Hola taringueros, les vengo a contar la historia de mi Heladeria que no pudo ser, por la culpa de un vecindona corrupto.
Si te tomaste el tiempo de leer y te gusto la anécdota, pásate por mi blog y leete mis otras historias verídicas.
A principios del 2013, mi padre estaba muy entusiasmado con la idea de abrir su propia fabrica de helado artesanal, compro todas las maquinas, aprendió como prepararlo, alquilo un local, lo re modelo y nos ofreció a mi y a mis hermanos a formar parte de su proyecto, los dos aceptamos y comenzamos a trabajar.
ç
Me tocaba trabajar ocho horas, tres días a la semana, doce horas los fines de semana y feriados. Si no fuera por que logre hacer que mi padre contratara a un amigo para que nos de una mano, no hubiera aguantado mas de dos meses en el lugar, pasar las tardes solo, esperando algún comprador o ver algún choque en la esquina, para ver algo interesante al menos, me moría de aburrimiento, pero en fin, todo marchaba bien, el barrio era tranquilo y estaba ganando plata para pagarme el alquiler, hasta que un día… Uno de los vecinos nos comenta sobre la casa de en frente al local “Tengan cuidado, acá en el barrio sabemos que andan en algo raro y son peligrosos” al principio ni me percate por que lo decía y me surgió una duda “Venderán droga? Sera rico el prensado?” mas que miedo me había dado curiosidad, que mas cómodo para mi que poder comprar faso rico y barato en frente al trabajo, entonces me propuse investigar.
Varias veces vino el muchacho a comprar un bajón, siempre compraba chocolate con almendras, una de las veces que vino y tire la boluda, “Muy bueno el chocolate con almendras para el bajón eh” *Guiño, guiño, guiño* el con los ojos rojos y riéndose me decía que si, que cuando yo quisiera podíamos quemar uno juntos, le dije que cuando pudiera conseguir algo, lo iba a invitar yo, a lo que el me responde “Tengo uno armado acá, queres fumar ahora?” Vi la hora y todavía me quedaban cuatro horas de trabajo, lo pensé no mas de cinco segundos y le abrí la puerta del costado para ir al deposito a fumar. Me contaba como en el barrio todos se dedicaban a decir que ellos eran mala gente, pero que en realidad estaban todos equivocados, que no molestan a nadie y que lo único que hacían era de vez en cuando vender algún veinticinco, Bingo! “Che y cuando sale uno de esos? me vendría bien comprar uno” Me paso su celular, me dijo que lo llamara a la noche y que me avisaba si podía conseguir algo.
No fue hasta la semana siguiente que logre concretar la transacción, al final estaba en lo cierto, vendían porro, pero no del bueno ni del barato…
Como todos los sábados a la mañana, me encontraba abriendo la heladería. Veo por la puerta de entrada, como un individuo (Por no decir un negro) empieza a gritarle a la casa de mi vecino vendedor de lechuga, que lo habían cagado, que les iba a romper todo, que ya se iba a vengar y alguna amenaza mas que no se le entendían, yo compartiendo el sentimiento de esta persona, me puse a observar que pasaría desde la seguridad de mi negocio. De repente, entre tanto grito e insultos, veo como esta persona empieza a retroceder, casi corriendo y atrás suyo lo seguía una persona de al rededor de 60 años, con un palo amenazando. “Toca de acá si no queres que te mate” exclamaba el anciano, mientras yo pensaba quien seria este señor.
Mas tarde ese mismo día, se me ocurre preguntarle al hijo de los propietarios del local, si sabia quien podía llegar a ser el señor. Me contó que se trataba del abuelo de mi vecino el vende pasto, “Es un ex policía de acá de mármol” decía David, “Hay que tener cuidado que andan en algo feo”.
Unos días mas tarde, después de varias veces de ver a este señor y que me saludara, se me acerca a preguntarme sobre mi auto, un ford fiesta del año noventa y cinco, el cual estaba casi listo para dar sus últimos pasos. “A cuanto lo venderías?” preguntaba el vecino, le comento que mis padres estaban viendo de venderlo a siete mil pesos siempre y cuando el comprador se pagara los tramites de transferencia, “Estoy muy interesado, yo tengo un taller y me vendrían bien los repuestos, ademas a veces me dedico a arreglar autos por mi cuenta, soy fanático, mas tarde hablo con tu viejo para hacer los arreglos” Dicho y hecho así fue, se reunieron ese mismo día y habían llegado a un acuerdo.
