7. Cuando te cantan las mañanitas
No lo niegues. En tu oficina no quieres decir que es tu cumpleaños para que no pases por ese horrible momento de incomodidad en que todos te cantan las mañanitas.
¿Qué haces cuándo te las cantan? ¿Cantas? ¿Volteas a ver la pared? ¿Ves el pastel? ¿Qué haces?
6. Cuando hay un mal olor y nadie dice nada
Cuando estás en un restaurante o la oficina y estás platicando con alguien más y de repente te llega un mal olor. ¿Fuiste tú? ¿La otra persona lo olió? ¿O fue la otra persona y sigue platicando como si no hubiera pasado nada?
5. Cuando estás en misa y te paras cuando nadie lo hace
Clásico que como no vas a misa no sabes cuándo pararte, cuándo arrodillarte, etcétera. Por eso llega ese incómodo momento en que te paras cuando nadie más lo hace. De oso.
4. Cuando te dejan con la mano en el aire
Cuando llegas a saludar a alguien con la mano y esa otra persona no se da cuenta y te deja con la mano en el aire. ¿Te esperas a que se dé cuenta y te estreche la mano? ¿La quitas? Mientras tanto los demás a tu alrededor ya se dieron cuenta y pensaron que hiciste el oso.
3. Cuando le hablas a alguien con audífonos
Cuando en la oficina le hablas a tu compañero de al lado y clásico que no te pela; entonces te sientes incómodo y piensas que qué mala onda, pero el otro sólo tenía audífonos y ni cuenta se dio. Pero eso sí, alguien más vio como hiciste el ridículo.
2. Cuando hablas mal de alguien...
¡Y se apaga la música!
Todos hablan y hacen ruido, y justo cuando te quejas de alguien y lo maldices, o todos se callan o la música se apaga.
1. Cuando una persona saluda a alguien y no eras tú
Clásico que a la distancia ves a alguien que aparentemente te observa y de repente te empieza a saludar, y tú sin saber quién es y para no ser grosero le devuelves el saludo. ¿Lo malo? Es que en realidad saludaba a esa persona que caminaba detrás de ti.