OSCURIN
Un día como hoy pero a la mañana tempranito los camioncitos van llegando a todas las localidades -primero al conurbano, después a los pueblos- repletos de diarios Clarín. También empiezan a salir los cables que replican sus noticias, las radios que leen su tapa bien temprano, los movileros que de ahí ya van sacando un poco de la línea que en el resto del día van a ir perfeccionando, los otros medios que arman agenda en base a sus páginas, etc. La editorial de Clarín es a veces una cadorcha sin sentido y otras un volante de una agrupación política. Como la de hoy. A veces, bajan más línea que La Nación. A veces ni disimulan, algo en lo que son expertos. Como en la de hoy. Tienen esas negritas al final que te vuelven loco, te enervan, te ponen los pelos de punta, porque suelen ser absolutamente falaces. Como la de hoy. Las editoriales de un multimedio semejante cumplen una sola función, la de bajar línea a sus otros medios, empleados, algunos legisladores adictos, y copiones de varios colores. Como la de hoy. No es que se lean mucho, jamás estarán en la lista de las noticias más leídas. Pero igual uno, a veces, termina escribiendo una refutación testimonial. Como hoy.
El editorialista fantasma encabeza la sanata con el título "Manipulación de las instituciones" y arranca con el siguiente parrafo:
La iniciativa del Gobierno de adelantar las elecciones puede ser legalmente defendible, pero resulta a todas luces perjudicial y contraproducente desde el punto de vista de la previsibilidad institucional. La modificación del calendario electoral está admitida por la Constitución Nacional, siempre que sea aprobada por la mayoría absoluta de las dos Cámaras del Legislativo. De este modo, la ley prevé instancias de adecuación de ese calendario a circunstancias excepcionales y sometidas al logro del amplio consenso que implica lograr las mayorías requeridas.
Es decir, es legal, pero es anti-institucional. Es legítimo, pero esta mal. El gobierno pretende cumplir con todas las formalidades y las cuestiones de fondo que exige la legislación vigente. Pretende hacer aprobar su propuesta a través de las instituciones, pero es anti-institucional.
Y finaliza, en negritas, así:
La modificación de calendario electoral es admitida por la Constitución. Pero aunque se cumplan los requisitos legales implica, en este caso, una manipulación institucional.
Los Autores se preguntan: ¿Cuál es la diferencia entre norma e institución? ¿Que otras "instituciones" son manipuladas al comportarse de acuerdo a lo que dicta la Constitución? La Constitución ¿no es acaso "La Institución"? ¿Acaso no se escriben igual, pero una empieza con "Cons" y la otra con "Ins"? Para pensarlo, en otro día peronista lleno de sol, republicanismo y esperanzas para el pueblo argentino.
FUENTE
Un día como hoy pero a la mañana tempranito los camioncitos van llegando a todas las localidades -primero al conurbano, después a los pueblos- repletos de diarios Clarín. También empiezan a salir los cables que replican sus noticias, las radios que leen su tapa bien temprano, los movileros que de ahí ya van sacando un poco de la línea que en el resto del día van a ir perfeccionando, los otros medios que arman agenda en base a sus páginas, etc. La editorial de Clarín es a veces una cadorcha sin sentido y otras un volante de una agrupación política. Como la de hoy. A veces, bajan más línea que La Nación. A veces ni disimulan, algo en lo que son expertos. Como en la de hoy. Tienen esas negritas al final que te vuelven loco, te enervan, te ponen los pelos de punta, porque suelen ser absolutamente falaces. Como la de hoy. Las editoriales de un multimedio semejante cumplen una sola función, la de bajar línea a sus otros medios, empleados, algunos legisladores adictos, y copiones de varios colores. Como la de hoy. No es que se lean mucho, jamás estarán en la lista de las noticias más leídas. Pero igual uno, a veces, termina escribiendo una refutación testimonial. Como hoy.
El editorialista fantasma encabeza la sanata con el título "Manipulación de las instituciones" y arranca con el siguiente parrafo:
La iniciativa del Gobierno de adelantar las elecciones puede ser legalmente defendible, pero resulta a todas luces perjudicial y contraproducente desde el punto de vista de la previsibilidad institucional. La modificación del calendario electoral está admitida por la Constitución Nacional, siempre que sea aprobada por la mayoría absoluta de las dos Cámaras del Legislativo. De este modo, la ley prevé instancias de adecuación de ese calendario a circunstancias excepcionales y sometidas al logro del amplio consenso que implica lograr las mayorías requeridas.
Es decir, es legal, pero es anti-institucional. Es legítimo, pero esta mal. El gobierno pretende cumplir con todas las formalidades y las cuestiones de fondo que exige la legislación vigente. Pretende hacer aprobar su propuesta a través de las instituciones, pero es anti-institucional.
Y finaliza, en negritas, así:
La modificación de calendario electoral es admitida por la Constitución. Pero aunque se cumplan los requisitos legales implica, en este caso, una manipulación institucional.
Los Autores se preguntan: ¿Cuál es la diferencia entre norma e institución? ¿Que otras "instituciones" son manipuladas al comportarse de acuerdo a lo que dicta la Constitución? La Constitución ¿no es acaso "La Institución"? ¿Acaso no se escriben igual, pero una empieza con "Cons" y la otra con "Ins"? Para pensarlo, en otro día peronista lleno de sol, republicanismo y esperanzas para el pueblo argentino.
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