Este aplaudidor solo podía ser japonés
Poco dudamos a estas alturas del talento de los japones para crear utensilios de lo más estrambótico, que permiten hacer de una manera más sofisticada cosas que no tienen ninguna ciencia. En este caso nos encontramos con Pachi Pachi Clappy, que no es otra cosa que un aplaudidor. Apretamos esa especie de gatillo, y el señor Pachi Pachi aplaude por nosotros. Por supuesto, este aparentemente inútil accesorio se convierte en algo mucho más atractivo (supongo que es ironía) a través de los típicos anuncios nipones que elevan la absurdez de la idea a cotas hilarantes.
Poco dudamos a estas alturas del talento de los japones para crear utensilios de lo más estrambótico, que permiten hacer de una manera más sofisticada cosas que no tienen ninguna ciencia. En este caso nos encontramos con Pachi Pachi Clappy, que no es otra cosa que un aplaudidor. Apretamos esa especie de gatillo, y el señor Pachi Pachi aplaude por nosotros. Por supuesto, este aparentemente inútil accesorio se convierte en algo mucho más atractivo (supongo que es ironía) a través de los típicos anuncios nipones que elevan la absurdez de la idea a cotas hilarantes.