1. “Está bien, pero no te enojes”, ¿acaso no resulta estúpido alguien que se sube a un carro y empieza a ver todo tipo de provocaciones en el tráfico? No hagas lo mismo con el teclado porque eso mismo sucede en Internet. Respira profundo, tranquilízate y cuenta hasta diez.
2. No existe la verdad absoluta. Lo que tenemos que ofrecer son puntos de vista y es perfectamente aceptable que cada uno vea o sea como mejor le parezca. Por eso, defiende tu argumento, pero nunca olvides que se trata de una interpretación del mundo que decidiste adoptar como propia. Y que del otro lado también hay una persona, no un perfil, página o cuenta de Twitter.
3. Antes de publicar pregúntate: ¿es realmente necesario este comentario? No estoy diciendo que sea relevante por que probablemente no lo sea, como este artículo. Sino necesario. Si publicas algo con el fin de herir a alguien, amigo, siento informarte que tienes problemas serios, este comportamiento es algo verdaderamente paupérrimo. Y es que el discurso indignado fundamentado en la propia indignación no vale nada: el vacío conceptual de mucha gente hace que sus posiciones sean frecuentemente confundidas. Sea de izquierda o sea de derecha. Si es para hablar de más, el mundo ya está saturado de palabras, si lo vas a hacer al menos que sea bien.
4. Pejezombi. Socialista. Burgués apestoso. Naco asqueroso. ¿Sabías qué atacar al argumentador en vez de al argumento en un debate es una muestra del vacío intelectual que se posee?
5. Tómate Facebook o Twitter menos en serio. Voy a revelar una cosa que tal vez mucha gente no me crea: el mundo continúa girando aun sin tus publicaciones en las redes sociales. Aterrorizante, ¿Verdad? Pues así es, la mayoría de las veces tus publicaciones son una especie de excremento digital. Una ida a parque o un checkin en tu casa no es tan importante como el nacimiento del primer hijo, así que contente.
6. Primero lee el texto entero (no solamente el titulo) e intenta comprender lo que la persona escribió antes de comentar. No todo es blanco o gris, considera que por ahí puede haber algunos tonos de gris. Acuérdate que el castellano tiene un montón de palabras con doble sentido – y sarcasmo. No deduzcas palabras o ideas que no están en la publicación y no apliques interpretaciones enfermas y ocultas que sólo los paranoicos ven. Confía en lo que te digo, no todo Internet fue hecho para molestarte.
7. No estás solo cuando publicas algunas de tus “genialidades”. Miles de personas pueden estar observándote. Haz una prueba: ve a cualquier estación del metro en hora pico y grita toda la bola de sandeces que acostumbras a escribir en la red desde tu casita. Si ninguno termina por sorprenderse, cuéntanoslo.
8. Hay personas preocupadas únicamente por ganar el debate en detrimento de las opiniones y el dolor de los otros. Estos ofenden, maldicen, abusan y amenazan. Y hay quienes quieren construir algo a través de este. Estas personas entienden, toleran y absorben las opiniones. ¿En cuál de estos grupos crees que sea mejor estar?
9. Las opiniones contrarias no deben alejarnos y los desacuerdos no deben separarnos. Por cierto, nadie estará de acuerdo con todo lo publicado aquí, pues esta lista es arbitraria, y como todas las listas de Internet, repleta de errores. Nada es tan cierto ni tan simple.
10. Aprende a reírte de ti mismo. Todos tenemos estilos, contradicciones y a veces nos caricaturizamos