Pasan las semanas y el auto no quería seguir funcionando, la inyección estaba rota y no se conseguían repuestos por que se habían dejado de fabricar. Mi padre me cuenta que al final no le íbamos a vender el auto a el ex policía, fanático de los autos vecino nuestro, ya que había intentando hacer una maniobra extraña en cuanto a la transferencia del vehículo, “Dice tener un supuesto amigo que se encarga de esos papeleos, pero consultamos con una amiga de tu mama y dice que es imposible, que se trata de una estafa.” Yo sin inmutarme le dije que hiciera lo que quisiera. Y así fue, el fiesta fue llevado a un desarmadero y la semana siguiente le compro a mi tío un Palio blanco del 2005. Me encontraba muy contento con el auto, pensar que ya no tenia que mantenerlo acelerado para que no se apagara o que me dejara en banda a mitad de la subida de la barrera, el palio y yo eramos felices.
Esa misma semana sufrimos el primer robo al negocio, mi hermano se encontraba atendiendo el local con su novia y un empleado mas. Al rededor de las tres de la tarde, entra un sujeto y le dice “Hola buen día, no me prepararías un vasito de frutilla a la crema?” Mientras se lo preparaba el señor saca un arma y apuntándolo dice “Mejor no… mejor dame todo” Perdimos la plata que teníamos en caja, una notbook rota y un celular, pero eso no seria todo. Tan solo tres días mas tarde, me encontraba en el local, “estudiando” para un parcial de Ecología (En esa época estudiaba Biología) tenia encima mi computadora y celular nuevo (El anterior me lo habían robado) decidí que era hora de cerrar, ya que se estaba haciendo tarde y no queríamos volver a sufrir otro robo. Mientras cerrábamos las persianas, suena el teléfono “Hola, Tomi? Soy Facundo, necesito un kilo de helado que se junto la familia acá y no hay postre” Facundo, un amigo de mi hermano que vivía en una zona fuera del alcance de nuestro delivery, pero como todo buen pibe que soy, prepare el helado y maneje a su casa. Después de hacer la entrega, ya llegando al negocio para terminar el cierre y hacer algo de mi noche, en la esquina, después de que apago el auto, se me cruza un Gol gris con dos mal vivientes apuntándome a la cara. “Baja wacho o te mato” me apoya el metal frió en la frente, me abre la puerta, me saca y se marchan… con mis resúmenes para el parcial, mi celular nuevo y otra vez, las llaves de mi departamento.
Ni todo el porro del mundo podía calmarme esa noche, tan solo 4 días había podido disfrutar del auto y para colmo era el cumpleaños, de ya para entonces mi ex novia, llamenlo coincidencia si quieren, pero entendí el mensaje, fue su culpa.
(Esquina donde fue el robo)
Pasa el fin de semana, estuvimos todo el tiempo discutiendo entre hermanos y padres para decidir cual seria el futuro del negocio. Unos queríamos seguir, otros querían cerrar debido a la inseguridad, mi madre no podía pensar en otra cosa que no fuera que sus dos hijos habían sido apuntados a la cabeza en la misma semana, eso le metía presión a mi padre para tomar la drástica decisión de tirar todo a la basura o arriesgarse y continuar con su sueño, pero había algo que ninguno de ellos se había preguntando excepto yo, “Desde cuando empezaron los robos?” mi primera hipótesis, era que había sido nuestro vecino, aunque nadie me creyera, no paso mucho tiempo hasta que se dieran cuenta.
Fueron días mas tarde, cuando mi padre me llamo para contarme que habían decidido cerrar, cuando le pregunto “Y por que ahora queres cerrar?” Me responde “Tenias razón, hoy se me acerco el viejo, me dijo que se había enterado del robo, que era una pena, pero que el estaba interesado en compararme la Picaso (Auto que le daban a mi padre en la empresa que trabajaba) que lo mejor que podía ofrecerme era un Palio blanco del 2005 que le había llegado fresco hace unos días, que mejor lo piense y que nos fijemos si quedarnos por el barrio, que es peligroso y alguien podía llegar terminar lastimado”.
