Selección frases Dr. House. Las frases del irreverente médico interpretado por Hugh Laurie. Las frases del Dr. House pueden ser sarcásticas, agresivas, controvertidas, divertidas… mejor léelas.
Hay muchas formas de invocar al diablo: mediante una ouija, un rezo, un exorcismo, o preguntando “¿estás enojada mi amor?”
El problema de ser sarcástico, es que en ocasiones la gente me rechaza, y como a mi me importa mucho su opinión, me colocó muy triste.
Un día cualquiera te darás cuenta de que tus hijos salieron bien feos y te vas a preguntar por qué no te casaste conmigo.
Es increíble la cantidad de problemas que podría solucionar con una motosierra.
Soy experto fingiendo que la opinión de los demás me importa.
No entiendo a la gente que es feliz y que todavía no me conoce, en verdad no la entiendo.
La gente ciega es muy amable, siempre que paso me entregan un plato con mucho dinero dentro de él. Son los mejores.
Algunos fuman, otros se embriagan, algunos se drogan, y otros se enamoran. Lo cierto es que cada quien se destruye a su manera.
Todos somos unos idiotas a veces, pero algunas personas lo asumen como un estilo de vida. Tú, por ejemplo.
Todo es risa, sexo y diversión hasta que te pregunta… ¿qué somos?
No, en serio, sígueme contando tu historia. De hecho, bostezar es mi manera favorita de demostrar cuánto me interesa escucharte.
La manera de cruzar las piernas de una mujer dice mucho de lo que siente por ti. Si las cruza alrededor de tus caderas, es probable que le gustes.
Muchas personas deciden gastar fortunas en sus bodas porque, en algunos casos, es el último día de felicidad en sus vidas.
El laxante más eficaz del mundo se llama “tenemos que hablar”.
Soy responsable de lo que digo, no de que lo entiendas.
Las mujeres son como los delfines: está comprobado científicamente que son demasiado inteligentes, pero pocos las entienden.
Hay personas, que desde el primer momento en que las ves, sabes que quieres pasar el resto de tu vida… sin volver a verlas.
El problema es que la gente sabe poco, pero habla demasiado.
Discutir con una mujer es como ser atacado por un oso… Lo mejor es hacerse el muerto con la esperanza de que se aburra y se vaya.
Si las emociones te hicieran actuar racionalmente, no se llamarían emociones.
Hay muchas formas de invocar al diablo: mediante una ouija, un rezo, un exorcismo, o preguntando “¿estás enojada mi amor?”
El problema de ser sarcástico, es que en ocasiones la gente me rechaza, y como a mi me importa mucho su opinión, me colocó muy triste.
Un día cualquiera te darás cuenta de que tus hijos salieron bien feos y te vas a preguntar por qué no te casaste conmigo.
Es increíble la cantidad de problemas que podría solucionar con una motosierra.
Soy experto fingiendo que la opinión de los demás me importa.
No entiendo a la gente que es feliz y que todavía no me conoce, en verdad no la entiendo.
La gente ciega es muy amable, siempre que paso me entregan un plato con mucho dinero dentro de él. Son los mejores.
Algunos fuman, otros se embriagan, algunos se drogan, y otros se enamoran. Lo cierto es que cada quien se destruye a su manera.
Todos somos unos idiotas a veces, pero algunas personas lo asumen como un estilo de vida. Tú, por ejemplo.
Todo es risa, sexo y diversión hasta que te pregunta… ¿qué somos?
No, en serio, sígueme contando tu historia. De hecho, bostezar es mi manera favorita de demostrar cuánto me interesa escucharte.
La manera de cruzar las piernas de una mujer dice mucho de lo que siente por ti. Si las cruza alrededor de tus caderas, es probable que le gustes.
Muchas personas deciden gastar fortunas en sus bodas porque, en algunos casos, es el último día de felicidad en sus vidas.
El laxante más eficaz del mundo se llama “tenemos que hablar”.
Soy responsable de lo que digo, no de que lo entiendas.
Las mujeres son como los delfines: está comprobado científicamente que son demasiado inteligentes, pero pocos las entienden.
Hay personas, que desde el primer momento en que las ves, sabes que quieres pasar el resto de tu vida… sin volver a verlas.
El problema es que la gente sabe poco, pero habla demasiado.
Discutir con una mujer es como ser atacado por un oso… Lo mejor es hacerse el muerto con la esperanza de que se aburra y se vaya.
Si las emociones te hicieran actuar racionalmente, no se llamarían emociones.