CÓMO RECORRER MÉXICO DURANTE UN MES CON U$S 300
Este es el relato de un viaje que hice en México como mochilero hace unos años.
Pueden encontrar el relato entero acá:
Distrito Federal, Oaxaca, Pochutla, Zipolite, Chiapas,
Palenque, Mérida, Playa del Carmen, Tulúm, Cancún
DÍA 01: Empieza el viaje: mi yapa del 1 a 1
Buenos Aires, Argentina, Marzo de 2003. Luego de las clásicas corridas por hacer todo a ultimo momento como siempre; salí hacia Ezeiza. Ya estaba llegando una hora mas tarde de lo previsto. Me dejaron en la parte de salidas internacionales. Entre. Fui directo para hacer el check in. Quise preguntar si allí era el check in de United pero para mi asombro eran todos yanquis... Vi a un hombre con el uniforme de United y le pregunte. Llevaba un bolso de mochilero azul y una horrible mochila de cuando iba a la secundaria. Ahí empezaron las preguntas estupidas: que llevaba, si yo mismo lo guarde, para q iba, etc, preguntas q los tipos repiten como loros a todos los q van -aunque obviamente las hacen mas en ingles q en castellano- yo tenia q hacer escala en Miami y en Chicago para ir a México DF así que me cerciore bien de q vayan a estos 3 lados después de q United me perdió TODO hace dos años en Miami... Allí me informaron q apenas llegue a Miami una persona (un cana) iba a estar conmigo para hacer los tramites en inmigración y durante las ocho horas que debía esperar allá al otro avión. También me entere q debía pagar 20 dólares por una tasa para poder salir de Ezeiza. La pague mitad en pesos y mitad en dólares... allí por primera vez empecé a sentir lo q es cuando la billetera se empieza a achicar y también tome conciencia de q llevaba muy poco para estar un mes... Me pesaron la horrible mochila q llevaba y esa fue la q despache. El otro bolso (el más pesado) lo lleve conmigo... y me puse a esperar el vuelo... faltaba una hora y media... me puse a recorrer Ezeiza e intente conectarme a internet, pero me entere q ya en Ezeiza cobran en dólares: 3 pesos la hora de internet sin fraccionamiento. jua jua. Así q después de dar unas vueltas (y de q una docena de tipos me ofrecieran taxi y cambio -change-) me fui para la escalera mecánica y subí al primer piso... -imposible no acordarse del clip de Chayanne- y espere sentado al lado de uno de los enormes ventanales x donde no se ve nada... nada... tantas ventanas y no se ve para afuera, yo no se por que... este Ávila... habré estado media hora sentado y ya empecé a dejar de escuchar argentino: todos hablaban ingles... creo q era el único argentino esperando ese vuelo... me senté en el mismo lugar donde un ano atrás despedía a un amigo q se iba para Europa junto a su familia... yo estaba solo; pero mejor... las despedidas en Ezeiza tienen una onda gran hermano... la puerta, llantos, el bolso... faltaba solita Silveyra... Hice un par de llamados x teléfono... como siempre no encontré a quienes llamaba Ví q podía ya entrar para hacer inmigraciones y entre... me empecé a acordar de cosas q me había olvidado de como empezó mi viaje a Disney y Cancún 2 años atrás... pensé q el lugar era mucho más grande... di unos pasos y fui a la derecha para declarar una cámara de 1937 q llevaba para vender en México... no paso nada, era tan vieja q no hacia falta declararla... pero el tipo igual se dio cuenta de q iba a venderla... el proyector de la cámara. me jugué, lo despache sin declarar... Luego fui para inmigraciones... como siempre un poco de cola... yo no tenia ni idea de lo q tenia q hacer ahí (la otra vez q viaje ni me fije). nada. me revisaron el pasaporte y pase para rayos x... pensé q me iban a revisar todo pero no... pase el bolso, la riñonera, y el cinturón (con bolsillos) donde llevaba la plata. fue una de las pocas veces q me separe x unos instantes de la guita... paso todo, luego me pasaron por todos lados un detector de metales y paso lo peor. sonó!! pero era por las monedas argentinas que me quedaban en el bolsillo. q susto. y pase... seguí caminando... no se me dio x meterme en ningún free shop (y ni entraba con semejante mochila, hubiera tirado todo) así q fui a la puerta de embarque... un montón de yanquis esperando... había de todo un poco, de todos colores y tamaños... ya ahí me empecé a sentir un enano y me acorde de Cancún... yo no se q comen estos tipos para ser tan altos y grosos... y bueh. otra vez intente llamar varias veces con las monedas q me quedaban, pero otra vez no había nadie... ya ahí me empecé a sentir un poco solo, pero igual a la vez tenia muchísimas ganas de irme... me revisaron otra vez en la puerta de embarque (los de United) pero como siempre fue una revisación así nomás. Me sacaron el pasaporte y fui el único que viajo without visa (sin visa)... se hacia la hora de abordar al avión: obviamente llamaron primero a los de primera clase, pero se pusieron todos mezclados en la fila y fueron subiendo todos amontonados. Pase la manga y subí al avión. ya me había olvidado de lo grande q era. apenas subí me di cuenta de q las cuatro azafatas eran yanquis y no había azafatos ni nada por estilo. ni guardias ni nada. me senté en la parte izquierda del avión, del lado de la ventana. me puse a escuchar música pero el monitor todavía no andaba. al rato llego un rubio yanqui q era pastor evangelista (venían como 50 en el avión, todos vestidos de traje) hablaba bien español; pero cuando vi q sacaba algo del bolso dije chau, este saca la Biblia y me va a predicar las 10 horas de viaje. pero no, me equivoque. me mostró unas fotos de lo que estuvieron haciendo en argentina con su iglesia.
Llego la hora del despegue. empezó a andar por las pistas como si fuera un auto. empezó a carretear y despego. Pensé en la gente q se va del país y no vuelve. pensé en los que conozco y se quieren ir a Europa a pesar de todo lo que tienen y no se dan cuenta... empezó a subir y de golpe se puso de costado (esa es la peor parte) se veían miles de lucecitas amarillas y arriba las estrellas. imposible tratar de reconocer donde estaba, puede ser cualquier parte del gran buenos aires... subió y subió... ya se veían los pueblos enteros unidos por rutas... se estabilizo y las azafatas empezaron a repartir cosas y la gente ya podía caminar por el avión... al rato el yanqui que tenia al lado se fue a otro asiento así q me quede solo todo el viaje...