Muchas gracias por leer.
Si te tomaste el tiempo de leer y te gusto la anécdota, pásate por mi blog y leete mis otras historias verídicas.
A principios del 2013, mi padre estaba muy entusiasmado con la idea de abrir su propia fabrica de helado artesanal, compro todas las maquinas, aprendió como prepararlo, alquilo un local, lo re modelo y nos ofreció a mi y a mis hermanos a formar parte de su proyecto, los dos aceptamos y comenzamos a trabajar.
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Me tocaba trabajar ocho horas, tres días a la semana, doce horas los fines de semana y feriados. Si no fuera por que logre hacer que mi padre contratara a un amigo para que nos de una mano, no hubiera aguantado mas de dos meses en el lugar, pasar las tardes solo, esperando algún comprador o ver algún choque en la esquina, para ver algo interesante al menos, me moría de aburrimiento, pero en fin, todo marchaba bien, el barrio era tranquilo y estaba ganando plata para pagarme el alquiler, hasta que un día… Uno de los vecinos nos comenta sobre la casa de en frente al local “Tengan cuidado, acá en el barrio sabemos que andan en algo raro y son peligrosos” al principio ni me percate por que lo decía y me surgió una duda “Venderán droga? Sera rico el prensado?” mas que miedo me había dado curiosidad, que mas cómodo para mi que poder comprar faso rico y barato en frente al trabajo, entonces me propuse investigar.
Varias veces vino el muchacho a comprar un bajón, siempre compraba chocolate con almendras, una de las veces que vino y tire la boluda, “Muy bueno el chocolate con almendras para el bajón eh” *Guiño, guiño, guiño* el con los ojos rojos y riéndose me decía que si, que cuando yo quisiera podíamos quemar uno juntos, le dije que cuando pudiera conseguir algo, lo iba a invitar yo, a lo que el me responde “Tengo uno armado acá, queres fumar ahora?” Vi la hora y todavía me quedaban cuatro horas de trabajo, lo pensé no mas de cinco segundos y le abrí la puerta del costado para ir al deposito a fumar. Me contaba como en el barrio todos se dedicaban a decir que ellos eran mala gente, pero que en realidad estaban todos equivocados, que no molestan a nadie y que lo único que hacían era de vez en cuando vender algún veinticinco, Bingo! “Che y cuando sale uno de esos? me vendría bien comprar uno” Me paso su celular, me dijo que lo llamara a la noche y que me avisaba si podía conseguir algo.
No fue hasta la semana siguiente que logre concretar la transacción, al final estaba en lo cierto, vendían porro, pero no del bueno ni del barato…
Como todos los sábados a la mañana, me encontraba abriendo la heladería. Veo por la puerta de entrada, como un individuo (Por no decir un negro) empieza a gritarle a la casa de mi vecino vendedor de lechuga, que lo habían cagado, que les iba a romper todo, que ya se iba a vengar y alguna amenaza mas que no se le entendían, yo compartiendo el sentimiento de esta persona, me puse a observar que pasaría desde la seguridad de mi negocio. De repente, entre tanto grito e insultos, veo como esta persona empieza a retroceder, casi corriendo y atrás suyo lo seguía una persona de al rededor de 60 años, con un palo amenazando. “Toca de acá si no queres que te mate” exclamaba el anciano, mientras yo pensaba quien seria este señor.
Mas tarde ese mismo día, se me ocurre preguntarle al hijo de los propietarios del local, si sabia quien podía llegar a ser el señor. Me contó que se trataba del abuelo de mi vecino el vende pasto, “Es un ex policía de acá de mármol” decía David, “Hay que tener cuidado que andan en algo feo”.
Unos días mas tarde, después de varias veces de ver a este señor y que me saludara, se me acerca a preguntarme sobre mi auto, un ford fiesta del año noventa y cinco, el cual estaba casi listo para dar sus últimos pasos. “A cuanto lo venderías?” preguntaba el vecino, le comento que mis padres estaban viendo de venderlo a siete mil pesos siempre y cuando el comprador se pagara los tramites de transferencia, “Estoy muy interesado, yo tengo un taller y me vendrían bien los repuestos, ademas a veces me dedico a arreglar autos por mi cuenta, soy fanático, mas tarde hablo con tu viejo para hacer los arreglos” Dicho y hecho así fue, se reunieron ese mismo día y habían llegado a un acuerdo.
