Tal vez sea una chica Barbie, pero su "mundo Barbie" no pertenece al mismo planeta que nosotros. La extraña vida que esconde la obsesión de Valeria Lukyanova por transformarse en la imagen de la icónica muñeca da para una lectura que es, por lo menos, inquietante.
La ucraniana Lera -apócope de Valeria- vive a dieta líquida, está casada y cree venir de un planeta lejano. Y va en serio. Su amiga y compañera de simbiosis, Olga "Dominica" Oleynik explica: "Lera y yo venimos de la constelación de las Pléyades. Ahí todos son como nosotras".
Hija de un ex DJ y obrero de la construcción y de una empleada del ejército, Lera creció en Tiráspol, capital del territorio separatista de Transnitria, enclave ruso en la República de Moldavia. Tiene una hermana menor, Olga, que estudia en Odessa, donde también vive ella.
A Lera la fascinan las muñecas desde su infancia, y amasó una colección de más de 50 ejemplares. Poco a poco, su fijación con estos perfectos ídolos de juguete se fue diluyendo y empezó a moldearse a sí misma a imagen y semejanza de ellos.
El año pasado, cuando aparecieron las primeras fotos de Lera, muchos se preguntaron si era real, o si ese look tan artificial no era producto de un inteligente retoque fotográfico.
Pero ella explicó que sus formas, en apariencia inalcanzables, eran el resultado de entrenar diariamente en el gimnasio, matarse de hambre y hacerse implantes de pechos. Lera confía en que el "prana", la fuerza vital según la tradición hindú, será su alimento.
En una entrevista con un periódico ruso durante la cual sólo tomó un jugo de melón y frambuesa, comentó: "Estoy a dieta líquida desde hace cuatro meses y luego pienso beber sólo agua. Después pienso vivir sólo del prana. Seguí durante muchos años una dieta crudívora, pero para una práctica espiritual más profunda tengo que mejorar".
Por preocupante que sea, la diminuta modelo tiene miedo de engordar, a pesar de que pesa poco más de 44 kilos. Dijo: "Me temo que estoy engordando. Ahora peso 45 kilos, pero antes pesaba 42. Con el tiempo, voy a aprender a ajustar el peso con mi mente".
Cuando le preguntaron cuántas cirugías plásticas se había realizado, respondió: "Una sola, para aumentar mi busto dos talles. Estoy muy contenta, aunque lamento no haberme agregado más. Salvo los pechos, el resto es natural. No me hice extensión de pestañas".
FOTOS:
La ucraniana Lera -apócope de Valeria- vive a dieta líquida, está casada y cree venir de un planeta lejano. Y va en serio. Su amiga y compañera de simbiosis, Olga "Dominica" Oleynik explica: "Lera y yo venimos de la constelación de las Pléyades. Ahí todos son como nosotras".
Hija de un ex DJ y obrero de la construcción y de una empleada del ejército, Lera creció en Tiráspol, capital del territorio separatista de Transnitria, enclave ruso en la República de Moldavia. Tiene una hermana menor, Olga, que estudia en Odessa, donde también vive ella.
A Lera la fascinan las muñecas desde su infancia, y amasó una colección de más de 50 ejemplares. Poco a poco, su fijación con estos perfectos ídolos de juguete se fue diluyendo y empezó a moldearse a sí misma a imagen y semejanza de ellos.
El año pasado, cuando aparecieron las primeras fotos de Lera, muchos se preguntaron si era real, o si ese look tan artificial no era producto de un inteligente retoque fotográfico.
Pero ella explicó que sus formas, en apariencia inalcanzables, eran el resultado de entrenar diariamente en el gimnasio, matarse de hambre y hacerse implantes de pechos. Lera confía en que el "prana", la fuerza vital según la tradición hindú, será su alimento.
En una entrevista con un periódico ruso durante la cual sólo tomó un jugo de melón y frambuesa, comentó: "Estoy a dieta líquida desde hace cuatro meses y luego pienso beber sólo agua. Después pienso vivir sólo del prana. Seguí durante muchos años una dieta crudívora, pero para una práctica espiritual más profunda tengo que mejorar".
Por preocupante que sea, la diminuta modelo tiene miedo de engordar, a pesar de que pesa poco más de 44 kilos. Dijo: "Me temo que estoy engordando. Ahora peso 45 kilos, pero antes pesaba 42. Con el tiempo, voy a aprender a ajustar el peso con mi mente".
Cuando le preguntaron cuántas cirugías plásticas se había realizado, respondió: "Una sola, para aumentar mi busto dos talles. Estoy muy contenta, aunque lamento no haberme agregado más. Salvo los pechos, el resto es natural. No me hice extensión de pestañas".
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