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Despues de Frozen Capitulo 3

Humor5/12/2014
Capitulo 3:- El reino de Corona parte 1
Elsa salió de su despacho con los parpados que casi se le cierran en más de una ocasión. Eran como las 9:00 de la noche, y ella se había pasado 1 hora entera atendiendo otras cartas que llegaron de improviso, con los parpados casi cerrados, llego donde Kai quien la miro preocupado.
Majestad —menciono el — ¿Qué hace despierta a estas horas?—
—Kai, hazme un favor y mañana entrégale estas cartas al cartero
—le respondió Elsa cansada mientras apuntaba su despacho, Kai asintió mientras que Elsa le sonreía y se encaminaba para su cuarto.

Un joven moreno de cabello café en un caballo blanco de melena igualmente café estaban galopando hacia las puertas del castillo. Roberto. Ese era el nombre del hijo del cartero que se dirigía a toda prisa hacia las puertas - ahora abiertas - del castillo.
Roberto —habló Gerda con asombro, no se esperaba ver a ese joven de nuevo.
— ¿Qué hay Gerda?—preguntó Roberto bajando de su caballo y se dirigía hacia la mucama principal con una sonrisa en el rostro.
— ¿Y tu padre?—
—El esta ocupado con unos primos que vinieron a última hora, ¡así que aquí estoy yo! Admite que me extrañaste —
Roberto era uno de esos chicos que no le gustaba alardear de su puesto como hijo del cartero real de la Reina de Arendelle…no el solo era un chico amistoso y - se podría decir - fiestero.
—Lo hice —admitió Gerda devolviéndole una suave sonrisa e invitándolo a pasar, pero antes Roberto cogió las tres unicas cartas que había recibido su padre de otros carteros de otras naciones.
El pobre joven casi suelta todas las cartas que tenía al ver el interior del castillo, y eso que apenas era solo un pasillo. Gerda no pude ocultar su risa debido a la cara de impresión del joven castaño.
— ¿En que estaba pensando el constructor cuando hizo el lugar?—se preguntó en voz alta Roberto mientras miraba ahora diferentes pinturas y habitaciones, era realmente hermoso los que sus ojos cafés veían ante él.
Gerda solo lo miro con una mirada cálida, hace como 9 años que no lo veía, y ahora ese niño era ese joven de 18 años en el que se había convertido ahora. Roberto y Gerda conversaron un poco antes de que llegaran al salón del trono en donde se encontraban Anna y Kristoff de paso.
—Alteza —saludo Roberto haciendo una respetuosa reverencia junto a Gerda — ¿Y la reina Elsa?—preguntó, temeroso. Jamás había estado tan cerca de la realeza.
— ¿Para que la busca? Según recuerdo, no menciono nada de visitas pendientes —explicó Anna.
—Oh no, yo soy el hijo del cartero…y tengo tres cartas para la reina —manifestó Roberto.
—Entendido…la podrá encontrar en su despacho—
Roberto agradeció a la joven princesa y al repartidor oficial de hielo de Arendelle y partió rápidamente hacia donde le indicaba Gerda.
—Y cuéntame ¿Cómo están tus padres?—empezó Gerda con una conversación.
—Ellos están bien, mi padre con mucho trabajo y mi madre en lo habitual: cocinar, limpiar…y no sé que mas hace…pero lo hace —Gerda sonrió ante el comportamiento del joven, seguía siendo todo un niño —se me olvido mencionar a mi abuelo, por ahora tratando de buscarme una novia —menciono molesto.
Gerda rio ante eso, pero no pudo hablar más puesto que llegaron a donde querían. Roberto tomo aire y entro- tocando la puerta primero- Elsa se mantenía revisando unos tratados, pero aun así le permitió el paso.
—Majestad —fue lo único que pudo articular el joven, ahora si que estaba por desmayarse tomando en cuenta que Elsa no era solo la reina de Arendelle, ella también tenía poderes ¡poderes!
— ¿Si?—preguntó sin apartar la mirada del tratado.
—S-su correo, majestad
— ¿El correo? Oh, discúlpeme —Elsa se paró de su asiento y camino de forma elegante hacia Roberto el cual le entrego las cartas— ¿y que le paso a Juan?—preguntó, preocupada.
—Mi padre esta atendiendo unos asuntos familiares, de modo que he venido yo —explico el joven —“Oh, gracias Carolin por enseñarme formalidades”—pensó feliz, su mejor amiga siempre le había enseñado eso durante su vida. Pero luego una cosa se le vino a la mente —espere ¿usted sabe el nombre de mi…de mi padre?—preguntó desconcertado
Pero claro que lo sé, su padre es muy amistoso —respondió Elsa con una sonrisa, Roberto se la devolvió tímidamente. Hizo una última reverencia antes de salir y dirigirse donde había dejado a su caballo Healt.
Elsa vio como Roberto se iba, pero antes era detenido por Kai el cual le entrego las 29 cartas al pobre el cual puso una expresión de lo más chistosa por su asombro.
Abrió una carta la cual enseguida quiso congelar ¡era una carta enviada por el duque de Weselton! Con una expresión cansada leyó la carta, la cual traía contenido de que se vuelvan a aliar e infinidad de cosas más.
La segunda era una respuesta del rey Newton, el cual seguía diciendo que estaba apenado por la actitud de su hijo menor. Y también mencionó que se arrepentía de molestarla, y que se despedía. Elsa por unos momentos pensó que tal vez…pero no, ¿y si solo era mentira? No debía olvidar que Hans era muy bueno maniobrando con el juego de las mentiras, no debía fiarse tan fácilmente de la familia de ese bastardo.
Y por último, la carta que la dejo completamente en shock, recordaba este reino que se había vuelto muy reconocido por la princesa perdida, y que lanzaban linternas flotantes al cielo para celebrar su cumpleaños. Los reyes, la reina Elisabeth y el rey Thomas, eran muy buenos amigos de sus padres, inclusive la reina y su madre se habían vuelto tan amigas que parecían hermanas, igual que los dos reyes. Cuando recibieron la noticia de que Elisabeth había tenido una enfermedad, no dudaron en ayudar con lo que sea que tuvieran en manos. Por último, el rey les dijo que les ayudasen a buscar una flor mágica. Más tarde, Rapunzel nació sana y fuerte. Pero luego se enteraron- ese mismo día- de que la hija de los reyes de Corona había sido secuestrada sin apenas tener aunque sea dos días de nacida, sus padres se pusieron tan tristes, como si su segunda hija hubiera sido secuestrada el mismo día que nació, claro que Elsa tenía tres años cuando sucedió eso.
—El reino de Corona…el reino del sol —recordó Elsa, temerosa abrió la carta y la leyó en voz baja.
“Querida reina Elsa,
Le enviamos esta carta para comunicarle la boda entre nuestra hija Rapunzel y el joven Eugene Fitzherbert
—Dios, que apellido más difícil de leer. Se dijo Elsa antes de seguir con la lectura —por favor, le pedimos de su presencia en el reino. También sería un honor que su hermana asistiera a la boda. Sin más que decir,
Los reyes de Corona”

