Así fue cómo JetBlue le dijo a una bailarina de caño que sus shorts eran indecentes para abordar el avión
Maggie McMuffin sugirió ponerse el suéter en la cintura o una de las cobijas del avión, pero ambos intentos fueron rechazados. La aerolínea la obligó a cambiarse para no perder el vuelo.
“Vergonzoso”, así describe Maggie McMuffin el momento que vivió en su vuelo de regreso a casa. Tras una serie de presentaciones, la bailarina se encontraba lista para tomar su conexión a Seattle cuando uno de los miembros de la tripulación se acercó para pedirle que se cambiara de ropa pues esta no era apropiada para volar.
Con sólo dos alternativas: cambiarse o tomar otro avión, Maggie sugirió ponerse el suéter en la cintura o una de las cobijas que la aerolínea ofrece, pero ambos intentos fueron rechazados. “Lo que estabas usando era inapropiado y el personal platicó y fue el piloto quien decidió que deberías ponerte algo menos revelador o no podía permitirte el abordaje” le dijo otro empleado en la salida y fue entonces que la joven optó por comprar unos pantalones de pijama de $22 dólares en el aeropuerto.
“En verdad, además de mis manos y mi rostro, tenía no más de 5 pulgadas de piel expuestaTodo estaba cubierto, no estaba rompiendo ninguna regla” añadió Maggie.
Maggie McMuffin sugirió ponerse el suéter en la cintura o una de las cobijas del avión, pero ambos intentos fueron rechazados. La aerolínea la obligó a cambiarse para no perder el vuelo.
“Vergonzoso”, así describe Maggie McMuffin el momento que vivió en su vuelo de regreso a casa. Tras una serie de presentaciones, la bailarina se encontraba lista para tomar su conexión a Seattle cuando uno de los miembros de la tripulación se acercó para pedirle que se cambiara de ropa pues esta no era apropiada para volar.
Con sólo dos alternativas: cambiarse o tomar otro avión, Maggie sugirió ponerse el suéter en la cintura o una de las cobijas que la aerolínea ofrece, pero ambos intentos fueron rechazados. “Lo que estabas usando era inapropiado y el personal platicó y fue el piloto quien decidió que deberías ponerte algo menos revelador o no podía permitirte el abordaje” le dijo otro empleado en la salida y fue entonces que la joven optó por comprar unos pantalones de pijama de $22 dólares en el aeropuerto.
“En verdad, además de mis manos y mi rostro, tenía no más de 5 pulgadas de piel expuestaTodo estaba cubierto, no estaba rompiendo ninguna regla” añadió Maggie.

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