DÍA 02: del verano al invierno: prisionero en Miami
y pasaron las horas haciendo zapping en el televisor q tenia pero mas q nada miraba el mapa q mostraba por donde iba el avión y los datos de altura, temperatura, horas, etc... comí re bien: carne, arroz, etc. Casi no dormí, solo de a ratos. vi muy claramente toda la isla de Jamaica y gran parte de Cuba. Al rato ya estábamos por aterrizar en Miami. Volver a Miami. Por momentos me olvidaba de q no iba a poder salir al exterior. llegamos muy temprano a Miami, antes de las seis de la mañana. aterrizo bien. no hacia mucho calor.
Una vez q ya se podía salir, como siempre se tardan otros 15 minutos hasta q todos sacan sus cosas y salen del avión. Salí y me esperaba una mujer nicaragüense q me iba a acompañar todo el día en Miami hasta q salga mi otro avión a Chicago. Tenia q estar mas de ocho horas en Miami. Se notaba la mala onda de la mina desde el principio.
Me llevo a las corridas para hacer todos los tramites de inmigración, ir a buscar la mochila que despache, etc. Luego me llevo a esperar al mismo salón donde dos anos atrás estuve con mis amigos y perdí mi equipaje, pero con una gran diferencia: no había nadie, estaba yo solo, la mina, y un hombre con tono cubano de United. no me iban a dar ni para comer ni para tomar. jua jua. era imposible dormir con lo alto q estaba el aire acondicionado. leí un poco. di un millón de vueltas. estaba preso, no lo quería asumir, pero estaba preso. Ya de día, de lejos, se veían por una hendija en una puerta los edificios de la costa de Miami. estaba tan cerca y no podía salir. q increíble. de las ocho horas la peor fue la última como siempre, no se me pasaba más. Cuando faltaba media hora para el despegue a Chicago la nicaragüense me llevo a hacer los trámites. Me llevo a la puerta para esperar el abordaje. allí la mina (q casi no me había hablado en las 8 horas) me contó su vida en 20 minutos y sus problemas con su novio. luego se hizo la hora y me hizo subir primero al avión. En cuanto al avión una porquería: re chiquito y sin televisores, solo se podía escuchar música. me toco en la parte derecha del avión, como siempre en ventana. no se me sentó nadie al lado otra vez. Despego.
Pude ver bien claro los edificios de la costa de Miami de día; divise al Sheraton (la otra vez paramos en un hotel enfrente de este); pero al toque se lleno de nubes y no vi nunca mas nada hasta Chicago. Fueron pocas horas de vuelo. El avión estaba lleno de yanquis con celulares futuristas. otra vez no tenia a nadie en el asiento de al lado. Media hora antes de llegar a Chicago se empezaron a dispersar las nubes porque ya iba descendiendo. no podía creer lo q veía: nieve por todos lados. nunca había visto tanta nieve así. estaba lleno de lagos totalmente congelados y cientos de casitas iguales a las de mi pobre angelito q se filmo allí... ya llegando al aeropuerto se podían ver los rascacielos del centro de Chicago. aterrizo.
Estaba muy nublado y había mucha nieve acumulada. salí del avión en remera y mientras pasaba por la manga no podía creer el frió q hacia, me salía vapor de la boca. después me entere que hacían 3 grados bajo cero aprox. otra vez me llevaron para hacer los trámites. pase x los mismos pasillos x donde filmaron mi pobre angelito 2. allí espere dos horas y tome el tercer avión de United rumbo a México DF. Me hicieron subir primero al avión. salude al piloto. me sorprendió la falta de seguridad. era el mismo avión del que me había bajado dos horas antes y me toco el mismo asiento, y por tercera vez sin nadie al lado. ya se estaba yendo lo que quedaba de sol. despego y ya arriba de las nubes apareció un atardecer maravilloso sobre una gruesa capa de nubes q no dejaban ver la tierra. el sol se fue, pasaron una película, comí (lo mejor: unas lasagnas y un postre de mousse de chocolate). ya era la hora de aterrizar en México (aprox. las 10 de la noche) pero seguían las nubes. de golpe aparecieron miles de lucecitas todas dispersas y ubicadas sobre montanitas entrecortadas dispuestas como en un rompecabezas. era México DF y sus alrededores. una zona muuuy extensa sin edificios altos. aterrizo. nunca salí tan rápido de un aeropuerto. camine bastante para ir a buscar mi otra mochila. apareció enseguida. luego le mostré mi pasaporte a un mexicano q se estaba quedando dormido, me lo sello y al toque salí del aeropuerto sin q me revisaran nada. las dos mochilas pesaban demasiado (llevaba una cámara de 1937 y su proyector q eran pesadísimos, los llevaba para vender allá pero al final no pude y los deje allá). Al salir una avalancha de taxistas se me vino encima. no les entendía nada. me tiraban tarifas altísimas para ir hasta colonia condesa. a mitad del aeropuerto un taxista me ofreció llevarme por... 16 dólares!!! una fortuna, pero tenia miedo y encima me dijo q el subte (metro) ya cerraba y me podía quedar a mitad de camino; así q me subí al taxi a pesar de lo caro q era, pero no estaba como para q me afanen apenas llegaba. El taxi era blanco y amarillo. El taxista tenia un aire a Chespirito, jeje. me llevo hasta colonia condesa donde pase mi primer noche en el DF en lo de un amigo. para mi sorpresa me encontré con milanesas, papas fritas, dulce de leche y mate cocido. Fue mi última noche durmiendo en un cómodo colchón, pero en ese entonces no lo sabia...
DÍA 03: de una jungla a otra: el Distrito Federal
Me levante temprano. mi objetivo era vender la cámara y el proyector que lleve porque necesitaba tener más plata. Mi amigo me acompaño hasta el subte, o desde ahora el metro en la parada Chapultepec de la línea rosa. un viaje de ida sale S2 mexicanos (0,20 centavos de dólar). es muy barato y es lo mejor para desplazarse dentro del distrito pero hay que andar con os ojos bien abiertos. igual que en Baires. lo más raro del metro: se frena cuando quiere así que había que agarrarse bien. yo igual ya lo sabia porque lo había leído en Marcopolo. primero fui a la terminal de micros (autobuses) llamada TAPO (transportes de oriente) para comprar mi pasaje hacia Oaxaca para salir a la noche. de ahí me recomendaron ir a otra empresa que me iba a salir un poco más barata: Fletes y Pasajes. tenia que ir desde Tapo hasta la parada del metro en boulevard puerto aéreo (3 estaciones mas) y de ahí caminar algunas cuadras. Encontré el lugar y se notaba que era de segunda clase. me salio 26 dólares para ir hasta Oaxaca y el micro salía a las 11 de la noche. Después de comprar el pasaje fui directo al ZÓCALO para recorrer un poco y ver si podía vender lo que traje.
