Por lo general, un niño sueña con tener una fiesta de cumpleaños inspirada en superhéroes, princesas, animales y cosas por el estilo. Sin embargo, esta pequeña de nombre Audrey prefirió darle a su fiesta de cumpleaños un toque curioso, por decir lo menos: la pequeña le solicitó a su madre, Rebecca, que le preparara una decoración inspirada en la popo.
Durante meses la creativa Audrey le insistió a su madre que quería globos y un pastel inspirado en las heces y, aunque Rebecca intentó disuadir a su hija para que eligiera otro tema, nada resultó: la fiesta se hizo según las exigencias de la festejada.
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