El carpintero es para el paisano un pájaro fatal que no se atrevería a tener en su casa pues acarrearía infaliblemente la muerte y otras deventuras a los miembros de la familia.
Se dice que el paisano lo detesta y lo maldice porque es un pájaro delatador. Si un fugitivo, debido a una "desgracia" u homicidio, se refugia en el monte para ocultarse, el pájaro carpintero lo denuncia con su alboroto y su recio canto.
Cuando el carpintero canta cerca de una casa, es anuncio seguro de muerte de uno de sus moradores, y si ya hay en la casa una persona fallecida, pronto se acerca a ésta el carpintero y posado en la rama de un árbol atormentará a los oradores con una especie de gritos destemplados.