Si te has quedado sin vacaciones de verano, sin ir a la playa, si encima no vives en un piso con piscina, sino que te encuentras en mitad de la ciudad (o del campo, y no pasa ningún río cerca), asfixiándote de calor frente a ese ventilador que solo remueve el aire caliente, no desesperes. He aquí una idea para refrescarse.
Antes de nada hay que decir que, al igual que las pruebas llevadas a cabo por especialistas, este experimento es mejor no realizarlo en casa. O sí, pero ateniéndose a las consecuencias. La estupidez humana no suele tener límite. La inteligencia tampoco. Montar una piscina en el salón es algo ambiguo entre estas condiciones: es absurdo, pero a la vez genial.
Porque cuando se trata de un impulso, cuanto más se piensa, menos se lleva a cabo. Estos dos chicos rusos simplemente actuaron. Después de forrar los muebles, las cortinas y las paredes con plástico protector, cogieron una manguera y empezaron a llenar el salón de agua. El salón de agua. De su casa.
Después de bañarse, colgaron las fotos en internet. En seguida, las imágenes se volvieron virales. Hubo mentes cabales que se echaron las manos a la cabeza: "¿Y la instalación eléctrica? ¿Qué fue de la moqueta del suelo?". Y hubo mentes… entrañables que felicitaron a los chicos por la gran idea. De cualquier forma, y aunque el fin no siempre justifica los medios, los tres jóvenes rusos consiguieron su propósito: refrescarse en pleno verano.