Cómo están Linces introvertidos de las estepas patagónicas? Hoy les vengo a contar un episodio de mi vida del cual no paro de reírme (ahora que ya pasó), para ver si se ríen ustedes también.
Como todo buen pibe de la ciudad, estudio y trabajo, o más bien, trabajaba. Nunca necesité trabajar, sino que lo hacía para juntar unos bits para darme gustos como manaos y travas, las cosas sanas. Perderlo no me significaba nada importante (aunque iba a extrañar a los travas). Trabajaba de mozo, ya que como estudio gastronomía, suponía que me iba a ayudar a entender el negocio gastronómico
foto ilustrativa de taringuero laburante promedio
Muchas veces fui a trabajar de mal humor, muchas, y siempre tenés un cliente que te trata como el tuje. Más allá de eso, yo trataba de ser siempre bueno con ellos, porque no sabés si él no tuvo un día de mi*rda y viene a despejar la mente, y por sobre todas las cosas porque si los tratás mal no te dan propina
Pero ese día la ecuación cambió. Venía de entregar en blanco un parcial por haber faltado a la clase donde lo anunciaban, además de que había llegado tarde al bar porque mi tarjeta se había quedado sin saldo y tuve que ir a cargarla. Estaba rrrre caliente.
yo
La ley de Murphy dice que dadas las condiciones de que algo salga mal, saldrá mal. Llevado a este ámbito, si el mozo está enojado y de mal humor, es fija que llegan los peores clientes. Podría decirles el nombre de la que tuve que atender que desencadenó el fatal accidente, pero la llamaremos "la gorda" con el fin de resguardad su identidad.
Imagen ilustrativa, pero fiel de la gorda
Llevaba 6 meses laburando en este lugar, y hasta ahora había visto gente repugnante, pero nadie como la gorda esta. La mujer había venido con sus 2 hijos, uno de unos 6 años y el otro de 8. Pobres pibitos, no sé cómo será tener que aguantar a esa señora tanto tiempo.
Acá es donde la historia se pone jugosa: Resulta que la gorda estaba hablando a los gritos, retando a los hijos en el medio del lugar. Molestaba a todos, así que decidí ir a atenderlos, pese a que había mesas todavía sin atender de gente que había llegado antes, pero la mujer alteraba el orden del lugar. Le llevé la cesta con pan, la carta, y le dije muy amablemente "señora, podrá ser que baje el volumen? este es un lugar tranquilo y familiar". Juro que hice el intento de decirlo de la forma más amable y civilizada posible, pero a la gorda esta le cayó mal.
La gorda empezándose a enojar
La señora puso su mejor cara de tracto rectal y me empezó a gritar, más fuerte que lo que lo venía haciendo, con la vena hinchada y escupiendo los pedazos del pan que empezó a engullir apenas se lo acerqué a la mesa. Sus palabras fueron "Quién sos pend*jo imberbe para decirme cómo hablarle a mis hijos? si seguro tu vieja te grita peor!"
Tomé aire, no quería mandarla a la mi*rda, pero tampoco quería quedarme callado. Tomé aire, puse mi mejor cara de nene bueno y le dije "Tiene razón señora, no me meto más. Pero dígame, sus hijos son gemelos?" (cosa que era evidente que no), por lo que me contesta con la misma delicadeza con lo que me había dicho lo anterior "pero no, vos sos idiota nene? es claro que se llevan un par de años". Cuando me dijo esto, le respondí "sí, señora. Me parecía. Le pregunté porque no podía creer que una persona se haya encamado con usted más de una vez. (conteniendo la risa)Pero bueno, se ve que me equivoqué, en 10 vuelvo y le tomo la orden".
Me di vuelta en seguida, no quería que me vea riéndome, pero fue inútil. Estallé en una carcajada que deben haber escuchado hasta en Jamaica. Mi jefe vino a ver qué pasaba, y le preguntó a la mujer esta. La mina le dijo todo (obviando los detalles que la hacían ver como la gorda de mie*da que es, pero le dijo). En ese momento yo sabía que estaba todo terminado. Así que simplemente me fui, sin mediar palabras, con un sabor agridulce en la boca. Estaba despedido, pero sentía que había triunfado
Cuando llegué a casa entendí lo que había pasado. Por un segundo (corto) me puse mal por la vieja, y sobretodo por los hijos. No tendrían que haber escuchado que le digan eso a la madre. Me sentía mal por estar sin trabajo, por tener que decirles a mis viejos que me echaron por idiota.
Después entendí que todo era para mejor. Había puesto en su lugar a una gorda conc*uda. Mis tardes se habían liberado para hacer otra cosa y ya tenía unos bits ahorrados. Así que esa misma noche salí con mis amigos y me rompí todo, pero no la puse, qué picardía.
Como ven linces míos, todas las historias pueden tener un final feliz si aprendemos a buscárselo.
