Este es un testimonio del hijo del sádico Weich.
Resulta que Julián,trajo a su casa una lincesa de 18 rubia y de ojos celestes (Típica argentina) y sucedio lo terrible.
algo así era la minusa
El sádico en una terrible fotografia
Cuando volvió del baño,Tadeo se estaba revolcando con la lincesa en el sillón rojo del livingroom.
Julian se calentó y se agarraron a las trompadas.
Desde esa vez,nunca más se hablaron y juró vengarse de todas las personas en este mundo.
Por eso se puede afirmar la calidad de ser humano que es Julian.
Ese es el comienzo del su maldad suprema
Acá a punto de meter al pinguino a la cacerola