El 9 de septiembre de 2013 se cometió un homicidio. Pocos se dieron cuenta pero lo anunciaron por conferencia de prensa. Ella actuó como si no supiese lo que estaba por hacer. Como si el hecho la sorprendiera. Pero estaba todo arreglado. Ovidio Zúñiga anunciaba su baja… y un pacto. Ella lo aceptaba. El trabajo estaba hecho. Odarda había matado al progresismo.
La auto-proclamada defensora de la moral, la ética y la transparencia festejaba sin reservas su flamante acuerdo con el representante PRO-Peronista de la anti-moral, la anti-ética y la corrupción. Con el procesado de la causa ARBOS. Causa que investiga su participación, la de Omar Goye, y Walter Cortés en el desvío de fondos por más de 2 millones de dólares destinados a la construcción de una clínica sindical.
Pacto Odarda - Zúñiga
Muchos podrán decir:
No mientas! No hizo una alianza! Ovidio hizo un gesto patriótico y democrático al dar su apoyo para fortalecer al “Anti-Kirchnerismo” y romper el bipartidismo en Río Negro”.
Yo les diría:
“¿Se piensan que la gente es boluda? ¿que nos chupamos el dedo? Si pensás que esto no es una alianza hay tres opciones: a- sos un boludo. b- sos muy ingenuo, c- sos un mentiroso que tiene intereses creados.
Muchos retrucarían:
Puto! Cobarde! De la cara!!! te vamos a ir a buscar!!
Francamente no se entiende cómo la mayoría de los militantes progresista de la provincia no pusieron el grito en el cielo ni forzaron a que Odarda fuese menos efusiva con su alianza. Ovidio Zúñiga representa todo lo que el progresismo históricamente combatió. Odarda lo sabe, pero lo acepta porque no le importa. Ella no es progresista, como ya dijimos en este blog, ella tiene una doble moral. Sólo le importa el poder, y para eso aplica la receta del pobre de Groucho: “Estos son mis principios; si no les gustan tengo otros”
La identidad progresista además de sus convicciones políticas y filosóficas, se compone de otro elemento que representa su mayor capital simbólico: su profundo apego a los valores éticos. Magdalena Odarda lisa y llanamente se cargó todo. Usó y mató a la esencia del partido… y lo hizo con el ingenuo (por no decir estúpido) aplauso de muchos de sus eventuales co-partidarios.
El progresismo es mucho más que este lamentable espectáculo. Tal vez sea justo que lo hayan matado…al menos le ahorran el sufrimiento de ver esta patética parodia que lleva su nombre.
La auto-proclamada defensora de la moral, la ética y la transparencia festejaba sin reservas su flamante acuerdo con el representante PRO-Peronista de la anti-moral, la anti-ética y la corrupción. Con el procesado de la causa ARBOS. Causa que investiga su participación, la de Omar Goye, y Walter Cortés en el desvío de fondos por más de 2 millones de dólares destinados a la construcción de una clínica sindical.
Pacto Odarda - Zúñiga
Muchos podrán decir:
No mientas! No hizo una alianza! Ovidio hizo un gesto patriótico y democrático al dar su apoyo para fortalecer al “Anti-Kirchnerismo” y romper el bipartidismo en Río Negro”.
Yo les diría:
“¿Se piensan que la gente es boluda? ¿que nos chupamos el dedo? Si pensás que esto no es una alianza hay tres opciones: a- sos un boludo. b- sos muy ingenuo, c- sos un mentiroso que tiene intereses creados.
Muchos retrucarían:
Puto! Cobarde! De la cara!!! te vamos a ir a buscar!!
Francamente no se entiende cómo la mayoría de los militantes progresista de la provincia no pusieron el grito en el cielo ni forzaron a que Odarda fuese menos efusiva con su alianza. Ovidio Zúñiga representa todo lo que el progresismo históricamente combatió. Odarda lo sabe, pero lo acepta porque no le importa. Ella no es progresista, como ya dijimos en este blog, ella tiene una doble moral. Sólo le importa el poder, y para eso aplica la receta del pobre de Groucho: “Estos son mis principios; si no les gustan tengo otros”
La identidad progresista además de sus convicciones políticas y filosóficas, se compone de otro elemento que representa su mayor capital simbólico: su profundo apego a los valores éticos. Magdalena Odarda lisa y llanamente se cargó todo. Usó y mató a la esencia del partido… y lo hizo con el ingenuo (por no decir estúpido) aplauso de muchos de sus eventuales co-partidarios.
El progresismo es mucho más que este lamentable espectáculo. Tal vez sea justo que lo hayan matado…al menos le ahorran el sufrimiento de ver esta patética parodia que lleva su nombre.