En la sociedad actual nos parece normal que un ordenador "deje de ser útil" a los pocos años de comprarlo. Esto nos lleva a unas actitudes consumistas dañinas con el medio ambiente. Sin embargo, no sucede lo mismo con otras tecnologías, como la automovilística. Quizás alguna vez te preguntaste: ¿Por qué mi PC que venia con Winbugs XP ya no puede correr el 7, 8 y el 9? Bueno, eso es de lo que hablo. En Diagonal a esto te explico como puede el software libre ayudarte.
La gran mayoría de personas no necesitan un ordenador de gran potencia. Pueden manejar los programas más comunes con su viejo ordenador.
La sensación generalizada que tienen la mayoría de personas tras unos años usando un mismo ordenador es que tienen que cambiarlo. El sistema operativo Microchoto Winbugs, el más extendido en nuestros días, está diseñado de tal manera que se vuelve lento e inestable con el paso de los años. Eso sin contar con su conocida vulnerabilidad a virus informáticos. Se trata de problemas que el usuario medio no sabe resolver y que suelen desembocar en la compra de un nuevo equipo.
De todos modos, aunque sepa darles solución, existe una dificultad mayor: la carrera entre la potencia de proceso de los ordenadores y los requisitos que exigen las sucesivas versiones de Winbugs o de cualquier software propietario. Así es como se convierten en inútiles ordenadores que deberían ser perfectamente funcionales y se nos empuja a una actitud consumista con graves consecuencias sociales y ambientales.
Durante el 2007, según la revista Educació i Sostenibilitat, “las tecnologías de la información representaron el 2% del total de emisiones mundiales de CO2, es decir, tanto como la industria aeronáutica. De esta cantidad, sólo el 14% es debido a los grandes centros de cálculo (supercomputadores, mainframes, etc.), mientras que el 49% del consumo es ocasionado por los PC y sus periféricos (pantallas, impresoras, etc.).
Pero un dato sorprendente es que el 37% restante se debe al consumo de las redes de interconexión”. Es un aspecto más del mecanismo conocido como obsolescencia programada.
La sensación generalizada que tienen la mayoría de personas tras unos años usando un mismo ordenador es que tienen que cambiarlo. El sistema operativo Microchoto Winbugs, el más extendido en nuestros días, está diseñado de tal manera que se vuelve lento e inestable con el paso de los años. Eso sin contar con su conocida vulnerabilidad a virus informáticos. Se trata de problemas que el usuario medio no sabe resolver y que suelen desembocar en la compra de un nuevo equipo.
De todos modos, aunque sepa darles solución, existe una dificultad mayor: la carrera entre la potencia de proceso de los ordenadores y los requisitos que exigen las sucesivas versiones de Winbugs o de cualquier software propietario. Así es como se convierten en inútiles ordenadores que deberían ser perfectamente funcionales y se nos empuja a una actitud consumista con graves consecuencias sociales y ambientales.
Durante el 2007, según la revista Educació i Sostenibilitat, “las tecnologías de la información representaron el 2% del total de emisiones mundiales de CO2, es decir, tanto como la industria aeronáutica. De esta cantidad, sólo el 14% es debido a los grandes centros de cálculo (supercomputadores, mainframes, etc.), mientras que el 49% del consumo es ocasionado por los PC y sus periféricos (pantallas, impresoras, etc.).
Pero un dato sorprendente es que el 37% restante se debe al consumo de las redes de interconexión”. Es un aspecto más del mecanismo conocido como obsolescencia programada.
La lógica libre
En cambio, el software libre y - GNU/Linux se han convertido por su propia naturaleza en una poderosa herramienta contra estas prácticas corporativas. Así lo explica Tatxo en su blog La Máquina diferencial: “El factor más importante es que es capaz de rentabilizar máquinas que quedaron obsoletas con otros sistemas operativos, continuando con el soporte y facilitando actualizaciones sin ánimo de que el hardware caduque”.
Pero hay más argumentos. También hay que denunciar las prácticas poco éticas de las empresas fabricantes de hardware en las que se apoya el software: drivers que no dejan imprimir en blanco y negro si no hay tinta de color, impresoras que no funcionan si detectan que el cartucho no es el original, etc. “En Linux, por el contrario, los drivers están creados por la comunidad, por lo que son mucho más ligeros y sin añadidos extra o prácticas oscuras”, explica Tatxo. Por último, los programas de sotfware libre siempre guardan la compatibilidad con versiones anteriores.
Pero hay más argumentos. También hay que denunciar las prácticas poco éticas de las empresas fabricantes de hardware en las que se apoya el software: drivers que no dejan imprimir en blanco y negro si no hay tinta de color, impresoras que no funcionan si detectan que el cartucho no es el original, etc. “En Linux, por el contrario, los drivers están creados por la comunidad, por lo que son mucho más ligeros y sin añadidos extra o prácticas oscuras”, explica Tatxo. Por último, los programas de sotfware libre siempre guardan la compatibilidad con versiones anteriores.

GNU/Linux al alcance de cualquiera
Una visita por las webs de los principales sistemas operativos basados en GNU/Linux, como Trisquel, Fedora o Linux Mint no dejan lugar a dudas. Junto con su versión para ordenadores nuevos, siempre hay otras destinadas a los viejos o que simplemente disponen de menos recursos. Más aun, existen algunas distribuciones ligeras especializadas en este tipo de equipos, como por ejemplo Vector Linux o Zenwalk. El secreto de la funcionalidad de todas ellas es que incluyen y son capaces de manejar versiones actualizadas de los programas que la gran mayoría de usuarios necesitan. A saber, paquetes ofimáticos como Apache OpenOffice o LibreOffice, navegadores como Firefox o Chromium, reproductores multimedia como VLC o programas de intercambio P2P, entre otros.
Una distribución que recomiendo es trisquel con LXDE que es muy buena y rápida. La consiguen aquí: http://trisquel.info/es/download