Fui en subte en la línea rosa hasta Pino Suárez e hice combinación hasta el Zócalo. Salí y me encontré con una plaza enorme, toda de piedra y sin árboles con una bandera mexicana inmensa y los edificios antiguos que había visto en tantas fotos. Ya casi era el mediodía y estaba repleto de turistas y de mexicanos. Empecé a recorrer casas de antigüedades, pero a cada una que iba me mandaban a otra. Estaba lleno de locales de compra y venta de oro y joyas. Era difícil encontrar un kiosco o un cybercafé. Me metí en uno porque debía mandar un mail diciendo que llegue bien. Salía un dólar y medio cada 15 minutos, una locura. (S4,50 argentinos x 15 min.). me metí en el Messenger de Hotmail y encontré a un amigo y le pedí que llamara a mi casa para avisar que estaba bien. Era raro, era la primera vez que chateaba por el MSN estando tan lejos y encima haciéndolo con la persona con quien había venido a México (Cancún) dos anos atrás. Revise mail, pero antes de que se cumplieran los 15 min. me levante, pague y me fui. Nunca había pagado tan caro por usar internet tan poco tiempo. De ahí seguí yendo a casas de antigüedades. En una me mandaron a otra que quedaba un poco lejos y me recomendaron ir en colectivo (pesero le llaman ellos). El pesero era muy chiquito, solo con 10 asientos, pero con la apariencia de los colectivos de buenos aires de los '80. Salía S25 (USS 0,25) y me llevo hasta la avenida insurgentes. Allí tampoco me gusto lo que me ofrecieron así que decidí volver a la casa de mi amigo. Deje la cámara y el proyector en la vidriera de un conocido de el que tiene una petit casa de antigüedades en Colonia Condesa, cerca de su casa. Ya faltaban pocas horas para seguir con mi viaje hacia el sur de México. Acompañe a mi amigo y a la novia a un supermercado. Al principio cuesta adaptarse a los cartelitos con los precios: había que agregarle un cero a todo. pero lo que no quería era multiplicarlo por 3,40 (así estaba el dólar en ese momento). Me despedí de ellos y en metro fui hasta la terminal de la empresa Fletes y pasajes. Estuve casi una hora en la sala de espera junto a muchos mexicanos de clase baja. Todos vestidos con ropa colorida. Algo que me sorprendió en esta sala de espera y en otras partes de México: mucha gente hombres y mujeres muy grandes, de mas de 80 y 90 anos gozando de buena salud y caminando entre la gente; y muchos: trabajando y vendiendo cosas en la calle. Calle, ahora que escribí calle me acorde. Cuando pregunten por una dirección nunca digan calle cashe sino que deben decir CAIE con i, porque si no nunca lo entienden a uno; y eso me paso muchas veces en este viaje. Mi primera impresión de los micros o autobuses mexicanos no fue muy buena: era de segunda clase: tenía vidrios rotos y despintado en el exterior. pero no me importaba con tal de ahorrar un poco, al fin y al cabo iba de mochilero. Como pesaba la mochila: la mitad era comida y bebida para subsistir sin tener q gastar. Igual le había dejado varias cosas a mi amigo en el DF, cosas q iría a buscar luego, en 3 semanas, cuando volviera. Un poco atrasado, pero por fin partió mi autobús hacia Oaxaca.
DÍA 04: curvas y contracurvas hacia el Pacífico
El chofer no paraba de hablar con el que estaba en el primer asiento. Lo peor: el tipo que tenía al lado dormía y roncaba a todo volumen. No me importaba demasiado. Se dejaron de ver los pocos edificios altos que hay en el DF y salimos de la ciudad. No se veía muy bien por la noche y por lo oscuro de los vidrios del micro pero se divisaban altas montanas en el camino, pero luego se hizo llano, con algunas lomas. Aproveche y dormí bastante. Luego de varias horas llegamos a OAXACA muy temprano. Aun no había amanecido. Hacia mucho frío y decidí quedarme en la terminal hasta que saliera el sol. la terminal era semicircular y mayormente pintada de azul. Para mi sorpresa cobraban 0,20 centavos de dólar por ingresar al baño. (esto fue así en todo México).
Cuando salio el sol salí. el paisaje era hermoso: había montanas muy altas que rodeaban la ciudad. Pase por un mercado callejero en el que vendían de todo: había muchos vegetales, frutas y verduras desconocidos para mí. También muchos vendedores de cd's truchos como en once. fui caminando hacia el zócalo. las callecitas coloniales se parecían mucho a Jujuy (arg). en el camino pase por una iglesia enorme, con una gran entrada y pintada de blanco. seguí caminando por esas hermosas calles con las casitas pintadas de todos colores. ahí fue donde me arrepentí de no haber podido llevar mi cámara de fotos. llegue al zócalo. tenia una catedral enorme y los edificios gubernamentales en los costados, todos con arcadas tipo Lujan o el cabildo. Empezó a hacer calor hacia el mediodía. No había muchos turistas como en el DF. Me quede escuchando a un mariachi cantándole a una pareja mayor que estaban desayunando en la puerta de un hotel. Luego llego la hora de irse, así que volví a la terminal de ómnibus.
Compre un pasaje sospechosamente barato de USS 7,50 hacia Pochutla, para luego ir a Zipolite, en el océano Pacifico. Y si, era otro micro de segunda clase, peor que el anterior y la gente que subía era aun más pobre y todos cargados con bolsas de mercaderías, cereales, maíz, etc. hasta una gallina. me senté en el primer asiento de la izquierda, detrás del chofer. el vidrio verde estaba rajado y no se veía muy bien para afuera. Empezó a marchar muy lentamente y a cada rato iba parando en pueblitos y la gente subía y bajaba. A los más pobres no les cobraba. El chofer y una chica a su lado q supongo era la novia no pararon nunca de escuchar a todo lo que da música mexicana que no se muy bien como se llama, pero eran como boleros pero muy rápidos y con cierto tono gracioso. Empezaron las montañas y no pararon más. Fueron nueve horas así: curvas y contracurvas en la cima de montanas altísimas. esta parte fue la peor del viaje. al principio era todo muy lindo, el paisaje era espectacular, pero las curvas nunca pararon, nunca hubo ni un poco de camino recto y eso me mato. Intentar dormir era imposible con la música a todo volumen. encima paraba a cada rato y el chofer bajaba a comer, a saludar amigos, a comprarse cosas. Decidí nunca mas quejarme de los micros argentinos. Cosas peligrosas: en una parte faltaba todo un carril que se desprendió y cayo al precipicio y no había señalizaciones; y otra: un incendio forestal gigante q no dejaba ver nada: pasamos muy cerca y ni se podía respirar. fue horrible. Recién al atardecer empezamos a estar cerca de Pochutla, pero parecía que nunca íbamos a llegar, las curvas recién terminaron llegando al pueblo. Llegamos y anochecía. Salí de la terminal de micros y trate de buscar el famoso pesero que me iba a salir un dólar para ir a Zipolite (a pocos kilómetros de ahí). Al principio me intentaron llevar muchos taxistas, pero el precio era altísimo: 10 dólares. espere al micro llamado pesero pero nunca paraba. Luego una camioneta con la parte de atrás cubierta con una lona paro y me pregunto si iba a Zipolite. le dije que si y subí. Resulta q el pesero no era un micro sino que era esta camioneta que me llevaba junto a otros turistas y lugareños. Me dejo en una punta de Zipolite, pero ya era de noche y no se veía nada. Camine un poco y entre en un precario cybercafé donde pregunte donde quedaba el hostel lo cósmico o las rocas. me dijeron que vaya caminando derecho que los iba a encontrar. todo era muy salvaje y no se veía nada. nada de nada. empecé a caminar, sentía que estaba muy cerca del mar, pero no lo divisaba. de golpe un hombre se acerco y resulto ser el dueño de un hostel llamado posada kiko y me ofreció hamaca por 3 dólares por día. le pague 20 dólares y me dijo q luego me daba el cambio. Luego me iba a arrepentir de haberme quedado en ese lugar y no haber ido al que tenia pensado de antes. No había casi nadie: solo unos yanquis en una cabaña y una carpa con un mexicano más chico que yo. Me acerque a la orilla del mar por primera vez. al principio da miedo ver toda esa inmensidad oscura. era la primera vez que iba a tocar aguas del océano pacifico. no estaba tan helado como pensaba, pero eso si: la arena era horrible, llena de piedras.
