Ojo, cuando hable de "chicos", me refiero a quienes éramos chicos en los 80 y para atrás... El resto entre bajo su propia cuenta, pero ríase igual...
Cuando éramos pendejos, la tele era en blanco y negro (sí, chicos, en serio, la tele no se veía con todos los colores) y la programación arrancaba al mediodía (en épocas de malaria empezaba a las seis de la tarde) y cerraba a la medianoche sí o sí.
Las series televisivas eran el comentario obligado al día siguiente. Había de todo. Por ejemplo:
La familia Ingalls: Al principio, Charles Ingalls te caía bien. Después ya tenías ganas de que en algún capítulo lo agarrara un asesino serial y lo descuartizara. No por malo, sino porque ya era el colmo de perfecto: nunca la puteaba a la mujer, jamás le sacudía un tongo a los hijos, no coimeaba al comisario del pueblo y no intentaba mandársela a guardar a la maestra del lugar.
El hombre nuclear: Te impresionaba la fuerza del tipo, pero al final te cansabas de esperar que se la empomara a La Mujer Biónica.
Daktari: A los cinco años te encataba ver al león Clarence, a los siete te divertía mucho la mona Judi, a los nueve admirabas el amor de Daktari por los animales y a los once te ibas en manuelas por Paula, la hija del médico, que tenía un orto in-cre-í-ble. Jake, el asistente de Daktari, te parecia un reverendo pelotudo, porque la tenía servida y nunca se la clavaba.La mujer maravilla, un avance en la historia de la masturbación.
La hija de Daktari estaba más buena que un tiramisú
Kung Fu: Wang Chang Kane estaba lleno de sabiduría. Pronunciaba pensamientos geniales sobre la prudencia, el respeto y el sentido de la vida. Pero la verdad es que todos esperábamos que los "malos" lo calentaran de una vez para poder ver cómo los recontracagaba a patadas. Mucho sentido universal, pero bien que al guacho le gustaba amasijar gente.
La Mujer Maravilla: Creo que nadie recuerda bien de qué se trataba, porque todos nos quedábamos colgados viendo solamente las tetas de Linda Carter, aferrados a la ilusión de que un día se le salieran de aquel corset dorado y quedaran a la vista.
Los Angeles de Charlie: Las historias de cada capítulo eran una mierda, pero la serie te daba tres opciones distintas para pajearte. Ay, Jaclyn Smith, ¿dónde estarás hoy?
El Crucero del Amor: Veías un capítulo y ya conocías todos. Parejas que subían al barco, se peleaban, y antes de que pasara una hora estaban arregladas y más felices que antes. Eso sí, todo sin coger ni franelear.
Corre Joe, corre: No la dieron mucho. La protagonizaba un perro, como a los noticieros de la región. Pero ya no sé de qué puta lo acusaban al ovejero alemán, que se la pasaba huyendo. De narcotraficante o algo así. Nos decían que era inocente, pero el perro tenía cara de estar hasta las manos.
Bonanza: Antecedente directo de la Mesa de Enlace. Cualquiera que la haya visto podría tararear perfectamente la música de apertura de la serie.
Flipper: Delfín que resolvía hasta asesinatos presidenciales, todo sin dejar de tener una sonrisa bien pelotuda en el rostro.
Batman: Para muchos, el primer antecedente de lo que más cerca en el tiempo sería la película "Secreto en la montaña". Porque no nos jodan, todos lo saben: Batman y Robin se daban.
Cosmos 1999: No estaba mal para la ciencia ficción de la época, pero lo mejor era que todo el tiempo había minas con ropa ajustada.
BJ: El muchacho que conducía su camión junto al mono Bear. Aquí también lo mejor estaba en las minas con la que histeriqueaba BJ.
Chips: Sinceramente, hoy resulta absolutamente inexplicable entender por qué era una serie exitosa. Dos canas de tránsito que en vez de coimear se hacían los langas y resolvían casos.
Dallas: La más moderna de la lista, tenía dos atractivos centrales: la perfidia constante de JR conspirando contra hermanos, la madre o su gato, y las tetas de Victoria Principal.
Las tetas de Victoria Principal, gancho de Dallas.
Si, ya sé que faltan más, ¡pero agregalas vos! O me vas a decir que no te acordás?
http://www.angaunoticias.com.ar/variete/748-series.html
Adeus!!!
