Siempre que voy a comer chino o a estericarme los ojos como dice mi pana Hamlet, pido lo clásico: un chofancito de cerdo, un servicio de egg roll, un pollo agridulce o en su defecto unas costillitas agridulce. No salgo de ahí ni loco, nada de pollo al chino, ni colitas de mickey mouse, ni alitas de moca en salsa pomodoro, ni pichirri de toro hervio, nada de eso. Cuando me pasan el menú pido lo clásico y lo devuelvo al tiro.
Me antoje de comer chino una de tantas veces y fui con los muchachos a un restaurancito por ahí, cuando llegamos todo el mundo ordeno su plato y el chinito muy calmadamente tomo la orden y desapareció entre nosotros.
Minutos después se ve al jodio chino al fondo del pasillo calentando los chofanes en un microondas como que nada es nada y atrás de eso un corre corre porque había una carrera, pero no en la televisión, sino 2 ratones uno atras de otro del tamaño de un brazo de niño, cogieron mi piernas como el tuner de la 27 y por ahí siguieron. Hubo un señor que se estaba comiendo un pollo tranquilamente, agarro soltó el mulo, tomo un palo y le callo atrás matándolos instantáneamente, en eso una de las chinas metió los ratones en una fundita y se los llevo para atrás.
Analizamos:
Oh lo tenían criando para alimentar a otros mas grandes, o ahí iban mis costillitas?
Plop!!!