DÍAS 05, 06 y 07: Zipolite: el lugar perfecto para hacer nada...
Lo mas impresionante de la noche en Zipolite son la enorme cantidad de estrellas que se pueden ver, nunca vi tantas en toda mi vida. me quede horas mirándolas.
Estuve tres noches en Zipolite. las dos primeras todo bien porque el chico mexicano me permitió dormir en su carpa y no me atacaron tanto los mosquitos, pero la ultima noche que se fue tuve q dormir en la hamaca y los mosquitos me hiper reventaron, nunca sufrí tanto por mosquitos. Ellos me hicieron tomar la decisión de dejar Zipolite al cuarto día de estar ahí. Si van para allá lleven muuucho repelente de mosquitos (off) pero muuucho, yo se lo q les digo. El tigre es nada comparado con este lugar. Cuando fui a la playa de día la primera vez (aunque ya estaba en la playa: todos los hostels están sobre la línea de la playa, no hay calles) me impresiono mucho el nudismo, había mucha gente desnuda, más cantidad de la q pensaba. Yo con los anteojos de sol no me sentía muy cómodo allí, pero mirar era inevitable, nunca había estado en un lugar así. Igual no había mucha gente, parece que iba a venir mucha mas gente para la primavera el 21 de marzo. De los que estaban la mayoría eran europeos y yanquis, casi no había mexicanos. tampoco había argentinos. Me comentaron que en otras épocas estaba lleno de argentinos. Las playas de Zipolite son anchas, limitadas por una línea de hostels hechos de cabañas de madera y hamacas. El mar es azul oscuro con grandes olas. es muy peligroso para los que no saben nadar y apenas uno se mete se hace profundo. El hostel más recomendado se llama lo cósmico y esta al final de las playas, hacia el norte. Es el más seguro por estar en la cima de unas lomas de piedra. Hay una playa hacia el sur llamada love beach que es una pequeña playa escondida entre grandes rocas surgida en los 60 con los hippies. hay que atravesar una gran escalera de piedras para acceder a ella. Es la mas elegida por tener mas privacidad. Para comer los mismos hostels tienen puestos y mini restaurants que abren al mediodía y ofrecen las comidas típicas mexicanas. Hay que tener cuidado con los picantes. Lo mismo va con los pescados y con el agua. Para hacer compras hay una pequeña calle de tres cuadras con locales chiquitos. hay tiendas, almacenes y dos locales de internet (USS 1,50 la hora). Las maquinas son bastante lentas y no hay muchas por lo que a veces hay que esperar bastante para acceder a ellas.
Al segundo día que estuve llego un mochilero alemán de unos 33 años proveniente de Munich. había estado recorriendo varios países de Centroamérica. hablaba bastante bien castellano. También llegaron dos mochileros de Eslovenia (ex Yugoslavia) que fue con los primeros con que empecé a hablar ingles. hablaban ingles tan mal como yo. A pesar de que se hacia difícil mas o menos se podía mantener un dialogo normal.
Algo inolvidable: el atardecer en Zipolite, el sol ocultándose en el horizonte del Pacifico, casi chocando con las rocas del final de la playa al norte, convirtiendo a las olas doradas. Pero lamentablemente después de que se va el sol aparecen los mosquitos. A la noche hay grupitos que suelen hacer fogones en la playa, aunque no duraban mucho. Estar en Zipolite me hizo acordar mucho de expedición Robinson (survivors). todo es muy natural. a la noche hay muy poca luz. los baños también son muy precarios y solo tienen duchas de agua fría. Lo mas raro fue no poderme ver la cara durante tres días, había un solo espejito y estaba roto por lo q no me podía ver, igual allá no importan tanto esas cosas. Estos casi cuatro días en Zipolite no comí mucho, me comí casi todo lo que me había traído de Baires, muchos alfajores de dulce de leche, galletitas, etc. me compraba agua mineral o gaseosas, pero también cervezas mexicanas que estaban realmente baratas. También fui a comer un par de veces con la gente del hostel. termino el fin de semana y casi no quedaba gente en Zipolite, y sumado a los mosquitos, decidí seguir con mi viaje hacia el sur. El dueño del hostel kiko no me quiso devolver la plata por los tres días q faltaban (9 dólares) según el, en México no se acostumbra devolver. y en realidad cuando llegue le di 20 dólares y me dijo q no tenia cambio. según el supuso q me iba a quedar seis días y que eso no se devuelve. Fue la primer gran mexicaneada que me hicieron. me fui compartiendo un taxi hasta Pochutla, unos kilómetros al Sur donde tome un micro de la empresa Cristóbal Colon que me iba a llevar hasta san Cristóbal de las casas en el estado de Chiapas. me fui con los dos chicos de Yugoslavia y con el mexicano, que los tres también iban hacia el sur de Mx. El micro salio a las 19:45, era de primera clase (o sea q tenia los vidrios sanos, estaba bien pintado y tenia una tv chiquita donde pasaron una película). El viaje iba a durar medio día así que aproveche y dormí.
