Vídeo para los que no quieran leer:
En una ciudad muy alejada a los abismos donde el ruido se hace presente y los autos aturden con sus potentes bocinas, pegado prácticamente a un acantilado que da paso a un hermoso mar Pacifico, una lora llamada María revolotea como todos los días en busca de comida. Los pescadores se ven a los lejos y como es habitual en María se acomoda en los hombros de los desteñidos pescadores, de vez en cuando le dan una galleta, otra veces un grito fuerte que la hace disparar para altamar.
La vida marina en ese lugar rebosaba de colores y de formas, los turistas se quedaban sorprendidos con todo ese mundo al aire libre que presentaba la madre naturaleza, lástima que tiraran basura desinteresadamente. María también recibía a los turistas a veces repetía lo que decían y era recompensada con una gran porción de comida, otras con algunas migajas egoístas. La ciudad Arrecife era prácticamente un lugar ejemplar… Solo por el verano, el resto del año era bastante pesado. Y este invierno se ha vuelto el doble de pesado para los pescadores a tal punto de espantar a los loros con sus remos o incluso tirando afiladas piedras.
Esta situación agito mucho a María quien tuvo que buscar nuevas salidas para poder alimentarse ,tal era la situación que caminaba por la arena igual que un humano para encontrar algo decente de comer, entre tantos papeles de chocolate, carozos secos y botellas vacías no encontró nada, excepto una brillante concha blanca como la luna. Se acerco para picotearla, al estar frente a ella, preparo el pico ,agito las alas y dio un golpe directo con gran velocidad. Fue en vano, el resto de la tarde repitió el proceso si éxito alguno. Al crepúsculo opto por hacer un nido cerca de aquel cofre hermético blancuzco que la sacaría de la hambruna . Durmió como un bebe y al día siguiente prosiguió a la hora del sol naciente.
Dos días después una pareja joven tiro dos cucuruchos a la arena y la lora fue veloz a devorar ,picoteo con excitación y con el estomago lleno persiguió, no por el hecho de saciar su hambre sino por ambición, consiguiendo trisarla. Durmió la siesta y al rato consiguió partirla. Logrando un agujero por donde podía comer todo lo interno de aquel animalejo. Al comer la mitad de su interior consiguió trisarla( más de lo que ya estaba) hasta romper por completo la parte superior ,dejando aquella concha como una caja abierta de zapatos. Al terminar gran parte de su sabroso relleno en una mordida su pico se frunció y encontró una perla reluciente.
La observo durante minutos, la saco de sus escasa entrañas, la cargo en su pico y la dejo en el centro de su nido junto a sus metálicas tapas de gaseosas. Al volver termino de devorar la concha y volvió serena al nido, con una moraleja en la cabeza…
En la vida hay que picotear sin más ,algún día la dureza del mundo sedera y finalmente descubrirás la parte crujiente del mundo. Sino tranquilamente puedes mandar todo a la concha de la lora y quedarte apretando los dientes envidiando a los demás.
¡FIN!