparente.
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