Cuando éramos pendejos, la tele era en blanco y negro (sí, chicos, en serio, la tele no se veía con todos los colores) y la programación arrancaba al mediodía (en épocas de malaria empezaba a las seis de la tarde) y cerraba a la medianoche sí o sí.
Las series televisivas eran el comentario obligado al día siguiente. Había de todo. Por ejemplo:
La familia Ingalls: Al principio, Charles Ingalls te caía bien. Después ya tenías ganas de que en algún capítulo lo agarrara un asesino serial y lo descuartizara. No por malo, sino porque ya era el colmo de perfecto: nunca la puteaba a la mujer, jamás le sacudía un tongo a los hijos, no coimeaba al comisario del pueblo y no intentaba mandársela a guardar a la maestra del lugar.
El hombre nuclear: Te impresionaba la fuerza del tipo, pero al final te cansabas de esperar que se la empomara a La Mujer Biónica.
Daktari: A los cinco años te encataba ver al león Clarence, a los siete te divertía mucho la mona Judi, a los nueve admirabas el amor de Daktari por los animales y a los once te ibas en manuelas por Paula, la hija del médico, que tenía un orto in-cre-í-ble. Jake, el asistente de Daktari, te parecia un reverendo pelotudo, porque la tenía servida y nunca se la clavaba.La mujer maravilla, un avance en la historia de la masturbación.
La hija de Daktari estaba más buena que un tiramisú
Kung Fu: Wang Chang Kane estaba lleno de sabiduría. Pronunciaba pensamientos geniales sobre la prudencia, el respeto y el sentido de la vida. Pero la verdad es que todos esperábamos que los "malos" lo calentaran de una vez para poder ver cómo los recontracagaba a patadas. Mucho sentido universal, pero bien que al guacho le gustaba amasijar gente.
La Mujer Maravilla: Creo que nadie recuerda bien de qué se trataba, porque todos nos quedábamos colgados viendo solamente las tetas de Linda Carter, aferrados a la ilusión de que un día se le salieran de aquel corset dorado y quedaran a la vista.
Los Angeles de Charlie: Las historias de cada capítulo eran una mierda, pero la serie te daba tres opciones distintas para pajearte. Ay, Jaclyn Smith, ¿dónde estarás hoy?
El Crucero del Amor: Veías un capítulo y ya conocías todos. Parejas que subían al barco, se peleaban, y antes de que pasara una hora estaban arregladas y más felices que antes. Eso sí, todo sin coger ni franelear.
Corre Joe, corre: No la dieron mucho. La protagonizaba un perro, como a los noticieros de la región. Pero ya no sé de qué puta lo acusaban al ovejero alemán, que se la pasaba huyendo. De narcotraficante o algo así. Nos decían que era inocente, pero el perro tenía cara de estar hasta las manos.
Bonanza: Antecedente directo de la Mesa de Enlace. Cualquiera que la haya visto podría tararear perfectamente la música de apertura de la serie.
Flipper: Delfín que resolvía hasta asesinatos presidenciales, todo sin dejar de tener una sonrisa bien pelotuda en el rostro.
Batman: Para muchos, el primer antecedente de lo que más cerca en el tiempo sería la película "Secreto en la montaña". Porque no nos jodan, todos lo saben: Batman y Robin se daban.
Cosmos 1999: No estaba mal para la ciencia ficción de la época, pero lo mejor era que todo el tiempo había minas con ropa ajustada.
BJ: El muchacho que conducía su camión junto al mono Bear. Aquí también lo mejor estaba en las minas con la que histeriqueaba BJ.
Chips: Sinceramente, hoy resulta absolutamente inexplicable entender por qué era una serie exitosa. Dos canas de tránsito que en vez de coimear se hacían los langas y resolvían casos.
Dallas: La más moderna de la lista, tenía dos atractivos centrales: la perfidia constante de JR conspirando contra hermanos, la madre o su gato, y las tetas de Victoria Principal.
Las tetas de Victoria Principal, gancho de Dallas.
Si, ya sé que faltan más, ¡pero agregalas vos! O me vas a decir que no te acordás?
http://www.angaunoticias.com.ar/variete/748-series.html
Adeus!!!