Ir al médico no es tan sencillo como parece, y menos cuando se trata de una cita por enfermedad. Pero para quienes sí es verdaderamente una tortura -y no porque sus médicos los traten precisamente mal-, es para nuestras mascotas.
Pobrecitas, sufren tanto con la idea de que su veterinario los vaya a tocar que buscan evitar su visita a toda costa; y es aquí donde los humanos entramos en acción. Utilizamos infinidad de trucos y artimañas para llevarlos a su chequeo regular, prácticamente sin que ellos lo noten, hasta el momento en que se encuentran en la puerta del doctor.
Provocando las siguientes reacciones en nuestros amores:
1. ¡Dijiste que sólo sería un paseo!
2. Me traicionaste, jamás imaginé que me traerías aquí
3. Ya descubrí a dónde me llevas y no quiero ir
4. ¡¿Qué?! ¡Ése es mi doctor!
5. ¡Sáquenme de aquí por favor!
6. Estoy seguro que aquí nadie me ve
7. No, por favor doctor; mami, dile que no, ‘por fis’
8. Me está tocando mis pompitas…
9. Espera un momento, ¿aquí no es con el veterinario?
10. Ey fluffy, ¿estás feliz de venir con el doctor?
11. Eres un amor de jirafa, aquí nunca me encontrarán
12. Me dijiste que íbamos al parque…
13. ¡Ya sé a dónde me llevan!
14. No me vayas a dejar aquí, por favor; ¡te lo suplico!
15. Te juro que todo va a estar bien, te lo juro
16. ¡Los corgis no nos enfermamos! ¿Por qué me trajiste?
17. Ya sabía que no debía confiar en ti
18. Sí me está doliendo, pero te perdono…
19. Dile que me fui, que no sabes dónde estoy
20. Ok acepto, pero nunca me sueltes por favor