DÍA 08: Chiapas: el estado rebelde
Llegamos como a las 8 a SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, capital del estado de Chiapas. En las selvas de este estado se esconde el líder de la rebelión aborigen, el subcomandante Marcos. Lo único moderno fue la estación de autobuses porque todo lo demás era como viajar al pasado, dos o tres siglos atrás, todas las casas están igual que entonces. Como en todo México, aquí también esta repleto de iglesias por todos lados. Apenas salimos de la estación decenas de chicos aborígenes se nos vinieron encima tratando de vendernos a la fuerza artesanías del lugar, a tal punto de que se las ponen a uno sobre los ojos. Es difícil tratar de zafarse de ellos sin comprarles, igualmente venden cosas muy baratas, pero para nosotros siguen siendo caras. Lo primero que uno hace al llegar a un pueblo es dirigirse al zócalo (plaza principal), y eso fue lo que hice. Si no fuera por los autos y los cybercafés uno juraría que esta en el 1800. El sol pega fuerte a la mañana así que enseguida hizo mucho calor. Luego de pasear un rato por el colorido y concurrido zócalo fui a desayunar en un bar. Yo pensaba seguir derecho hacia Palenque pero el chico mexicano me recomendó pasar antes por Agua Azul. Averiguamos como ir y lo mejor era a través de los peseros.
En los peseros siempre hay que regatear precio porque como siempre a los turistas nos pasan más. primero tuvimos que tomar un colectivo local hasta las afueras de la ciudad. Luego una camioneta nos llevo gratis y nos ahorramos unas cuantas cuadras hasta llegar al lugar de donde salían los peseros hacia la ruta a Palenque. Allí tomamos el primer pesero (una camioneta chica en donde uno se sienta en la parte de atrás y hay que agarrarse de donde se pueda). El viaje fue largísimo, muchas horas y mucho calor. Llegamos a un pueblo llamado Ocosingo donde tuvimos que bajarnos y tomar otra camioneta. Esta, luego de muchas horas de ir entre las verdes montanas, nos dejo en la intersección de la ruta a palenque con la ruta a Agua azul. Allí buscamos y tomamos la tercer camioneta hasta la entrada al parque, 40 kilómetros más. Tuvimos que pagar un dólar para poder entrar. El parque era enorme con cascadas de aguas azul-verdosas por todos lados. Tuvimos que subir cientos de escalones de madera y piedra (las cascadas bajaban de una gran montaña). El lugar me recordaba a unas cascadas que hay en Bariloche, pero esta vez en el medio de la selva. Pase ahí unas tres horas. Luego volvimos a tomar el pesero hasta la intersección; y ahí tomamos otro hacia Palenque. Tardo unas tres horas llegar hasta Palenque. Nos dejo en la terminal de ómnibus (ADO), donde tuvimos que tomar otro camión hasta el hostel camping el Panchán en la ruta camino a las ruinas. Llegamos. Se estaba haciendo de noche. Este camping es muy grande y fácil para perderse dentro de el, hay muchos campings dentro de El Panchán. El mexicano armo la carpa en un lugar que nos mandaron. ya de noche empecé a ver sapos y otros bichos caminando por entre las carpas. Estábamos en el medio de la selva. Se escuchaba a lo lejos ruidos de aves extrañas y otros animales. Yo me hacia el distraído y trataba de no mirar demasiado el suelo, por suerte no me cruce con ninguna snake. Alrededor habría unas cinco carpas más y casi una decena de cabañas precarias sin luz artificial. Decidí irme a dormir temprano.
DÍA 09: La Paz de la selva Maya: las Ruinas de Palenque
Al otro día muy temprano me fui a las ruinas de Palenque en un pesero junto a otros turistas. Llegue y la entrada al lugar me hizo acordar a mundo marino o algo así. Estaban llegando muchos micros repletos de turistas yanquis y europeos. La entrada a las ruinas salía USS 3,70. Como yo ya había dejado el camping y el mexicano se fue por su lado y yo por otro me tuve que venir con la mochila con todas mis cosas. Entre a las ruinas junto a todos los demás. Por la cantidad de árboles no se podía ver nada a lo lejos. Apenas uno entras se encuentra con esos escalones gigantes que la gente mayor tarda horas en subir. unos metros después me encontré con una de las primeras pirámides. No era tan grande como me la imaginaba. Seguí caminando y ahí si pude ver muchas pirámides de diferente tamaño. La más grande y la más conocida de palenque tendría unos cuatro pisos de altura. En cada pirámide o monumento decía de que ano era y que era lo que se hacia ahí. Costaba mucho subirlas con la mochila y el calor que hacia. yo seguía a los turistas que estaban con un guía que les explicaba, pero en ingles o francés solamente. En la cima de las dos pirámides más altas habré estado más de una hora en cada una. Estando arriba si parecen más altas de lo que son. Lo más difícil es bajarlas, mas con tanto peso encima. Almorcé arriba del templo más alto. Las pirámides no fueron hechas desde la base sino que fueron moldeadas sobre colinas pre-existentes. También fueron muy arregladas en la actualidad para los turistas. Palenque es un lugar con mucha paz. Uno puede estar horas sobre esas pirámides admirando esos paisajes mayas. Allí me preguntaba si todo lo que los mexicanos juntan allí, incluso lo de las artesanías que venden, va a parar algo hacia los descendientes de los mayas que existen en la actualidad. Si es que hay.
Luego, a eso de las dos de la tarde, me dirigí hacia el museo de las ruinas (la entrada estaba incluida con la del complejo). Para eso seguí un larguísimo sendero peatonal atravesando unas cascadas y algunas ruinas pequeñas, que me llevo hasta la ruta. Dicen que por esta salida también se puede entrar gratis antes de que abra el complejo, pero de día esta vigilada. Salí, cruce la ruta y fui hacia el museo. Tuve que dejar en la entrada la mochila. Lo recorrí enseguida. Estaba lleno de objetos chicos pertenecientes a los mayas, pero no había cosas demasiado llamativas. Esas cosas (sobre todo el oro) se las llevaron a España hace 500 anos atrás. Di por terminado mi día en las ruinas y me dirigí en un pesero hasta el centro del pueblo de Palenque (a media hora de las ruinas).
Fui a la terminal de autobuses donde había comprado mi pasaje para ir a Playa del Carmen. Como tenia tiempo me fui a un bar a unas cuadras para meterme en internet me salio un dólar y medio por una hora. Luego me compre algunas cosas para comer y mucha agua; iba a ser un largo viaje de unas quince horas hasta el Atlántico. Me quedaba todavía una hora y media y fui a esperar a la sala de espera en la pequeña terminal de micros de la empresa Tuxtla Gutiérrez (de primera clase), cerca de ADO. Era el único que estaba esperando el micro que salía a las siete. A los pocos minutos llego un rubio de unos 30 años que era de Republica Checa y hablaba un poco de español. Dio la casualidad que también iba a Playa del Carmen y se ofreció en compartir la carpa, de forma que me iba a ahorrar unos pesos allá. unos dólares. llego el micro y subimos. Iba a ser un viaje larguísimo y el chofer manejaba muy lento. Por suerte no tenia a nadie en el asiento de al lado así que viaje bastante cómodo.