Elsa se quedo nuevamente en shock.
—No lo puedo creer… ¡la princesa Rapunzel ha vuelto!—Elsa se emociono como si Rapunzel fuera su hermana, pero se tranquilizo y esbozó una pequeña sonrisa antes de comenzar a escribir una respuesta para los reyes.

¿Y para que nos reuniste aquí, Elsa?—preguntó Anna.
Olaf y Kristoff también la miraban con curiosidad, pues en los ojos de Elsa se podía notar la emoción.
— ¿Recuerdan el reino de Corona?—preguntó, los tres se miraron. Anna y Olaf se quedaron en silencio, Anna porque - además de no haber salido del castillo - no le gustaba leer todo lo que sus padres le dejaban cuando era más pequeña. Y Olaf porque él no sabía mucho de otros reinos que no sean el suyo. Kristoff a pesar de que antes no era muy sociable pareció entender.
¿Te refieres al reino del sol?—inquirió el repartidor de hielo.
—Ese mismo —afirmo Elsa con una sonrisa — ¿recuerdan a la princesa Rapunzel?—
— ¡La princesa perdida! Según lo que escuchado, los reyes de ese reino lanzaban linternas flotantes para celebrar su cumpleaños, con la esperanza de que su princesa volviera algún día
—volvió a contestar Kristoff, con notable felicidad de saber a que se refería Elsa…pero esperen — ¿Y que tiene que ver el reino de Corona con esto?—
—Que la princesa Rapunzel ha vuelto, y además de ello, se va a celebrar una boda entre ella y un joven llamado Eugene Fitz…algo—
Elsa trataba de recordar el apellido de el joven, luego lo recordó de golpe —¡Eugene Fitzherbert! Y nos han invitado a la boda, ¿Qué dicen?—
— ¡¿Ósea que iremos a otro reino?!—
corearon Anna y Olaf con asombro en los ojos
—Si —afirmo Elsa con una sonrisa —mi único problema es que yo soy la reina…no puedo descuidar el reino
¿Y que hay de Kai y Gerda?—preguntó Anna —eran las personas de mayor confianza de nuestros…padres—
Elsa lo medito por unos segundos, luego la miro
— ¿Crees que ellos podrán?—
— ¡Claro!—
—Entonces esta decidido
—Elsa se levanto —pero, si van a ir, Kristoff ponte la vestimenta más formal que tengas—el joven asintió —Anna, lo mismo —su hermana solo frunció el ceño —no me mires a mí, recuerda lo que paso con el ultimo —ahora Anna se ruborizo — y Olaf…no asustes a nadie
— ¿Yo? ¿Asustar? ¡Esa es labor del malvavisco gigante, no mía!—se defendió Olaf, sacándole una risa a todos los presentes.
— ¿Pero quién esta acostumbrado a ver a un muñeco de nieve con vida caminando por las calles?—preguntó Anna.
—Todo Arendelle —argumentaron Kristoff, Elsa y Olaf.
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