¡Primera y extensa parte del tan esperado test de supervivencia que le permitirá saber cuán preparado se halla usted para sobrevivir una invasión zombi! Ustedes se creen que todo es joda. Que es cosa de venir a este sitio web a regodearse con mi superioridad genital, imaginar el aroma dulce del sudor que se acumula en mis pectorales, desearme un muy feliz cumpleaños, y listo. Pues les tengo una noticia: no es así. No, no es así la cosa. Uno puede quejarse de los precios de los alquileres, de la falta de insumos en los hospitales y de lo que hace Tinelli en su programa, pero, ¿saben cuándo se va a armar la podrida? Cuando vengan ellos. Si, los zombis. Solo a una persona tan magnánima como quien suscribe se le ocurriría hacer (en lugar de recibir) el regalo en el día de su cumpleaños, pero bueno, así soy. Y siéntanse libres de preguntar o agregar cosas, porque gracias a un extenso trabajo de investigación tengo respuesta para todo. Este test pondrá a prueba vuestra paciencia y vuestro conocimiento. Porque uno cree saberlo todo, hasta que se da cuenta de que no sabía nada. Como cuando un fiscal dice que se te acusa de violar a alguien, y vos en realidad creías que la habías sometido a un romance momentáneo e inadecuadamente involuntario, y que no te iban a agarrar porque te habías depilado y protegido para no dejar muestras de ADN. Qué le vas a hacer. Pero antes de seguir es importante que revisemos algunos conceptos de rigor, para conocer al enemigo, ya que la ignorancia es el mayor aliado de los zombis. Lo primero: separar la realidad de la ficción. Los zombis de las películas y la cultura vudú poco tienen que ver con los verdaderos zombis. En la vida real, un zombi no es sino un desafortunado ser humano víctima de una infección mortal, convertido en autómata sin voluntad. Un zombi no corre más rápido que un humano, ni vuela, ni puede curar sus heridas, ni escupe ácido ni nada de eso. Su sentido del oído y del olfato son ligeramente superiores, pero eso es todo. Dependiendo del grado de descomposición y del estado general del cuerpo, un zombi puede ver casi como un humano, y su apetito no se debe a nada sino a un reflejo, ya que no pueden digerir lo que comen ni absorberlo o transformarlo en combustible. Su lentitud de movimientos se debe a la rigidez cadavérica y al entumecimiento muscular, y no cuenta con un lenguaje articulado ni capacidad de conciencia ninguna. Aquí los síntomas, desde el momento en que la víctima es infectada (promedio): Hora 1) El área infectada (por ejemplo, en caso de una mordida) se hincha y amorata, causando gran dolor. Hora 4) Fiebre, vómitos, dolor agudo de cabeza, escalofríos. Hora 12) Dolor en las articulaciones, calambres, bradicardia. Hora 18) Paro cardíaco. La actividad cerebral se detiene. El paciente es declarado muerto. De ahora en adelante, puede producirse en cualquier momento la reanimación, si bien lo usual es que el zombi se levante como tal en un período no mayor a la hora, hora y media. Esta infección, entonces, lo ha sometido a un estado de muerte parcial, en el cual el cerebro permanece activo y enviando señales sin necesidad de oxígeno o evidencia de su operatividad. Una vez una persona es infectada con este virus (transmisible y fatal en un 100%), el ser cuerpo es reanimado, con algunas funciones alteradas o no. Este nuevo organismo, alguna vez una persona como cualquiera, es ahora un zombi. Un miembro de los muertos vivientes. Un enemigo. 