Manual Para Limpiarse el Culo
John Eduard era gordo, pero no un poquito, era muy gordo, si piensas que conoces a alguien gordo, pues John Eduard era el triple. Se la pasaba en internet bajando pornografía, capítulos de drangon ball Z, y a veces variaba bajando películas porno de dragon ball Z. Tenía 41 años y vivía del seguro de vida de sus padres, que habían muerto en un accidente tirándose en paracaídas cerca de Cuautla (México); Se habían tirado los dos con un mismo paracaídas, la madre de cara al viento y después el padre, el paracaídas no abrió, la madre muere en el instante del impacto, y el padre 2 horas después en un hospital, a causa de una de las costillas de ella enterradas en los pulmones. Eran hippies pero con un buen seguro, igual John Eduard hasta ese momento no había trabajado (y nunca lo tendría que hacer), pero no era gordo aun, por lo menos no como ahora. Como era un gordo con plata, se la pasaba de su computador al baño, porque el teléfono estaba al lado del computador y todo lo pedía a domicilio; Hamburguesas, papas fritas, coca cola, marihuana, putas. Pero el hecho de que tuviera plata no mejoraba su aspecto físico desagradable y tampoco se consideraba un tipo con mucha suerte, era normal, común y corriente, no pedía las putas más caras, tampoco comía hamburguesas de Macdonals, y no malgastaba dinero. Al volverse mas y mas gordo, comenzaron a aparecer ciertos impedimentos; caminaba lento, se agitaba mucho cuando llamaba a la puta de la semana, y perdía movilidad. Todo parecía no importarle a John Eduard, ni siquiera el olor de sus axilas y mucho menos las líneas negras que le salían debajo del obligo (aunque igual no se las alcanzaba a ver, porque su enorme barriga tapaba toda visualización hacia abajo). Pero el verdadero problema fue cuando sus brazos solo llegaron a alcanzar el tercer pliegue de su deforme barriga, ya que cuando iba a cagar, no le alcanzaban para limpiarse el culo. Al comienzo no le prestó atención, pensó que lo único era que la puta le iba a subir un poco la tarifa, pero de resto nada importante. Siguió normal, si sentía algo extraño en el culo y la parte baja de la espalada y en parte de las huevas, ardía un poco, intentaba olvidarse del dolor, pero a eso de las 5 de la tarde era el momento crítico e intentaba echarse un poco de agua en la ducha, acción que solo le calmaba el ardor unos minutos. El fenómeno era muy simple: a los bebés cuando no les cambiaban el pañal, las mamás decían “hay que quitarle rápido el pañal, que si no se quema la colita”. Era casi la misma situación, solo que John Eduard no usaba pañal y ya no tenía mamá para que le limpiara el culo. Una vez le pidió a la puta de turno que le hiciera el favor de limpiarle, que le pagaba el doble de la tarifa, pero ella le dijo que ni por el putas, que si no se lavaba ella después de cada cliente, menos le iba a limpiar el culo a él. Afligido por el gran dolor, solo pensaba en su “ardiente” problema, desesperado busca en internet, hasta encontrar un foro de impedidos que no se pueden limpiar el culo, hay muchos subtemas y John Eduard se desespera; “Ser impedido para limpiarse el culo, ¿un estilo de vida o problema físico?”, “¿Qué música estas escuchando en este momento?”, “Impedidos: Solos y Solas”, y el que necesitaba “Métodos para limpiarse el culo mas fácil”. Era el cielo, todos impedidos para limpiarse el culo, no solo habían gordos, también tetonas, mochos, paralíticos, perezosos, en fin, toda una gama de personajes. En el foro, John Eduard hace ciber amigos, pero en especial le interesa una tetona que se ofrece a explicarle más detalladamente de su método, ella le da su MSN: [email protected]. Yakeline era muy tetona, así como Sabrina Sabrok la de las siliconas más grandes del mundo (a diferencia de que Yakeline las tenia naturales), su sueño era ganarse el “Oscar” de las películas porno, pero se vio frustrado al no poder limpiarse el culo por sus grandes tetas que el ocasionaban un fuerte dolor de espalda. John Eduard cuando vio la primera foto de ella le dijo “eres rubia artificial y tetona original, suficiente para mi gusto”. Yakeline decide decirle su método después de ver ciertas fotos de John Eduard, que el había tomado con mucha dificultad en un espejo de cuerpo completo. El método era muy simple: con una escobilla de esas de limpiar los inodoros (eso si, tenía que ser larga, claro que dependía de cada usuario) se le untaba jabón para lavar platos, debías tener dos escobillas: una larga que te servía para limpiarte la espalda y otra que tenía que ser de metal o plástico para que se doblara en la punta (esta es indispensable) y se pudiera limpiar buena parte del culo, la espalda y parte de las huevas. Así John Eduard muy agradecido por el método, comenzó a tratar de levantarse a la muchacha, y aprovechándose de su ignorancia, le comenzó a mandar poemas y cuentos de Efraím Medina y Bukowski, que un amigo escritor que siempre se la pasaba conectado en MSN le pasaba. Lógicamente Yakeline lo único que hizo fue insultarlo después de leer los supuestos escritos dedicados a ella que Jhon Eduard con las mejores intensiones le mandaba. Jhon Eduard sin la menor tristeza siguió su vida, claro, ahora mejor porque ya no le ardía tanto el culo.