DÍA 10: mi reencuentro con el mar azul: Playa del Carmen
Me desperté un par de veces en el viaje. Dos lugares muy lindos por donde pasamos: una ciudad al lado de un lago o una bahía muy lindas pero que nunca me entere donde era, y mucho mas tarde, casi al amanecer, por la ciudad de Mérida, con el zócalo muy bien iluminado tal cual lo había visto en las fotos de Marcopolo.
Antes de esto pasó algo raro: una pareja se acerco al chofer quejándose casi a los gritos (despertando a todos) de que no se había parado a cenar. me di cuenta de que eran argentinos; y les habían metido el verso de que en el viaje daban de cenar como en Argentina. El chofer bastante irónico les dijo que no era así, que si querían paraban un rato en algún lado pero que ellos debían pagárselo. Y bueh. Lo mas raro del viaje fue que dos horas antes de llegar el chofer se bajo en un puestito y se puso a comer lo mas pancho. Estuvo ahí más de cuarenta minutos y todos nosotros arriba mirándolo y esperándolos. Escuchaba a la pareja de argentinos quejarse solos. Decidí seguir durmiendo, total no podía hacer nada. Luego de eso seguimos viaje. pasamos muy cerca de Chichen Itza y luego fuimos derecho hacia Cancún.
Al llegar a Cancún se dirigió a la terminal de ómnibus en el centro del pueblo de Cancún (Downtown). Me parecía increíble estar otra vez allí, aunque la otra vez no habíamos ido tan hacia el centro del pueblo. Estábamos igual lejos de la zona hotelera. Allí se bajo la pareja de argentinos que venían en luna de miel e iban hacia la isla Mujeres. Escuche que hablaban de la crisis en Argentina. Luego de unos quince minutos siguió por la ruta hacia Playa del Carmen, pasando por atrás de la laguna Nichupté a través de la cual se veían a lo lejos los gigantes hoteles de la zona hotelera de Cancún. Una hora más tarde llegamos a la terminal de ómnibus de Playa del Carmen.
Playa es un pequeño pueblo con una muy concurrida peatonal. El lugar me hizo acordar a San Bernardo. Llegamos con Jaromir, el checo, y fuimos a un camping llamado albergue villa deportiva juvenil. Era muy barato pero era horrible, en muy malas condiciones. Nos salía dos dólares a cada uno; pero era muy sucio e inseguro. Decidimos quedarnos solo una noche y seguir hacia el sur, hacia Tulúm. luego fuimos hacia la costa, a una cuadra de la peatonal. No podía creer lo que veía, otra vez yo enfrente del mar azul del caribe. Increíble. Todo me hacia acordar a Cancún. Y me metí en el mar, estuve horas allí. Estaba mucho mas calmo que cuando fui a Cancún en el 2001. ya no era como en Zipolite, pero igual había unas cuantas mujeres europeas en topless. Luego fuimos a recorrer el pueblo. Como había estado matándome de hambre por más de una semana decidí empezarme a dar más gustos: me compre un kilo de helado Nestle y me lo comí al toque, Coca, galletitas, etc. Nunca digan galletitas en México porque se les ríen en la cara. Allá son galletas. También fui a internet pero como otras tantas veces no andaba Hotmail y no pude entrar Después de tanto mar en un día me fui a dormir temprano.
DÍAS 11 y 12: el verdadero Caribe esta en Tulúm
Al otro día muy temprano decidimos salir hacia Tulum. Mi compañero de ruta fue de compras a un súper llamado Chedraui donde le cobraron re caro todo. Quiso hacer dedo para ir a Tulúm. Estuvimos una hora parados en la ruta y no paso nada. Al final fuimos en un micro de la empresa MayaB que salía USS 2,40 y tardaba 1 hs. Nos dejo donde empieza la ruta camino a las ruinas de Tulúm. Allí caminamos unos veinte minutos, pasando por la entrada a esas mini ruinas.
Caminamos un poco mas y llegamos a la entrada al primer hostel sobre la playa llamado cabañas El Mirador. Nos salía USS 2,50 por día acampar allí. El lugar era increíble, totalmente natural y salvaje. lleno de palmeras con cocos y una playa muy extensa sobre el mar caribe. Había solo una carpa más con tres yanquis: dos chabones y una mina que habían venido en auto desde New York. Este lugar era idéntico a los de Expedición Robinson o a los de las películas como naufrago o la laguna azul. Pensaba estar varios días allí por lo barato que me salía. Yo igual muy amante de tanta naturaleza no soy: había muchas iguanas y cangrejos por todos lados. Hasta en el baño. Era normal ducharse con agua fría mientras una iguana vigilaba en lo alto. (los baños no tenían techo, solo en lo bien alto había un techo de paja que cubría todo, y por eso las iguanas corrían libres por las paredes). Decidí ir a la tarde hacia el pueblo de Tulúm que estaba a una hora caminando. pregunte como ir al pueblo y un mexicano me dijo que siga siempre derecho. Así hice y camine, camine y camine. Cuando ya hizo mas de una hora y media de caminar y los hostels y campings nunca se terminaban y encima ya casi no había gente me encontré a una mujer y le pregunte, me dijo que me había equivocado, que no era para ese lado. Me quise matar. ahí me acorde de que en México hay que preguntar a varias personas la misma pregunta para estar seguro. Como se hizo de noche y tenía los pies reventados preferí dejarlo para el otro día. Fui a internet a un hostel: me salio USS 1,50 solo por media hora (en el hostel Copal. Resulta que para ir al pueblo debía haber doblado en una ruta que se habría a la derecha y que iba en dirección contraria al pueblo, pero que luego volvía a doblar. En el mapa no estaba así, por eso no la encontraba. Volví caminando solo por la ruta durante una hora en la oscuridad, solo iluminaba el camino la luna llena (con arbustos en los costados de mas de tres metros que no dejaban ver nada). pasaba un auto de vez en cuando. Llegue, comí y me dormí enseguida. Fue hermoso irse a dormir otra vez escuchando el sonido del mar como en Zipolite. Al otro día estuve un montanazo de horas dentro del mar calmo de Tulúm. Desde ahí se podía ver a lo lejos la fachada de las ruinas mayas de Tulúm. Luego del mediodía los yanquis se ofrecieron en llevarnos hasta el pueblo en su auto. Tenía mucha hambre y como no tenía ganas de volver al pueblo caminando compre comida para varios días. Me gaste diez dólares pero compre muchas cosas: mas de medio kilo de jamos y queso, dos kilos de pan, 3 kilos de galletitas dulces, 1 Kg. de galletitas saladas, 3 litros de agua, helado, frutas, etc. encima fui a internet media hora. Gaste mucho en internet, pero me ayudaba para seguir consiguiendo información de los lugares donde iba a estar. Comí como nunca, en diez minutos me baje casi todos los sándwiches de jamón y queso. luego volvimos a la playa. El checo no paraba de comerse cocos de las palmeras. No había nada que hacer, a veces cansaba no hacer nada. es raro estar en un lugar con tanta paz y tan hermoso. Es totalmente diferente a Cancún. Al otro día, domingo, quisimos ir a las ruinas mayas que supuestamente la entrada era gratis los domingos. Caminamos hasta allá, pero no fue así: había que garpar 4 dólares para entrar (era gratis hasta el año pasado, ahora hay q pagar todos los días). Mientras regresábamos al hostel se largo una tormenta grandísima. Una típica tormenta caribeña. Yo pensaba que se nos venia un huracán. me empape corriendo durante veinte minutos debajo de ese diluvio. volvimos. todos estaban refugiados debajo del techo de paja del bar del hostel. La carpa casi se había volado. Cuando paro un poquito decidí guardarme todas las cosas e irme porque la tormenta pintaba para varios días y no daba quedarse así. Me despedí del checo y bajo una llovizna constante me fui para la ruta, hacia la parada del bus de MayaB que pasa cada una hora y va para Cancún. Cuando llegue no espere mucho, vino a los diez minutos. Me salio USS 4,80 hasta Cancún y el viaje duraba dos horas (es hacia el norte).