1- Un ser querido regresa a casa diciendo que fue atacado por un borracho que lo mordió. Casi de inmediato comienza a presentar síntomas de la infección, y usted sospecha. No se ha declarado una epidemia en los medios, y nada hace creer que se trate de una invasión zombi. Entonces: a) Aplica un torniquete en la herida y se dirige al hospital más cercano. b) Le explica la situación y luego aísla a la persona en su habitación, cerrando todo con llave desde afuera y dejando a su alcance alimentos, líquidos y medicamentos. c) Le dice que va a estar todo bien, le introduce un poderoso sedativo en la bebida, aprovecha el sueño para llevarlo al jardín y luego lo mata en silencio, procurando destruir el cerebro y derramar la menor cantidad de sangre posible, quemando a posteriori el cuerpo. d) Se hace el boludo. O la boluda. Y espera, a ver que onda. Todavía está medio mareado con eso del cambio de horario. e) Toma la motocicleta y la mochila de supervivencia que supo preparar en su debido momento, y huye. Respuesta correcta: Tanto la “c” como la “e” pueden ser consideradas correctas, en cierto grado. El abandonar o no la propiedad depende de el lugar de residencia, de la zona en general, condiciones climáticas, geográficas, etc. Pero lo más importante es considerar la “b” y esperar a que se cumplan los tiempos de rigor para recién entonces empezar a matar y quemar, porque en una de esas no era cosa de virus zombi, sino cólera, o rabia, o algo de eso. Llevar el enfermo al hospital es exponerse a contagiar a otros, o peor aún, a meterse en una trampa mortal llena de infectados en equivalente situación. Recuerde que no existe cura para la condición que nos compete, y que nada puede hacerse a ese respecto. 2 – Usted tiene que elegir las armas con las que va a enfrentarse a los zombis en un futuro. Y entonces, escoge: a) Una carabina calibre .22LR con mira montada, silenciador y municiones. b) Una motosierra. c) Un lanzallamas y una mochila de combustible. d) Una ballesta con muchas flechas. e) Una escopeta o un fusil automático y municiones, y una pistola 9mm. f) Una mochila llena de explosivos caseros, porque mi tío era montonero y quedaron varios “caños”. g) Seis garrafas de gas y una caja de fósforos, porque el turro de mi sobrino encontró dónde guardaba los caños y me dejó en bolas. ¡Viva Perón, carajo! Respuesta correcta: Aquí en la Argentina, las armas de fuego requieren de permisos y condiciones burocráticas a rabiar, por lo que no pueden considerarse una opción para cualquiera. Usted va a estar violando la ley, caminando todo armado como si fuera uno de los Centuriones, ¿OK? La combinación de carabina en calibre .22lr y municiones se presenta como una de las mejores alternativas debido a que el pequeño tamaño del calibre basta y sobra para perforar un cráneo, amén de que permite llevar y cargar más cantidad de munición (recuerde que también deberá llevar otras cosas en caso de tener que caminar hacia zonas más seguras) y es relativamente fácil de usar. La motosierra hace el ruido suficiente como para atraer a un millón de zombis (amén de que se descompone con facilidad y requiere que el zombi esté a medio metro de distancia). Conseguir un lanzallamas confiable es prácticamente imposible, por no decir que un zombi envuelto en llamas es varias veces más peligroso que un zombi a secas. La ballesta se muestra como el arma ideal debido a su capacidad silenciosa de eliminar a cualquier zombi, pero en solitario, ya que resulta inútil en caso de verse rodeado de múltiples atacantes debido a su dificultad de recarga, y debe utilizarse sólo en caso de defensa hogareña al mas puro estilo francotirador, con mira telescópica incorporada. La escopeta es maravillosa a la hora de ser utilizada a corta distancia, pero su sonido es demasiado alto y su munición ocupa mucho espacio. Una ametralladora requiere de práctica y también tiene en contra el ruido, sumado a su peso, dimensiones y desperdicio de munición. Una pistola hace menos ruido que una escopeta, pero para acertar un tiro en la cabeza del agresor a más de 15 metros de distancia usted deberá de haber practicado anteriormente, y bastante. Ni hablar del pulso en una situación de stress. Los explosivos son la peor de las elecciones, ya que cualquier granada es