
Hola Taringueros!...
Esta historia(como tantas otras) me la conto mi padre.
Es acerca de un hombre de mediana edad y al que llamaremos “Luis”, bien parecido, de buen vestir, y por sobretodo mujeriego.
Esto sucedio en la vieja estación de trenes de la ciudad capital de Catamarca.
Espero les sea de su agrado...
Cualquier comentario sera bien recibido siempre y cuando este dentro del margen del respeto y las buenas costumbres. Caso contrario, sera eliminado y de persistir el usuario bloqueado.

"El Mujeriego"
No habían pasado muchos años desde que el tren hizo su llegada triunfal a Catamarca trayendo junto a el todo lo que imaginaran a una provincia pobre en ese entonces, y aparte de personas, sueños, oportunidades de una vida mejor… y nuevos horizontes.
No es difícil imaginar que ante semejante suceso la poca vida que podía tener la ciudad se traslado a las cercanías de la nueva y reluciente estación de trenes. Sabiendo de la llegada de personas de diferentes partes del país y del interior de la provincia los aprovechadores de siempre y en todos sus generos; ladrones, estafadores y demás yerbas; también lo hicieron.
Entre gente de tal calaña hizo de la estación su parada Luis; un hombre picaro, mujeriego, un compadrito(asi se los llamaba en esa época). Ataviado con su traje cruzado, sus zapatos impecables, pañuelo al cuello y su infaltable sombrero.

En una de tantas noches de paciente espera, viendo de que o de quien podía sacar provecho, Luis vio descender del tren a una joven y hermosa mujer. Quedo hipnotizado instantáneamente ante semejante monumento a la belleza y decidio probar suerte.
Como tipo inteligente y de mucha calle no dudo y ni siquiera tuvo que pensar que le diría a la joven.
-Puedo ayudarla con sus bolsos y valijas Señorita?...
-Muy amable de su parte!... Mi nombre es Estela…
-Un placer!; el mio es Luis…

Comenzaron a caminar hacia el sur por la banquina de la ruta nacional 38 que pasaba(y aun pasa) junto a la estación.
-Si me lo permite la ayudare a llegar a su casa... vive usted lejos de aquí?... No viene a buscarla nadie?... Su marido, su padre?...
Pregunto el improvisado buen samaritano buscando sacar palabras a la joven para asi ir tejiendo su plan.
-Gracias nuevamente por su ayuda… Es por aquí cerca nomas… No tengo marido ni familia… Estudiaba en otra provincia y me notificaron del fallecimiento de mi padre. Era el único familiar que me quedaba. Ahora debo hacerme cargo de la casa, de los campos y demás poseciones que el tenia. Después vere si me quedo o si vendo y me vuelvo a la provincia de Cordoba a seguir con mi carrera.
El tiempo dira; talvez conocer a alguien, formar una familia…
Todo esto sonaba como dulce melodía en los oídos de Luis.
Siguieron con la caminata y la conversación hasta el punto de perder la nocion del tiempo y la distancia recorrida.
-Parece que estos bolsos y valijas cada vez pesaran mas, jajajaj… Faltara mucho para llegar a su casa?
-No mucho mas Luis…

Asi prosiguieron conversando, entre bromas y risas. Luis ya se imaginaba pasar una buena noche junto a la muchacha y porque no?; talvez algo mas. Despues de todo una joven y bella mujer, sola en este mundo, con casa, campos y un buen pasar económico no se encuentra todos los días y Luis veía en esto una oportunidad única e insuperable.
Asi paso otro rato y Luis volvió a preguntar:
-Falta mucho Estela?, estoy cansado y ya casi no puedo mas con semejante peso…
-A este ritmo en pocos minutos mas llegaremos…
Asi siguieron, de repente, miro hacia atrás y no diviso nada mas que oscuridad. Ni luna había esa noche; un miedo terrible se apodero de el cuando se dio cuenta de que ya no caminaban junto a la ruta, cuando vio que caminaba por un suelo de tierra floja y cuando las ramas espinudas lo rozaban hasta el punto de romperle la ropa. Caminaban por un sendero oscuro.

-Me vas a disculpar Estela; pero hasta aquí te puedo acompañar. Es tarde ya y mañana debo trabajar. Aquí te dejo las cosas…
Estela, que caminaba pocos pasos delante, le contesto con una voz profunda y con un tono severo:
-Usted no se va a ningún lugar… Usted me dijo que me iba a acompañar hasta casa y asi será…
-Lo lamento pero aquí le dejo sus co…
No alcanzo a decir esto, cuando lo que al principio era una joven y bella muchacha, se giro hacia el y dejo ver el rostro horrendo de una mujer anciana. Sin lugar a dudas, una bruja… y le dijo…
-No te vas a ir, por mas que quieras no podes hacerlo…
En efecto, no podía hacer nada mas que seguir a eso que lo arrastraba como si de algo magnético se tratase.
Entre rezos y llantos siguió su marcha detrás de esa bruja.
-Hacia donde me lleva?, conque finalidad?...

Ese era el oscuro y tenebroso pensamiento que pasaba por la cabeza de Luis.
De repente la bruja giro y se abalanzo sobre Juan. Creyo que su hora había llegado.
Entre gritos, maldiciones e insultos la bruja repetia que este no podía tener tanta buena suerte.
Luis se arrodillo, cerro los ojos y con sus manos tapo sus oídos tratando asi de no ver ni escuchar tanto espanto personificado.
Los gritos y el horror vivido lentamente fue desapareciendo hasta que se perdió en la oscuridad de la noche.
Luis se levanto y pudo divisar pocos metros mas adelante un solitario poste de luz y junto a este un humilde rancho.
Corrio raudamente hasta allí con lagrimas en los ojos, ahora mezcla de terror y alegría. Un grupo de personas lo asistieron, sacaron una silla al patio, lo hicieron sentar, le dieron agua y le preguntaron que le había pasado.
Luis les conto lo sucedido hasta el punto donde la bruja menciono su buena suerte, cosa que el no comprendio ni comprendia aun en ese momento junto a esas personas desconocidas.
Un anciano se acerco y le dijo…
-Nose quien será usted, nose que habrá hecho para pasar por semejante situación… lo que si se, o al menos creo saber es a que se referia esa bruja hija de puta cuando hablaba de su suerte jovencito…
-Si?... a que se habrá referido?
-A que en este rancho se esta realizando un velorio y se esta rezando el rosario por la muerte de un “Angelito”.


