El humor tonto sólo es tonto porque habla de nosotros. Por eso los chistes breves y directos funcionan tan bien: resumen en apenas unos trazos el comportamiento que miles de millones de humanos reproducimos a diario contra-diciéndonos, equivocándonos, llevando a lo más extremo esa estupidez que nos define y nos caracteriza. Cuando hablamos, entonces, de broma tonta, de humor absurdo o de risa fácil, en realidad no nos estamos refiriendo a que el autor de los chistes sea malo, sino a que sus ojos han sido capaces de captar nuestra esencia más pura.
AUTO-SAVE