Tras creer que el centro clandestino de detención “El Pozo de Quilmes” era un bache. ahora Martiniano Molina inauguró un pozo por los 40 años del Golpe
Orgullo. De los quilmeños es el CEO de su municipalidad, que hizo un pozo para homenajear “eso de los militares”.
“Debe haber sido tremendo el golpe, porque el pozo es gigante. Me imagino el dolor enorme de las víctimas, los que se hundieron, los que se quebraron, los que tropezaron con él se deben haber dado flor de golpe, por eso hoy estamos acá para decirle ‘Nunca más’ a los pozos en Quilmes.” Con esas palabras, el CEO de Quilmes, el chef Martiniano Molina (de Cambiemos) inauguró el “Pozo de Quilmes”, un tributo a los 40 años del Golpe que en verdad es un acto que pretendió enmendar el error que cometió ayer cuando, ante una pregunta de un periodista, confundió con un bache al tenebroso Pozo de Quilmes, el centro de detención y la maternidad clandestino que funcionó en esa localidad durante la última dictadura militar, donde actualmente actúa la brigada de investigaciones del municipio. Ayer, en una entrevista enmarcada en el 40 aniversario del último golpe, un periodista preguntó por el futuro del Pozo de Quilmes, conocido también como el “Chupadero Malvinas”, dado que hay un proyecto para convertirlo en un museo de la memoria. Molina repreguntó a qué se refería con la pregunta y, ante más precisiones, dio una extensa respuesta en la que mencionó los problemas de bacheo y otros conflictos de infraestructura y sociales que tiene Quilmes. “Nosotros estamos trabajando fuertemente para solucionar todos los problemas en Quilmes. Nos encontramos con un municipio complejo (…), cada una de las problemáticas ya sea las cuestiones que tienen que ver con los servicios, en el caso del bacheo, las luminarias, todo lo que tiene que ver con la obra pública, de las escuelas y la situación edilicia del todo el municipio es complejo. Por eso vamos de a poco y destinamos recursos de a poco”, comentó el cocinero a cargo del Poder Ejecutivo municipal de Quilmes. La reacción que generó su ignorancia sobre el tema llevó rápidamente a sus asesores a organizarle un acto para ayer a la tarde en el que, para recordar el 40º aniversario del golpe cívico-militar, Molina inauguró un pozo que él mismo cavó con su pala. “Nunca más”, escribió a un costado del agujero, en un oportuno aunque acaso tardó tributo a las víctimas del terrorismo de Estado y de los baches en general.
Orgullo. De los quilmeños es el CEO de su municipalidad, que hizo un pozo para homenajear “eso de los militares”.
“Debe haber sido tremendo el golpe, porque el pozo es gigante. Me imagino el dolor enorme de las víctimas, los que se hundieron, los que se quebraron, los que tropezaron con él se deben haber dado flor de golpe, por eso hoy estamos acá para decirle ‘Nunca más’ a los pozos en Quilmes.” Con esas palabras, el CEO de Quilmes, el chef Martiniano Molina (de Cambiemos) inauguró el “Pozo de Quilmes”, un tributo a los 40 años del Golpe que en verdad es un acto que pretendió enmendar el error que cometió ayer cuando, ante una pregunta de un periodista, confundió con un bache al tenebroso Pozo de Quilmes, el centro de detención y la maternidad clandestino que funcionó en esa localidad durante la última dictadura militar, donde actualmente actúa la brigada de investigaciones del municipio. Ayer, en una entrevista enmarcada en el 40 aniversario del último golpe, un periodista preguntó por el futuro del Pozo de Quilmes, conocido también como el “Chupadero Malvinas”, dado que hay un proyecto para convertirlo en un museo de la memoria. Molina repreguntó a qué se refería con la pregunta y, ante más precisiones, dio una extensa respuesta en la que mencionó los problemas de bacheo y otros conflictos de infraestructura y sociales que tiene Quilmes. “Nosotros estamos trabajando fuertemente para solucionar todos los problemas en Quilmes. Nos encontramos con un municipio complejo (…), cada una de las problemáticas ya sea las cuestiones que tienen que ver con los servicios, en el caso del bacheo, las luminarias, todo lo que tiene que ver con la obra pública, de las escuelas y la situación edilicia del todo el municipio es complejo. Por eso vamos de a poco y destinamos recursos de a poco”, comentó el cocinero a cargo del Poder Ejecutivo municipal de Quilmes. La reacción que generó su ignorancia sobre el tema llevó rápidamente a sus asesores a organizarle un acto para ayer a la tarde en el que, para recordar el 40º aniversario del golpe cívico-militar, Molina inauguró un pozo que él mismo cavó con su pala. “Nunca más”, escribió a un costado del agujero, en un oportuno aunque acaso tardó tributo a las víctimas del terrorismo de Estado y de los baches en general.