DÍAS 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23 y 24:
10 días y medio en el Miami mexicano
La lluvia me hecho de Tulúm, pero al final me vino bien.
Llegue al centro de Cancún, cerca de la terminal de ómnibus. Buscaba un locutorio para poder hablar, pero esa palabra no existe allá: se llaman casetas telefónicas. Llame a una amiga de un contacto q tenia vía internet en buenos aires que vivía ahí en Cancún. Una mujer llamada Karina de unos 33 anos que era profesora. La ubique y se ofreció hospedarme unos días en la casa gratis. me vino a buscar en su 4 x 4 japonesa. Yo nunca me hubiera imaginado que iba hacia una mansión tipo la de volver al futuro 2 (en el 2015). Tenía una habitación con cama doble para mi solo con baño incluido. Me llevo a comer tacos mexicanos (riquísimos) y tome muuucha cerveza Sol. También dentro del shopping plaza las Américas me llevo al cine: fuimos a ver The Hours con Nicole Kidman. El cine no tenía butacas: eran sillones!! Yo no lo podía creer. Luego me llevo a dar una vuelta por la zona hotelera: no podía creer estar allí de nuevo luego de dos anos y 15 días. los ojos no me alcanzaban para volver a ver todo. Estaba todo igual: el Walmart, el hotel dos playas, la laguna Nichupté, los Oxxo, Dady'o, etc. Fuimos al shopping la isla casi en el medio de la zona hotelera (al sur) donde estaba el boliche que mas nos gusto a mi amigo y a mi en el 2001: Maaxo pero que ahí me entere que estaba cerrado y que lo abrirían en el 2004. Fuimos a tomar un café enfrente de unas aguas danzantes con música y luces de colores.
Yo en Playa Tortugas (acá saqué fotos con cámara descartable que compre en el Walmart por U$S 5)
Fue increíble pasar de la naturaleza total de Tulúm a este Miami mexicano civilizado. Al otro día muy temprano me fui caminando desde el centro hasta la zona hotelera (mas de 12 kilómetros). Pase por todos los lugares donde había ido con mi amigo y todo parecía igual que en aquel entonces, pero con algunos cambios. y estaba solo. Pensé que iba a encontrar a algún argentino, pero no. ni uno. Los colectivos locales (también llamados peseros) salían USS 0,70 y tardan veinte minutos entre la zona hotelera y el Downtown. Esa noche fui a tomar cerveza a la misma playa donde íbamos con mi amigo. La noche estrellada, la luna casi llena, de lejos las lucecitas de Isla mujeres, el embarcadero con los catamaranes que cruzan hacia la isla... Antes todo eso estaba lleno de argentinos, repleto. Ahora eran yanquis, y más yanquis. Al principio cuesta ubicarse en el Downtown, las calles se parecen, las cuadras son redondeadas, muchas curvas, etc. no están numeradas las calles.
Luego de estar dos noches en esta casa de lujo, le llegaron parientes desde el DF y me tuve que ir de ahí. (era fin de semana largo para los mexicanos). Me mando a lo de un amigo que no tenía la misma posición económica. Solo tenia un sillón duro para dormir, donde era bastante invadido por hormigas coloradas. Como no quería pasarla mal, decidí que en vez de estar diez días mas así sufriendo, me iba a pagar cinco días en el hostel México de Hostelling International que me salía USS 40 x 5 noches con desayuno incluido. Fue una muy buena decisión. El hostel estaba lleno de mochileros yanquis y europeos. Esto me sirvió para repasar mi ingles, ya hacían dos semanas que hablaba ingles todo el día (solo hablaba español con la que atendía el hostel o con los dueños de locales). Me toco la habitación del segundo piso al lado de la cocina compartiendo con otros 16 mochileros. Lo mejor fue reencontrarme con las duchas de agua caliente. También podía usar la cocina, la heladera, el freezer, etc. encima tenia uso ilimitado de internet entre las 10 y las 22 hs. la gente era muy copada. Había un alemán, un francés, un par de Canadá, yanquis, etc. Pero el chabón mas copado fue uno que llego un día después de mi llamado Lars que era de Ámsterdam, Holanda. Hablaba poco castellano pero podíamos hablar ingles lo mas bien, le entendía todo. El resto de las cosas que hice en Cancún las hice con el. Salimos varias veces, íbamos a la playa a la mañana. Íbamos a comer hot dogs al minimercado Oxxo (2 panchos con gaseosa por dos dólares. Dos años atrás estaba 1,60). También fui a tomar unas beer al Fat Tuesday en Playa Tortugas, pero estaba repleto de yanquis. A los europeos no les caen bien los yanquis. bueh, a casi nadie le caen bien los yanquis. El anteúltimo día descubrí una cámara descartable bastante barata (USS 6), la compre y pude sacar algunas fotitos. Me toco estar el día que empezó otra vez la guerra en el Golfo. Todos los turistas y mexicanos estaban re paranoicos: se podía ver la CNN en vivo en todos los shoppings de Cancún. Era raro estar ahí en esos momentos, igual ya se veía venir. Y ahí estábamos muy cerca de bushlandia, y encima yo sabia que a la vuelta debía pasar por Washington. Con el correr de los días y del triunfalismo la paranoia disminuyo. Fui a comprar mi pasaje de vuelta a la capital de México al ADO de Cancún (terminal de ómnibus). Me salio USS 75,60 e iba a durar 24 horas con muchas paradas, a pesar de que era de primera clase. Después había otro más caro, pero la única diferencia era que daban gaseosas para tomar. Compre ese pasaje y un montón de cosas para comer y tomar en el Walmart. Mi ultimo día en Cancún me levante temprano y fui a la zona hotelera a sacar varias fotos y a hacer la ultima recorrida. En el Hard rock café me encontré con un argentino: Leonel, de mi edad. Lo reconocí porque tenía tatuada la bandera argentina en su brazo. Mas tarde fui a Playa Tortugas y allí fue donde me despedí del mar azul. Me preguntaba si algún día lo volvería a ver en vivo y en directo. Se me paso el tiempo volando y faltaban solo veinte minutos para que salga mi micro. Me tome un pesero que iba hacia el centro, pero tenia mal el cartel y me llevo al Walmart (para el otro lado) y tuve que caminar diez cuadras hasta el hostel para ir a buscar mis cosas. Corrí las cuatro cuadras hasta TAPO y llegue justo a las 18 hs. Tardo un poco el micro en salir. Iban menos de diez personas, así que me fui a los últimos asientos y me quede allí y viaje bien cómodo. En el atardecer vi las últimas imágenes de la zona hotelera y la laguna Nichupté. Pasamos por playa del carmen. Comí y dormí un montón. Hizo varias paradas en pueblitos que ni el nombre supe. (20 minutos cada parada). Al otro día hizo una parada larga, de una hora, en Villa Hermosa. Muchísimas horas después paso por Puebla y por al lado de un volcán gigante llamado Popocatepetl de mas de 5000 metros de altura. Luego hacia el atardecer íbamos llegando a la capital (DF). El viaje era fue tan largo como ir de buenos aires a Bariloche, con la diferencia de que en este se hicieron muchas paradas de mucha duración. Llegamos a TAPO. Nunca había visto tantos micros juntos, eran cientos. Había dado la vuelta a México en 26 días y 300 dólares.
