EL DEMONIO busca por todos los medios posibles, alejarnos de la oración, "bien sabe, el traidor, que un alma que persevera en oración se le ha ido para siempre;... me pueden creer, ella llegara al puerto de la salvación."
- Santa Teresa de Ávila
SALVADOS
"Muchas almas que de otra manera caerían al infierno y a la condenación eterna, han sido salvadas por las miles de oraciones que se han elevado al Cielo para su salvación. Solamente en el momento de vuestra gran recompensa en el Cielo, hijos Míos, comprenderéis completamente cuán grande fue vuestra misión sobre la tierra."
- Jesús, 6 de octubre 1973
INFIERNO
"El Cielo, infierno, purgatorio y especialmente, hijos Míos, la palabra infierno, deben ser retenidas en vuestras oraciones."
- Jesús, 10 de febrero 1977
El poder de la oracion
"La oración puede mover las montañas y alcanzar los lugares más altos del Cielo."
- Nuestra Señora, 1 de noviembre 1975
Rezar mas
"Si rezáis más, aprenderéis a amar la oración. Se volverá una manera de vida de la cual no podréis retroceder, porque os dará algo que nunca habíais encontrado en el mundo."
- Santa Teresita, 17 de mayo 1975
Santos
"El poder de la oración ha hecho santos de pecadores."
- Nuestra Señora, 2 de octubre 1972
Acción
"Rezad, pero actuad también, porque las oraciones sin acciones es como colocar una cena de carne sobre la tumba de un hombre muerto."
- Jesús, 5 de agosto 1978
Visión del infierno de Santa Faustina Kowalska, según lo escribió en su diario:
“Hoy, fui llevada por un ángel a las profundidades del infierno. Es un lugar de gran tortura; ¡qué imponentemente grande y extenso es! Los tipos de torturas que vi: la primera que constituye el infierno es la pérdida de Dios; la segunda es el eterno remordimiento de conciencia; la tercera es que la condición de uno nunca cambiará; (160) la cuarta es el fuego que penetra el alma sin destruirla; es un sufrimiento terrible, ya que es un fuego completamente espiritual, encendido por el enojo de Dios; la quinta tortura es la continua oscuridad y un terrible olor sofocante y, a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros y ven todo el mal, el propio y el del resto; la sexta tortura es la compañía constante de Satanás; la séptima es la horrible desesperación, el odio de Dios, las palabras viles, maldiciones y blasfemias. Éstas son las torturas sufridas por todos los condenado juntos, pero ése no es el extremo de los sufrimientos. Hay torturas especiales destinadas para las almas particulares. Éstos son los tormentos de los sentidos. Cada alma padece sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la forma en que ha pecado. Hay cavernas y hoyos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra. Yo me habría muerto ante la visión de estas torturas si la omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido.
Debe el pecador saber que será torturado por toda la eternidad, en esos sentidos que suele usar para pecar. (161) Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma pueda encontrar una excusa diciendo que no hay ningún infierno, o que nadie ha estado allí, y que por lo tanto nadie puede decir cómo es. Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, he visitado los abismos del infierno para que pudiera hablar a las almas sobre él y para testificar sobre su existencia. No puedo hablar ahora sobre él; pero he recibido una orden de Dios de dejarlo por escrito. Los demonios estaban llenos de odio hacia mí, pero tuvieron que obedecerme por orden de Dios. Lo que he escrito es una sombra pálida de las cosas que vi. Pero noté una cosa: que la mayoría de las almas que están allí son de aquéllos que descreyeron que hay un infierno. Cuando regresé, apenas podía recuperarme del miedo. ¡Cuán terriblemente sufren las almas allí! Por consiguiente, oro aun más fervorosamente por la conversión de los pecadores. Suplico continuamente por la misericordia de Dios sobre ellos.
Oh mi Jesús, preferiría estar en agonía hasta el fin del mundo, entre los mayores sufrimientos, antes que ofenderte con el menor de los pecados”.