Imagina que estás cómodamente en tu casa cenando, cuando de pronto suena el teléfono y obviamente respondes y te das cuenta que es de un banco o servicio telefónico… ¿Qué hacer? ¡Tu deliciosa cena se está enfriando!
Bueno, pues a continuación describiremos una graciosísima llamada que seguro hará que cualquier vendedor telefónico no vuelva a llamarte jamás:
Dejé el teléfono por unos 10 minutos mientras seguía comiendo mi delicioso desayuno.
Cuando tomé el teléfono nuevamente pensé que ya habrían colgado… pero no
En este punto la voz de la chica ya sonaba desesperada
Sí, ya estaba comenzando a enojarse
Podía notar la emoción de la chica, quizá pensaba que tendría una comisión por haber logrado vender el plan
Le tuve que explicar
¿En qué momento yo accedí a pagarles?
Entonces pedí hablar directamente con el supervisor…
Traté de contener la risa mientras daba otra mordida a mi sándwich
Al final, creo que se cansaron de mí