Foto que saqué desde el avión, despegando del DF
Tome el subte en la línea rosa con rumbo a Chapultepec. No podía creer que estaba ahí de nuevo. Fui a buscar mis otras pertenencias a lo de mi amigo Darío. Esa noche como no me podía quedar con el decidí pagar un hostel: eran los últimos diez dólares que me quedaban. Fui al hostel Home, en colonia condesa, en la calle tabasco porque supuestamente salía siete dólares, pero me terminaron cobrando diez dólares, por lo que me quede sin un centavo. El hostel no era muy bueno, si ahora podría elegir iría al hostel Moneda en el zócalo, que salía lo mismo, pero estaba en el centro. Me dieron una cama sin sabanas ni almohada y la única ducha era fría. no lo recomiendo. Mas tarde me encontré con Michelle, un contacto q conocí por internet, y a su hermana. Me invitaron a tomar café en el Samborns. (en barranca del muerto, al sur de la ciudad). Me tuve que volver temprano al hostel porque a la medianoche cierra la puerta, y después no se puede entrar. Nunca había escuchado de un hostel que cerrara.
DÍAS 25 y 26: La vuelta al 3 a 1
Me quede dormido, por lo que me duche y salí corriendo al aeropuerto en el subte. Quería darme una última vuelta por el zócalo, pero ya no llegaba. El viaje en subte hasta el aeropuerto fue largo y tuve que hacer una combinación a la línea amarilla, hasta el aeropuerto.
Ahora si que pesaba todo lo que llevaba. El aeropuerto es larguísimo y no encontraba más el salón de salidas internacionales. Luego de mucho caminar encontré los mostradores de United. Allí hice los trámites, tuve que decir que me volvía antes por la guerra, sino tenia que pagar otra multa. Igual tuve que pagar la multa por pasar sin visa por los estados unidos que salía 50 dólares, pero les dije que solo me quedaban 40. Al principio no querían dejarme ir, pero al final me dejaron. De ahí corrí a inmigraciones donde lo único que les llamo la atención era una botella que me traía con agua de mar de Cancún, pero me dejaron pasarla. De ahí me recomendaron ir corriendo hacia la puerta (gate) por donde salía mi avión. Corrí y corrí, me hizo acordar otra vez a la película mi pobre angelito (alone in home) cuando corrían en el aeropuerto. Llegue, pero igual faltaban unos minutos. Hice mi ultima compra: un dólar en monedas por unos M&M. Otra vez preso, ya sin mi pasaporte, subí al avión. al rato despego. El avión era igual al que había llegado a México, sin monitores individuales. Sirvieron un pequeño almuerzo. Pude ver bastante claramente el golfo de México, y esa si fue la última vez que mí el mar azul hasta llegar a la costa sur de estados unidos, luego fueron todas nubes hasta llegar a Washington. En Washington también tenía que esperar muchas horas hasta mi otro avión. Una mujer me llevo a hacer los trámites y luego me mando con un policía negro que me llevo -sentado en carrito- hasta una sala de espera. Allí vi un par de películas y un policía negro y gordo (q si uno lo ve en la calle da miedo) me trato re bien y me compro dos veces Pepsi y papas fritas. Hacia mucho frío y anochecía. No podía creer estar tan cerca de la casa blanca y yo sin poder salir. Igual era imposible estando allí no imaginarse a hussein apretando el botón y booom. jeje. Igual el aeropuerto esta bastante alejado de la zona del centro, ni siquiera desde el avión se podía divisar algo del centro. A las nueve de la noche salía mi avión. Ya en el Gate por donde iba a salir me encontré con un montón de argentinos. Era rarísimo volver a escuchar el acento de uno luego de haber hablado tanto ingles. El vuelo era directo a Buenos Aires. Despego un poco después de las nueve. Por quinta vez me toco el asiento de al lado vacío, y estuve en la ventana del lado izquierdo del avión. Vi las últimas luces de las ciudades de estados unidos. Luego Cuba y Jamaica otra vez. Horas después vi un poquito de Brasil. Como todos dormí bastante. A pesar de las nubes vi bastante bien la zona de Salta y santiago del estero. Luego hubo nubes y más nubes hasta buenos aires, igual que mi anterior vuelta. Llegue a Ezeiza y lloviznaba y estaba bastante fresco. Salí enseguida del aeropuerto, no me revisaron nada y mi equipaje apareció al toque.
Más tips sobre México:
Esperemos que México logre recuperarse con lo que le está pasando con lo de la "gripe porcina" ya que es un país fascinante para recorrer. Su gente es muy hospitalaria. Me falta conocer el norte que lamentablemente es la parte más afectada por el narcotráfico.
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TE INVITO A LEER Y VER EL VIDEO DE MI OTRO POST:
Si a la Seguridad, no a la pena de muerte, no a la mano dura
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