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River sufrió. Pero todo lo que se consigue a base de sufrimiento después se festeja el doble. Por eso, los hinchas celebraron mucho en el estadio y, luego, siguieron por las calles de Osaka y por los trenes que se tiñeron de rojo y blanco. El primer objetivo se cumplió. En Japón, el equipo de Marcelo Gallardo le ganó por un ajustadísimo 1-0 al Sanfrecce Hiroshima y jugará la final del Mundial de Clubes ante el vencedor del duelo entre Barcelona y Guangzhou Evergrande, que se enfrentan este jueves. Lucas Alario volvió a ser el autor de los goles importantes al convertir el único tanto del partido, a los 27 minutos del segundo tiempo, luego de que Marcelo Barovero fuera la figura en los 45 iniciales. Y así ganó River: de arco a arco. El capitán Barovero sostuvo el cero en el primer tiempo y el Pipa Alario consiguió el pasaje a la final.
En el segundo tiempo fue de River la iniciativa, pero le faltaba claridad en los últimos meses. Pero a los 28 llegó el cabezazo goleador de Alario que le dio el triunfo que, hay que decirlo, en ningún momento peligró luego del tanto millonario.
Ahora, deberá mejorar mucho River para hacerle frente al Barcelona de Messi y Neymar.
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