Venía teniendo un día de mi*rda y me tocó una clienta asquerosa y mal educada. Le dije que era increíble que tenga dos hijos porque era imposible que alguien se haya encamado con ella más de una vez y me rajaron del laburo
Puse en su lugar a una gorda inco*ible y a mi jefe no le gustó
Como todo buen pibe de la ciudad, estudio y trabajo, o más bien, trabajaba. Nunca necesité trabajar, sino que lo hacía para juntar unos bits para darme gustos como manaos y travas, las cosas sanas. Perderlo no me significaba nada importante (aunque iba a extrañar a los travas). Trabajaba de mozo, ya que como estudio gastronomía, suponía que me iba a ayudar a entender el negocio gastronómico
foto ilustrativa de taringuero laburante promedio
Muchas veces fui a trabajar de mal humor, muchas, y siempre tenés un cliente que te trata como el tuje. Más allá de eso, yo trataba de ser siempre bueno con ellos, porque no sabés si él no tuvo un día de mi*rda y viene a despejar la mente, y por sobre todas las cosas porque si los tratás mal no te dan propina
Pero ese día la ecuación cambió. Venía de entregar en blanco un parcial por haber faltado a la clase donde lo anunciaban, además de que había llegado tarde al bar porque mi tarjeta se había quedado sin saldo y tuve que ir a cargarla. Estaba rrrre caliente.
yo
La ley de Murphy dice que dadas las condiciones de que algo salga mal, saldrá mal. Llevado a este ámbito, si el mozo está enojado y de mal humor, es fija que llegan los peores clientes. Podría decirles el nombre de la que tuve que atender que desencadenó el fatal accidente, pero la llamaremos "la gorda" con el fin de resguardad su identidad.
Imagen ilustrativa, pero fiel de la gorda
Llevaba 6 meses laburando en este lugar, y hasta ahora había visto gente repugnante, pero nadie como la gorda esta. La mujer había venido con sus 2 hijos, uno de unos 6 años y el otro de 8. Pobres pibitos, no sé cómo será tener que aguantar a esa señora tanto tiempo.
Acá es donde la historia se pone jugosa: Resulta que la gorda estaba hablando a los gritos, retando a los hijos en el medio del lugar. Molestaba a todos, así que decidí ir a atenderlos, pese a que había mesas todavía sin atender de gente que había llegado antes, pero la mujer alteraba el orden del lugar. Le llevé la cesta con pan, la carta, y le dije muy amablemente "señora, podrá ser que baje el volumen? este es un lugar tranquilo y familiar". Juro que hice el intento de decirlo de la forma más amable y civilizada posible, pero a la gorda esta le cayó mal.
La gorda empezándose a enojar
La señora puso su mejor cara de tracto rectal y me empezó a gritar, más fuerte que lo que lo venía haciendo, con la vena hinchada y escupiendo los pedazos del pan que empezó a engullir apenas se lo acerqué a la mesa. Sus palabras fueron "Quién sos pend*jo imberbe para decirme cómo hablarle a mis hijos? si seguro tu vieja te grita peor!"
Tomé aire, no quería mandarla a la mi*rda, pero tampoco quería quedarme callado. Tomé aire, puse mi mejor cara de nene bueno y le dije "Tiene razón señora, no me meto más. Pero dígame, sus hijos son gemelos?" (cosa que era evidente que no), por lo que me contesta con la misma delicadeza con lo que me había dicho lo anterior "pero no, vos sos idiota nene? es claro que se llevan un par de años". Cuando me dijo esto, le respondí "sí, señora. Me parecía. Le pregunté porque no podía creer que una persona se haya encamado con usted más de una vez. (conteniendo la risa)Pero bueno, se ve que me equivoqué, en 10 vuelvo y le tomo la orden".
Me di vuelta en seguida, no quería que me vea riéndome, pero fue inútil. Estallé en una carcajada que deben haber escuchado hasta en Jamaica. Mi jefe vino a ver qué pasaba, y le preguntó a la mujer esta. La mina le dijo todo (obviando los detalles que la hacían ver como la gorda de mie*da que es, pero le dijo). En ese momento yo sabía que estaba todo terminado. Así que simplemente me fui, sin mediar palabras, con un sabor agridulce en la boca. Estaba despedido, pero sentía que había triunfado
Cuando llegué a casa entendí lo que había pasado. Por un segundo (corto) me puse mal por la vieja, y sobretodo por los hijos. No tendrían que haber escuchado que le digan eso a la madre. Me sentía mal por estar sin trabajo, por tener que decirles a mis viejos que me echaron por idiota.
Después entendí que todo era para mejor. Había puesto en su lugar a una gorda conc*uda. Mis tardes se habían liberado para hacer otra cosa y ya tenía unos bits ahorrados. Así que esa misma noche salí con mis amigos y me rompí todo, pero no la puse, qué picardía.
Como ven linces míos, todas las historias pueden tener un final feliz si aprendemos a buscárselo.
Resumen lvl 3
Venía teniendo un día de mi*rda y me tocó una clienta asquerosa y mal educada. Le dije que era increíble que tenga dos hijos porque era imposible que alguien se haya encamado con ella más de una vez y me rajaron del laburo
Resumen lvl 5
Puse en su lugar a una gorda inco*ible y a mi jefe no le gustó
Resumen lvl 8
La pechié y ahora busco plan social
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