fuente http://infecciones-cine-literatura-musica.blogspot.com/2008/10/manual-para-limpiarse-el-culo.html
John Eduard era gordo, pero no un poquito, era muy gordo, si piensas que conoces a alguien gordo, pues John Eduard era el triple. Se la pasaba en internet bajando pornografía, capítulos de drangon ball Z, y a veces variaba bajando películas porno de dragon ball Z. Tenía 41 años y vivía del seguro de vida de sus padres, que habían muerto en un accidente tirándose en paracaídas cerca de Cuautla (México); Se habían tirado los dos con un mismo paracaídas, la madre de cara al viento y después el padre, el paracaídas no abrió, la madre muere en el instante del impacto, y el padre 2 horas después en un hospital, a causa de una de las costillas de ella enterradas en los pulmones. Eran hippies pero con un buen seguro, igual John Eduard hasta ese momento no había trabajado (y nunca lo tendría que hacer), pero no era gordo aun, por lo menos no como ahora. Como era un gordo con plata, se la pasaba de su computador al baño, porque el teléfono estaba al lado del computador y todo lo pedía a domicilio; Hamburguesas, papas fritas, coca cola, marihuana, putas. Pero el hecho de que tuviera plata no mejoraba su aspecto físico desagradable y tampoco se consideraba un tipo con mucha suerte, era normal, común y corriente, no pedía las putas más caras, tampoco comía hamburguesas de Macdonals, y no malgastaba dinero. Al volverse mas y mas gordo, comenzaron a aparecer ciertos impedimentos; caminaba lento, se agitaba mucho cuando llamaba a la puta de la semana, y perdía movilidad. Todo parecía no importarle a John Eduard, ni siquiera el olor de sus axilas y mucho menos las líneas negras que le salían debajo del obligo (aunque igual no se las alcanzaba a ver, porque su enorme barriga tapaba toda visualización hacia abajo). Pero el verdadero problema fue cuando sus brazos solo llegaron a alcanzar el tercer pliegue de su deforme barriga, ya que cuando iba a cagar, no le alcanzaban para limpiarse el culo. Al comienzo no le prestó atención, pensó que lo único era que la puta le iba a subir un poco la tarifa, pero de resto nada importante. Siguió normal, si sentía algo extraño en el culo y la parte baja de la espalada y en parte de las huevas, ardía un poco, intentaba olvidarse del dolor, pero a eso de las 5 de la tarde era el momento crítico e intentaba echarse un poco de agua en la ducha, acción que solo le calmaba el ardor unos minutos. El fenómeno era muy simple: a los bebés cuando no les cambiaban el pañal, las mamás decían “hay que quitarle rápido el pañal, que si no se quema la colita”. Era casi la misma situación, solo que John Eduard no usaba pañal y ya no tenía mamá para que le limpiara el culo. Una vez le pidió a la puta de turno que le hiciera el favor de limpiarle, que le pagaba el doble de la tarifa, pero ella le dijo que ni por el putas, que si no se lavaba ella después de cada cliente, menos le iba a limpiar el culo a él. Afligido por el gran dolor, solo pensaba en su “ardiente” problema, desesperado busca en internet, hasta encontrar un foro de impedidos que no se pueden limpiar el culo, hay muchos subtemas y John Eduard se desespera; “Ser impedido para limpiarse el culo, ¿un estilo de vida o problema físico?”, “¿Qué música estas escuchando en este momento?”, “Impedidos: Solos y Solas”, y el que necesitaba “Métodos para limpiarse el culo mas fácil”. Era el cielo, todos impedidos para limpiarse el culo, no solo habían gordos, también tetonas, mochos, paralíticos, perezosos, en fin, toda una gama de personajes. En el foro, John Eduard hace ciber amigos, pero en especial le interesa una tetona que se ofrece a explicarle más detalladamente de su método, ella le da su MSN: [email protected]. Yakeline era muy tetona, así como Sabrina Sabrok la de las siliconas más grandes del mundo (a diferencia de que Yakeline las tenia naturales), su sueño era ganarse el “Oscar” de las películas porno, pero se vio frustrado al no poder limpiarse el culo por sus grandes tetas que el ocasionaban un fuerte dolor de espalda. John Eduard cuando vio la primera foto de ella le dijo “eres rubia artificial y tetona original, suficiente para mi gusto”. Yakeline decide decirle su método después de ver ciertas fotos de John Eduard, que el había tomado con mucha dificultad en un espejo de cuerpo completo. El método era muy simple: con una escobilla de esas de limpiar los inodoros (eso si, tenía que ser larga, claro que dependía de cada usuario) se le untaba jabón para lavar platos, debías tener dos escobillas: una larga que te servía para limpiarte la espalda y otra que tenía que ser de metal o plástico para que se doblara en la punta (esta es indispensable) y se pudiera limpiar buena parte del culo, la espalda y parte de las huevas. Así John Eduard muy agradecido por el método, comenzó a tratar de levantarse a la muchacha, y aprovechándose de su ignorancia, le comenzó a mandar poemas y cuentos de Efraím Medina y Bukowski, que un amigo escritor que siempre se la pasaba conectado en MSN le pasaba. Lógicamente Yakeline lo único que hizo fue insultarlo después de leer los supuestos escritos dedicados a ella que Jhon Eduard con las mejores intensiones le mandaba. Jhon Eduard sin la menor tristeza siguió su vida, claro, ahora mejor porque ya no le ardía tanto el culo.
fuente http://infecciones-cine-literatura-musica.blogspot.com/2008/10/manual-para-limpiarse-el-culo.html