Pasan las semanas y el auto no quería seguir funcionando, la inyección estaba rota y no se conseguían repuestos por que se habían dejado de fabricar. Mi padre me cuenta que al final no le íbamos a vender el auto a el ex policía, fanático de los autos vecino nuestro, ya que había intentando hacer una maniobra extraña en cuanto a la transferencia del vehículo, “Dice tener un supuesto amigo que se encarga de esos papeleos, pero consultamos con una amiga de tu mama y dice que es imposible, que se trata de una estafa.” Yo sin inmutarme le dije que hiciera lo que quisiera. Y así fue, el fiesta fue llevado a un desarmadero y la semana siguiente le compro a mi tío un Palio blanco del 2005. Me encontraba muy contento con el auto, pensar que ya no tenia que mantenerlo acelerado para que no se apagara o que me dejara en banda a mitad de la subida de la barrera, el palio y yo eramos felices.
Esa misma semana sufrimos el primer robo al negocio, mi hermano se encontraba atendiendo el local con su novia y un empleado mas. Al rededor de las tres de la tarde, entra un sujeto y le dice “Hola buen día, no me prepararías un vasito de frutilla a la crema?” Mientras se lo preparaba el señor saca un arma y apuntándolo dice “Mejor no… mejor dame todo” Perdimos la plata que teníamos en caja, una notbook rota y un celular, pero eso no seria todo. Tan solo tres días mas tarde, me encontraba en el local, “estudiando” para un parcial de Ecología (En esa época estudiaba Biología) tenia encima mi computadora y celular nuevo (El anterior me lo habían robado) decidí que era hora de cerrar, ya que se estaba haciendo tarde y no queríamos volver a sufrir otro robo. Mientras cerrábamos las persianas, suena el teléfono “Hola, Tomi? Soy Facundo, necesito un kilo de helado que se junto la familia acá y no hay postre” Facundo, un amigo de mi hermano que vivía en una zona fuera del alcance de nuestro delivery, pero como todo buen pibe que soy, prepare el helado y maneje a su casa. Después de hacer la entrega, ya llegando al negocio para terminar el cierre y hacer algo de mi noche, en la esquina, después de que apago el auto, se me cruza un Gol gris con dos mal vivientes apuntándome a la cara. “Baja wacho o te mato” me apoya el metal frió en la frente, me abre la puerta, me saca y se marchan… con mis resúmenes para el parcial, mi celular nuevo y otra vez, las llaves de mi departamento.
Ni todo el porro del mundo podía calmarme esa noche, tan solo 4 días había podido disfrutar del auto y para colmo era el cumpleaños, de ya para entonces mi ex novia, llamenlo coincidencia si quieren, pero entendí el mensaje, fue su culpa.
(Esquina donde fue el robo)
Pasa el fin de semana, estuvimos todo el tiempo discutiendo entre hermanos y padres para decidir cual seria el futuro del negocio. Unos queríamos seguir, otros querían cerrar debido a la inseguridad, mi madre no podía pensar en otra cosa que no fuera que sus dos hijos habían sido apuntados a la cabeza en la misma semana, eso le metía presión a mi padre para tomar la drástica decisión de tirar todo a la basura o arriesgarse y continuar con su sueño, pero había algo que ninguno de ellos se había preguntando excepto yo, “Desde cuando empezaron los robos?” mi primera hipótesis, era que había sido nuestro vecino, aunque nadie me creyera, no paso mucho tiempo hasta que se dieran cuenta.
Fueron días mas tarde, cuando mi padre me llamo para contarme que habían decidido cerrar, cuando le pregunto “Y por que ahora queres cerrar?” Me responde “Tenias razón, hoy se me acerco el viejo, me dijo que se había enterado del robo, que era una pena, pero que el estaba interesado en compararme la Picaso (Auto que le daban a mi padre en la empresa que trabajaba) que lo mejor que podía ofrecerme era un Palio blanco del 2005 que le había llegado fresco hace unos días, que mejor lo piense y que nos fijemos si quedarnos por el barrio, que es peligroso y alguien podía llegar terminar lastimado”.
Muchas gracias por leer.