Muchas veces me puse frente a al mar, un lago, a una montaña, a una planta y me di cuenta la energía y calma que contagian.
Realmente no son solo lugares para visitar, sino para preservar. Pensar que nuestros hijos y nietos podrán disfrutarlos es excelente.
Estaba viendo que Luna en Brasil privatizó una parte del amazona, contribuyendo de esta forma a la perdida de lugares vírgenes.
Por suerte en nuestro país suelen algunas políticas ser a favor de las reservas ecológicas. Por ejemplo, el otro día en TN Ecología ( nota ) me enteré que se realizó un convenio entre Ministerio de Defensa y Parques Nacionales que incorpora casi medio millón de hectáreas de las fuerzas armadas como reservas naturales. Entre ellos Punta Delgada en Chubut y Cabo Blanco en Santa Cruz.
Creo que es nuestro deber preservar lo que tenemos y por supuesto disfrutar de ello.
Un abrazo
Stick