La vaporización sigilosa:
Pedro Fequiere / BuzzFeedVete moviéndote mientras dejas escapar el pedo poquito a poco. Antes de que te des cuenta todo estará fuera, nadie se habrá percatado y estarás más que listo para empezar el día.
La cacofonía de la caca:
Pedro Fequiere / BuzzFeedIntenta sincronizar tu pedo con una tos muy ruidosa. Otras posibilidades: deja caer un libro bien gordo, pisa el suelo con fuerza… cualquier sonido estruendoso funcionará: solo tienes que asegurarte de que tenga verdadera potencia y de que esté sincronizado con tu cuesco. Si lo haces demasiado tarde: el ridículo. Demasiado pronto: todo el mundo te estará mirando cuando interpretes tu solo de trompeta con el culo. Requiere cierta maestría, sí.
La frontera de porcelana:
Pedro Fequiere / BuzzFeedSitúate cerca del baño, finge que esperas y suéltalo, suéltalo, como cantaba Elsa. Así podrás echarle la culpa a quienquiera que esté dentro del servicio. Si no tienes un cuarto de baño a mano, intenta acercarte a algo que apeste.
El pedo beatbox:
Pedro Fequiere / BuzzFeedEmpieza a hacer percusión vocal a lo loco. Lo más seguro es que lo hagas como el culo (vaya, qué bien hilado), pero el sonido de tu pelo quedará disimulado entre tu terrible interpretación de la época dorada del hip-hop. Pídele a alguien que improvise unas líneas a tu lado para conseguir las más altas cimas del disimulo.
Separación de bienes:
Pedro Fequiere / BuzzFeedHagas lo que hagas, intenta siempre que esas nalguitas estén separadas. Básicamente, es como ponerle un silenciador a tu escopeta trasera.
El chivato:
Pedro Fequiere / BuzzFeedExactamente lo que su nombre indica: señala directamente a alguien con el dedo. Es posible que contraataque con el clásico “el que primero lo huele, debajo del culo lo tiene”, pero es un riesgo que debes correr. Sabías a lo que venías.
Menea el bullarengue:
Pedro Fequiere / BuzzFeedDa igual en qué situación estés: lánzate a bailar con todas tus fuerzas. Con suerte, tu bailaré distraerá a todo quisqui y no notarán que en realidad estás tor-pedeando (je) a todo el mundo. Serás el centro de atención igual que si se hubieran dado cuenta, pero eh, es otro tipo de atención.
La caída estratégica:
Pedro Fequiere / BuzzFeedFinge que algo se te cae al suelo, agáchate a recogerlo y grita “¡MIERDA!” en voz MUY alta mientras liberas toda tu presión interior. Después, huye rápidamente de la habitación. Para cuando la peste suba al nivel de las narices ya habrás salido corriendo hace un rato.
Aprieta los dientes y aguántalo para siempre:
Pedro Fequiere / BuzzFeedEl último recurso que te queda cuando no puedes usar ninguna otra técnica, la última frontera de la humanidad. Pero ten cuidado: aguantarlo demasiado tiempo provocará que tu estómago empiece a hacer ruidos peores que el pedo que estás aguantando o, si fuerzas más allá de lo humanamente posible, saldrás volando como un globo. Se rumorea que esto solo ha pasado una vez en la historia de la humanidad.
Pedro Fequiere / BuzzFeedVete moviéndote mientras dejas escapar el pedo poquito a poco. Antes de que te des cuenta todo estará fuera, nadie se habrá percatado y estarás más que listo para empezar el día.
La cacofonía de la caca:
Pedro Fequiere / BuzzFeedIntenta sincronizar tu pedo con una tos muy ruidosa. Otras posibilidades: deja caer un libro bien gordo, pisa el suelo con fuerza… cualquier sonido estruendoso funcionará: solo tienes que asegurarte de que tenga verdadera potencia y de que esté sincronizado con tu cuesco. Si lo haces demasiado tarde: el ridículo. Demasiado pronto: todo el mundo te estará mirando cuando interpretes tu solo de trompeta con el culo. Requiere cierta maestría, sí.
La frontera de porcelana:
Pedro Fequiere / BuzzFeedSitúate cerca del baño, finge que esperas y suéltalo, suéltalo, como cantaba Elsa. Así podrás echarle la culpa a quienquiera que esté dentro del servicio. Si no tienes un cuarto de baño a mano, intenta acercarte a algo que apeste.
El pedo beatbox:
Pedro Fequiere / BuzzFeedEmpieza a hacer percusión vocal a lo loco. Lo más seguro es que lo hagas como el culo (vaya, qué bien hilado), pero el sonido de tu pelo quedará disimulado entre tu terrible interpretación de la época dorada del hip-hop. Pídele a alguien que improvise unas líneas a tu lado para conseguir las más altas cimas del disimulo.
Separación de bienes:
Pedro Fequiere / BuzzFeedHagas lo que hagas, intenta siempre que esas nalguitas estén separadas. Básicamente, es como ponerle un silenciador a tu escopeta trasera.
El chivato:
Pedro Fequiere / BuzzFeedExactamente lo que su nombre indica: señala directamente a alguien con el dedo. Es posible que contraataque con el clásico “el que primero lo huele, debajo del culo lo tiene”, pero es un riesgo que debes correr. Sabías a lo que venías.
Menea el bullarengue:
Pedro Fequiere / BuzzFeedDa igual en qué situación estés: lánzate a bailar con todas tus fuerzas. Con suerte, tu bailaré distraerá a todo quisqui y no notarán que en realidad estás tor-pedeando (je) a todo el mundo. Serás el centro de atención igual que si se hubieran dado cuenta, pero eh, es otro tipo de atención.
La caída estratégica:
Pedro Fequiere / BuzzFeedFinge que algo se te cae al suelo, agáchate a recogerlo y grita “¡MIERDA!” en voz MUY alta mientras liberas toda tu presión interior. Después, huye rápidamente de la habitación. Para cuando la peste suba al nivel de las narices ya habrás salido corriendo hace un rato.
Aprieta los dientes y aguántalo para siempre:
Pedro Fequiere / BuzzFeedEl último recurso que te queda cuando no puedes usar ninguna otra técnica, la última frontera de la humanidad. Pero ten cuidado: aguantarlo demasiado tiempo provocará que tu estómago empiece a hacer ruidos peores que el pedo que estás aguantando o, si fuerzas más allá de lo humanamente posible, saldrás volando como un globo. Se rumorea que esto solo ha pasado una vez en la historia de la humanidad.