NO SOMOS UNOS ENFERMITOS, USTEDES TAMBIÉN SE HAN PREGUNTADO CÓMO HACE ESA GENTE EN EL ESPACIO
Ser astronauta suena más arrecho que ser Pitbull y tener todos sus millones: la NASA, el prestigio de la profesión, la luna y las estrellas (y no a lo Khaleesi y Drogo de “Game of Thrones”), los trajes brutales, la comida compactada, todo muy arrecho, pero si hay algo que muchos nos hemos preguntado es ¿cómo carajos hace pupú esa gente? ¿El pupú flota? ¿Y si a uno se le afloja el estómago en medio paseo buscando extraterrestres?
Porque el internet es una maravilla (para unas cosas, para otras es el terror de la humanidad), nos conseguimos con un artículo de donde se lanzaron una entrevista con un astronauta, quién soltó la lengua y echo el cuento de cómo uno hace número uno y número dos en el espacio.
Aquí te vamos a dejar todo lo que dijo Mike Mullane. Prepárate para tener imágenes en tu cabeza.
IR AL BAÑO COMO ASTRONAUTAS
– El toilet es una aspiradora ¿Suena porno divertido?
Mullane echa vaina y dice que: “El orinal es una manguera de succión. Tan buena que un compañero mío le propuso matrimonio”. La cosa es así: usted pone su parte masculina pegado de la manguera y ella succiona lo que usted vaya botando. Para las mujeres es lo mismo, la manguera se amolda a sus vaginas.
– Ni tan cerca, ni tan lejos
El astronauta dice que no deben pegar muy de cerca sus anatomía porque la succión parece ser bastante potente. En cristiano: si no quieren dejar el pene ahí pegado, no intenten usarlo como juguete sexual espacial.
– ¿Pa’ dónde va la orina?
Mullane dice que la orina va a un pequeño tanque que cada tanto es vaciado al espacio. El astronauta cuenta:“es espectacular ver aquello: el fluido se congela inmediatamente en miles de cristales y sale al espacio como balas amarillas”.
– ¿Cómo se bate el chocolate con el Nº2?
Si creían que la vaina era pan comido o el sueño sexual de los homosexuales, siga leyendo: “Uno se tiene que sentar en la taza, que a diferencia de las terrestres tiene un agujero pequeño, de unos ocho centímetros, conectado a un corto tubo aspirador”.
– ¿A dónde van los residuos del Nº2?
A ningún lado. El tubo del que habla Mullane está conectado a una bolsa, y esta bolsa empaca al vacío los desechos que luego vuelven a la tierra. Bájense de la nube todos aquellos que creían que había pupú flotando alrededor de la luna.
– ¿Cualquiera puede hacer pupú en el espacio?
La vaina no suena a ron con Coca Cola en la playa. Mullane cuenta:“sentarse en el trono cósmico no es tan fácil, porque al estar flotando uno debe, primero que todo, meter los pies en unas correas. Y luego hay que proceder a “acoplar” el trasero con el pequeño agujero debajo. Para que la tarea sea milimétricamente exacta, como todo lo que hace la Nasa, hay que entrenarse duro y parejo. Para ayudarnos a encontrar el centro del culo, el simulador tiene un monitor de TV que está conectado a una cámara allá abajo en la taza. Uno sabe que está bien colocado cuando, después de acomodar las nalgas una y otra vez, una lucecita verde aparece en el centro del monitor, en lo que recuerda el periscopio de un submarino o avión de guerra”.
¿Verse el culito cada vez que vamos a ir al baño? Normal, pues.
Mullane sigue explicando la vaina: “Una vez la luz se activa, uno tiene que memorizar exactamente su posición en relación a unos marcadores que hay a los lados y enfrente. Porque en el espacio uno tiene que duplicar exactamente la misma posición, dejar caer las bombas en todo el centro del tubo de transporte, y accionar la palanca de succión. El truco es no dejar que se rompa el sello entre las nalgas y el trono cuando uno está flotando en gravedad cero porque, bueno, ya se imaginará. Más de un comandante de una misión espacial ha amenazado a su tripulación con algo cercano a la muerte si no aprenden a usar el toilet como es debido”.
Suena a un campo con flores y pajaritos, ¿no?
– ¿Y si están fuera de la nave y la naturaleza llama?
Imaginemos por favor esos momentos en los que corremos a los baño como si el mundo se fuera a acabar… ¿Se puede igual en el espacio?
Mullane nos baja de la nube así: “Condón abierto, un dispositivo que uno tiene que usar cuando sale a dar una caminata espacial. Porque esas caminatas duran hasta ocho horas seguidas, y hay que orinar dentro de una bolsa de látex. Y para que la orina no se salga de la bolsa, el condón debe tener el tamaño exacto”.
Al parecer la prueba de dicho condón es terrible, Mullane lo cuenta así: “La tortura es que eso es una emasculación total. Muchas veces la persona encargada de hacerte medir tu tamaño es una niñita joven y dulce que mira con ojos de inocencia y te va pasando distintas muestras para que ensayes. Los astronautas somos muy competitivos y queremos ser los mejores en todo y los más grandes. Naturalmente que yo comencé pidiéndole el tamaño Terminator. Pero tratar de meter un pene flácido entre un condón es como meter crema de dientes dentro del tubo. Finalmente me rendí a la evidencia de que mi cobarde amigo no daba para tanto”.
¿Todavía te quedan ganas de ser astronauta? A nosotros se nos quitó mientras hacíamos pipí normalitos sin que nada succiones nuestras partes íntimas.