InicioParanormalDespertando en tu tumba

Despertando en tu tumba

Paranormal3/11/2013
“Lo único que deseo para mi entierro es no ser enterrado vivo”. (Lord Chesterfield) Esta angustiosa frase refleja que existe algo mayor que el miedo a la muerte, y es la preocupación de que un mal día nos encontremos dentro de un ataúd, solos, sin poder movernos, en una oscuridad completa, casi sin oxígeno y conociendo plenamente que hemos sido ¡enterrados vivos! LA CATALEPSIA Esta dolencia se define científicamente como el estado nervioso patológico en el que se suspenden las sensaciones y se inmoviliza el cuerpo en cualquier postura, por antinatural e incómoda que resulte. En ella, las personas mantienen el cuerpo en la posición en la cual son colocadas. Esta reacción se suele observar en casos severos de esquizofrenia catatónica, pero también puede ser inducida por el estrés o por medicamentos tales como el haloperidol. Algunos creen que no se trata de ineficiencia por parte de los profesionales de la medicina, sino que el fenómeno paranormal existe. Por alguna razón la muerte clínica es certificada, aun con el uso de un osciloscopio y su marca horizontal y el trazo plano. Sin embargo, el suceso se verifica luego, cuando se realizan exhumaciones en distintos cementerios, particularmente de pueblos donde no existe tecnología para determinar fehacientemente la muerte somática. Enterrado vivo Miguel Hernández Una víctima de un ataque al corazón, fue pronunciado muerto por los doctores de “urgencias” y fue enterrado dos días después por su afligida familia… ¡pero Miguel Hernández aún estaba vivo! Por 72 horribles horas, el hombre de 52 años, empleado de una gasolinera de Ciudad Juárez, estuvo despierto apresado en su tumba a dos metros de profundidad, hasta que una providencial inundación súbita del río, causó un desliz de lodo, barrió su ataúd y decenas de otros más del cementerio, y los lanzo junto a una carretera. Un joven camionero lo encontró tirado, atontado, entre los cadáveres y lo llevó al hospital. Desde su cama en la unidad de cuidados intensivos, Hernández contó su tragedia: “Me desperté en una oscuridad total, no podía moverme, sentía un gran peso sobre mi pecho. ¡Esto es la muerte!, pensé, pero no hay ángeles ni paz, nada de esas cosas que oí acerca del cielo, sólo silencio y desesperación. Este lugar es donde mi alma pasará la eternidad. ¡Empecé a llorar de desesperación, yo estaba muerto, estaba solo! “«¡Esto no puede ser!», grité. Pero mi voz regresó como un eco sin vida. De pronto una gota de agua cayó sobre mi frente y escurrió por mi mejilla. Yo sabía que no eran mis lágrimas, y entonces pude mover mis brazos, que estaban cruzados sobre mi pecho. “Los recuerdos inundaron mi mente. Recordé el terrible dolor en mi pecho, a mi esposa Dolores gritando: «¡Dios mío! Miguel tiene un ataque! Recuerdo el sonido de la ambulancia y a los hombres poniéndome en la camilla… entonces… nada. ¡No estoy muerto!, suspiré con ardor. “¡Estoy vivo!, pero el verdadero horror de mi situación explotó en mi cerebro. No estaba muerto, pero había sido enterrado vivo. Era un cuerpo viviente que agonizaba. ¡Empujé hacia arriba tan fuerte como pude la tapa de mi ataúd… no se movió. Pateé los lados, pero eran tan duros como piedra. El aire era pesa¬do y húmedo, era como respirar agua. Mis pulmones me dolían con cada respiración; después volví a perder la conciencia. “Cuando desperté, sentí el movimiento, como si mi ataúd fuera una canoa en un mar rugiente… Un nuevo horror… el lodo se filtraba por todos lados… ¡Yo me ahogaría en lodo! Mi ataúd continuó su viajar, ¿a dónde?, no lo sabía… Recé dando gracias a Dios por haberme salvado la vida dos veces y rogándole que me salvara una vez más. De pronto, yo estaba rodando de un lado a otro. La tapa de mi ataúd se partió y pude ver el cielo, y sentir el aire fresco. Aterricé en el suelo, ¡libre de mi prisión de madera y clavos! Alrededor mío, los cadáveres estaban regados, pero ¡yo estaba vivo! ¡Vivo, vivo! Grité pidiendo ayuda y entonces sentí una mano sobre mi hombro. Un joven me dijo: «¡Cálmate, viejo! ¡Es un milagro!» Aunque yo estaba débil y asustado, le contesté: «¿Por qué me llamas viejo? ¿No ves que mi cabello es tan negro como el carbón?» Él contestó: «No, señor, está tan blanco como la nieve»”. Por el pavor, Miguel encaneció en pocas horas, pero hoy su pelo ha vuelto a ser negro. http://www.taringa.net/posts/paranormal/16482256/El-Sanatorio-Abandonado.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/16467343/2-Ratas-conectadas-a-Internet.html http://www.taringa.net/posts/paranormal/16447524/Hitler-la-raza-Aria-y-los-Extraterrestres.html http://www.taringa.net/posts/paranormal/16409648/Fin-Del-Mundo-los-Robot-podrian-darse-cuenta-de-su-superior.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/16378577/Genios-Muertos-Por-Sus-Inventos.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/16377220/Asi-se-veria-viajar-a-la-velocidad-de-la-Luz.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/16372288/10-cosas-que-olvidamos-en-la-Luna.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/16359329/El-Futuro-Avatar-la-vida-eterna.html
Datos archivados del Taringa! original
58puntos
610visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
6visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

E
Usuario
Puntos0
Posts39
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.