-Una cálida brisa me arrastra con disimulo un suave olor a pescado, mmmh... ¡que rico es el pescado!- Pensaba nuestro querido comentarista argentino de fútbol. Se dejó llevar por la misma brisa que lo arrastraba hacia el olor y la tentación pudo más. Se clavó una booooolsa de merlusa, y así quedó, empachado y sin remedios, sin habla, sin más.
Vos que pensás Pollo ?
Vos que pensás Pollo ?