13 Puntos para ganar una diccusion en Twitter:
1. En la duda, la norma es muy sencilla: si los otros lo han hecho o lo defienden, es siempre lo peor.
2. Nunca digas: “No estoy de acuerdo con esto” o “esto no me parece correcto”. Grita: “¡¡Es un golpe de Estado!!” o “¡Nos están matando!”. La hipérbole es de rigor, o nadie pensará que crees de verdad en lo que dices.
3. Lo que hacen los otros no es erróneo: es siempre malvado y, probablemente, delictivo.
4. La sencillez es siempre lo más eficaz: “¡Puto facha!” se entiende mucho mejor que un argumento racional.
5. Plantéalo todo como si fuera cuestión de vida o muerte, hasta lo más trivial. Y todas las polémicas deben tener una respuesta evidente, hasta las más oscuras.
6. Cuando seas consciente de que tu argumento es endeble, empieza con un “Nadie pone ya en duda que” o “Hay que ser muy idiota para no reconocer..”. También funciona muy bien la apelación a la actualidad, algo como: “Nadie en pleno siglo XXI...”. Porque nadie pone en duda que las verdades cambian con el calendario y el tiempo en el que yo vivo es el culmen del saber.
7. Esto es Twitter: el que argumenta, pierde.
8. Entre un argumento y UNAS MAYÚSCULAS, no lo dudes.
9. Recuerda que esto es Twitter: la realidad es opcional. En el tiempo que tu contrincante va a comprobar un dato la conversación ha muerto y tú has ganado.
10. Ejemplo de gambito ganador: “Entonces, ¿me estás diciendo que... (aquí una grotesca caricatura del argumento de contrario)?”
11. “Claro, igual que hizo Hitler” es una respuesta tan buena como cualquier otra para cerrar una discusión tuitera.
12. Si vas perdiendo, retuitea a tu enemigo. Equivale al tradicional “¡A mí la legión!” para llamar en tu ayuda a lo más borroka de tu grupo de seguidores. Eso tiene la ventaja adicional de que el contrario recibirá los oportunos insultos y/o amenazas de muerte sin que tengas que ensuciar tu historial. Siempre habrá quien haga por ti el trabajo sucio.
13. Si no lo consigues de ninguna otra manera, vence por agotamiento. Responde siempre, aunque sea con un “y tú más”. Cuando se aburra y lo deje, tuitea: “Te he dejado sin argumentos...”. Tener una vida –un trabajo, familia, amigos en el mundo real o aficiones que no requieran enchufar nada– es una desventaja en Twitter.
1. En la duda, la norma es muy sencilla: si los otros lo han hecho o lo defienden, es siempre lo peor.
2. Nunca digas: “No estoy de acuerdo con esto” o “esto no me parece correcto”. Grita: “¡¡Es un golpe de Estado!!” o “¡Nos están matando!”. La hipérbole es de rigor, o nadie pensará que crees de verdad en lo que dices.
3. Lo que hacen los otros no es erróneo: es siempre malvado y, probablemente, delictivo.
4. La sencillez es siempre lo más eficaz: “¡Puto facha!” se entiende mucho mejor que un argumento racional.
5. Plantéalo todo como si fuera cuestión de vida o muerte, hasta lo más trivial. Y todas las polémicas deben tener una respuesta evidente, hasta las más oscuras.
6. Cuando seas consciente de que tu argumento es endeble, empieza con un “Nadie pone ya en duda que” o “Hay que ser muy idiota para no reconocer..”. También funciona muy bien la apelación a la actualidad, algo como: “Nadie en pleno siglo XXI...”. Porque nadie pone en duda que las verdades cambian con el calendario y el tiempo en el que yo vivo es el culmen del saber.
7. Esto es Twitter: el que argumenta, pierde.
8. Entre un argumento y UNAS MAYÚSCULAS, no lo dudes.
9. Recuerda que esto es Twitter: la realidad es opcional. En el tiempo que tu contrincante va a comprobar un dato la conversación ha muerto y tú has ganado.
10. Ejemplo de gambito ganador: “Entonces, ¿me estás diciendo que... (aquí una grotesca caricatura del argumento de contrario)?”
11. “Claro, igual que hizo Hitler” es una respuesta tan buena como cualquier otra para cerrar una discusión tuitera.
12. Si vas perdiendo, retuitea a tu enemigo. Equivale al tradicional “¡A mí la legión!” para llamar en tu ayuda a lo más borroka de tu grupo de seguidores. Eso tiene la ventaja adicional de que el contrario recibirá los oportunos insultos y/o amenazas de muerte sin que tengas que ensuciar tu historial. Siempre habrá quien haga por ti el trabajo sucio.
13. Si no lo consigues de ninguna otra manera, vence por agotamiento. Responde siempre, aunque sea con un “y tú más”. Cuando se aburra y lo deje, tuitea: “Te he dejado sin argumentos...”. Tener una vida –un trabajo, familia, amigos en el mundo real o aficiones que no requieran enchufar nada– es una desventaja en Twitter.