Todos sabemos cuál es la función de la censura en una imagen: evitar que se atente contra las costumbres o la moral en turno, aunque no nos guste. Sin embargo, en ocasiones una imagen inocente puede transformarse en una puerta abierta al morbo, haciendo una función contraria a la que se supone debería tener la censura.
Aquí te mostramos algunos de estos casos, para que des rienda suelta a tu imaginación:
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