efectiva contra los humanos debido a su capacidad de herir mediante la metralla y las esquirlas, pero raramente conseguirá destruir el cerebro de un zombi. Aún así, no deben descartarse por completo como herramienta para abrir puertas o crear barricadas de emergencia. Dicho todo esto, es importante no pasar por alto un detalle en particular. Muy probablemente, la delincuencia y criminalidad humana se volverán tan peligrosas como la misma infección. Usted tiene que estar preparado para el combate a muerte con desconocidos que harán todo lo posible –a medida que la crisis vaya empeorando- a fin de sobrevivir. Recuerde: pese a lo que las películas le quieran decir, no puede silenciarse ningún arma cuya munición supere la velocidad del sonido a la hora de salir del cañón. Lo que uno escucha (el “¡Pum!” o “¡Bang!”, dependiendo del responsable de la onomatopeya) es el sonido que hace la punta (munición) cuando sobrepasa la barrera del sonido, y no la explosión causada por la pólvora. La única munición que puede silenciarse (y así y todo no por completo) es la munición del tipo “subsónica”. Pida esa en la armería. 3- ¿Qué tipo de arma blanca elegiría usted para enfrentarse a los zombis? a) Una katana b) Un florete de esgrimista en perfecto estado, que heredé de mi abuelo c) Un cuchillo de carnicero d) Una Victorinox con la que me corté una vez e) Un machete f) Un hacha Respuesta correcta: Ninguna, en un principio. El arma fundamental, responsable de empuñar la espada, es el cuerpo humano. ¿Hace usted ejercicio regularmente? Y si lo hace, ¿Se concentra en obtener enormes músculos o en mejorar su funcionamiento cardiovascular? Recuerde: usted no es el muchacho ese de resident evil, tan perfecto, tan sublime. ¿Se hace chequeos regularmente? ¿Sabe cuanto puede caminar al sol sin extenuarse? Cuando los zombis lleguen, usted tiene que saber exactamente lo que es capaz de hacer. Mire estos bíceps, ¿Envidia? Si, envidia. Usted sabe que es envidia. Pues no salieron sólos, créame. En eso se va mi tiempo mientras que usted mira sus temporadas completas de “Ally McBeal”. Ahora bien, en lo que se refiere a las armas en sí, todo depende de su situación. La katana requiere de práctica y funciona como arma de corte pero no tanto de estocada. En las manos indicadas se convierte en una perfecta y letal guillotina de mano, pero el problema no es sólo el conseguir la práctica, sino también el conseguir una verdadera katana, templada, forjada por un armero y en condiciones de resistir sucesivas batallas, ya que cualquier réplica de las que dicen haber sido “forjadas” y se encuentran a la venta en los negocios de caza y pesca no resultan realmente funcionales (piezas originales y en condiciones de luchar pueden conseguirse en colecciones privadas o museos). El florete de esgrimista, al ser un arma puramente de estocada, requiere entrenamiento y resulta útil sólo en caso de perforarse el cerebro a través de la cuenca del ojo, con el riesgo de que se parta y quede inutilizable. Un hacha resultará muy, muy útil como herramienta de trabajo, pero como arma de combate requiere de pericia y fuerza física. Su peso la hace recomendable sólo si se viaja en grupo o si se cuenta con medio de transporte. En cualquier caso, la respuesta correcta era la “e”. El machete es muy fácil de conseguir (recomiendo los modelos que se consiguen en las casas de rezagos militares, en negro mate para evitar destellos) y puede ser utilizado con una sola mano, dejando la otra libre para llevar a cabo alguna otra tarea, como puede ser el masturbarse con, no sé, ponele, la edición n° 21 de “Help me pay for College”. A la hora de entrenar con un arma y optimizar el aprovechamiento del tiempo de práctica, el machete (capaz de abrir una cabeza al medio cual si fuera un coco) es la herramienta de rigor.
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