ESTOS SON TRES RELATOS DE HORROR NAVIDEÑOS ESCRITOS POR MI.
EL OBEDIENTE
Yo siempre he sido un chico bien portado, en la vida he hecho todo con una regla en mente; OBEDECE. Pero en la ultima navidad, mis padres, aquellos a quienes siempre obedecí, me hicieron una cruel "broma".
Resulta que yo tenia una carta escrita a santa sobre los regalos que me gustaría tener esta navidad, y entre ellos había escrito lo que yo mas quería en el mundo. Pero cuando llego la navidad no recibí ningún regalo, ni siquiera un estúpido yoyo. En mi mente pensé que tal vez a santa se le había olvidado llegar a mi residencia, pero entonces, ¿porque mi vecino de enfrente si tenia su regalo?, ¿que es esto?; ¿acaso santa me odia?, ¿porque?, ¿habrá descubierto lo que hice?. En mi mente sabia que algo había salido mal aquella víspera de navidad y que probablemente eso ameritaba no tener regalos, pero; ¿y los carbones?, esos carbones como mínimo me habrían ayudado a deshacerme de las evidencias. Esos cadáveres de mis padres ya empezaban a oler mal a pesar de lo mucho que me esforcé por ocultarlos de los ojos de santa y cuidar que no sospechara nada. En fin, santa me dejo esperando por mis nuevos padres, pero ¿que culpa tengo?, yo solo seguí las ordenes de mi psiquiatra que me dijo que me deshaga de todo lo que hiera mis sentimientos, pues lo hice, se lo hice a mis padres cuando me entere de la mentira que me querían hacer creer. Aquella bromita de que santa no existe, y que yo ya estaba bastante grande, fue la gota que derramo el vaso. Si yo bien recuerdo que hace ocho años santa me dio una prueba de su existencia; me dio su mejor regalo. Y mira que aquella navidad de hace ocho años, mi tío que es bastante mayorcito, también lo vio, y me advirtió que mis padres intentarían esto con tal de que yo les dijera la verdad sobre lo que me regalo santa hace ocho años, pero no, yo obedezco a santa y ese secreto me lo llevare a la tumba.
LA CENA
Esta navidad fue la mejor, el arbolito se veía mas brillante que nunca, las nieve era ideal para hacer muñecos de nieve, la chimenea creaba un ambiente de calidad y mis padres me dieron un perro como regalo de navidad; todo era genial, pero la cena, la cena fue la mejor de todas, esta vez hubo una deliciosa comida china como cena de nochebuena. Vinieron los tíos, primos y mis abuelos a convivir como familia, todos ellos se terminaron hasta el postre. a la mañana siguiente le di a mi nuevo canino algunos restos de la cena, pero este los rechazo, ni siquiera los lamió, yo por otra parte, estaba dispuesto a volver a comer un plato de aquel recalentado. Mis padres dijeron que si me portaba bien los dos años posteriores, se volvería a repetir esta navidad, me contaron que las mejores cosas se disfrutan mas cuando mas esperas por ellas. Mientras tanto yo estoy feliz con mi nuevo can, aunque debo de admitir que aveces extraño a doggy, un fiel compañero que murió hace dos navidades, o bueno, eso me contaron mis padres.
LA DURA REALIDAD
Mi jefe siempre ha sido un maldito malnacido, pero esta vez si se paso. Todos queríamos irnos del trabajo lo mas pronto posible para celebrar la navidad con nuestra familia, pero a nuestro jefe se le ocurrió que debíamos quedarnos a trabajar para cumplir con todos los pedidos en el plazo pactado, y aunque ya casi estaba todo hecho, el jefe nos advirtió que no nos iríamos hasta terminar con el resto del trabajo. Esto es lo que odio de ser un obrero sin sindicato y laborar en el eslabón mas bajo del sistema. No exagero si les cuento que estas ultimas navidades solo llego a mi casa para encontrarme con que mis hijos ya se han ido a dormir y mi esposa se halla recogiendo la mesa, esta vez a lo mucho y llego al recalentado. Les podría decir mil y un razones por las que todos en la empresa odiamos a nuestro jefe, pero yo se que algún día nos desharemos de ese bastardo, aunque debo admitir que gran parte de la culpa la tienen esos malditos engendros de las nuevas generaciones que piden todos estos aparatos tecnológicos, que acaso los duendes no tenemos derecho a una navidad digna y disfrutar de nuestra familia?¡¡, si tan solo fuera como hace dos décadas, en donde todo era madera tallada y cuerdas.
Espero que les hayan gustado, si quieren mas historias así, ya saben que hacer.
EL OBEDIENTE
Yo siempre he sido un chico bien portado, en la vida he hecho todo con una regla en mente; OBEDECE. Pero en la ultima navidad, mis padres, aquellos a quienes siempre obedecí, me hicieron una cruel "broma".
Resulta que yo tenia una carta escrita a santa sobre los regalos que me gustaría tener esta navidad, y entre ellos había escrito lo que yo mas quería en el mundo. Pero cuando llego la navidad no recibí ningún regalo, ni siquiera un estúpido yoyo. En mi mente pensé que tal vez a santa se le había olvidado llegar a mi residencia, pero entonces, ¿porque mi vecino de enfrente si tenia su regalo?, ¿que es esto?; ¿acaso santa me odia?, ¿porque?, ¿habrá descubierto lo que hice?. En mi mente sabia que algo había salido mal aquella víspera de navidad y que probablemente eso ameritaba no tener regalos, pero; ¿y los carbones?, esos carbones como mínimo me habrían ayudado a deshacerme de las evidencias. Esos cadáveres de mis padres ya empezaban a oler mal a pesar de lo mucho que me esforcé por ocultarlos de los ojos de santa y cuidar que no sospechara nada. En fin, santa me dejo esperando por mis nuevos padres, pero ¿que culpa tengo?, yo solo seguí las ordenes de mi psiquiatra que me dijo que me deshaga de todo lo que hiera mis sentimientos, pues lo hice, se lo hice a mis padres cuando me entere de la mentira que me querían hacer creer. Aquella bromita de que santa no existe, y que yo ya estaba bastante grande, fue la gota que derramo el vaso. Si yo bien recuerdo que hace ocho años santa me dio una prueba de su existencia; me dio su mejor regalo. Y mira que aquella navidad de hace ocho años, mi tío que es bastante mayorcito, también lo vio, y me advirtió que mis padres intentarían esto con tal de que yo les dijera la verdad sobre lo que me regalo santa hace ocho años, pero no, yo obedezco a santa y ese secreto me lo llevare a la tumba.
LA CENA
Esta navidad fue la mejor, el arbolito se veía mas brillante que nunca, las nieve era ideal para hacer muñecos de nieve, la chimenea creaba un ambiente de calidad y mis padres me dieron un perro como regalo de navidad; todo era genial, pero la cena, la cena fue la mejor de todas, esta vez hubo una deliciosa comida china como cena de nochebuena. Vinieron los tíos, primos y mis abuelos a convivir como familia, todos ellos se terminaron hasta el postre. a la mañana siguiente le di a mi nuevo canino algunos restos de la cena, pero este los rechazo, ni siquiera los lamió, yo por otra parte, estaba dispuesto a volver a comer un plato de aquel recalentado. Mis padres dijeron que si me portaba bien los dos años posteriores, se volvería a repetir esta navidad, me contaron que las mejores cosas se disfrutan mas cuando mas esperas por ellas. Mientras tanto yo estoy feliz con mi nuevo can, aunque debo de admitir que aveces extraño a doggy, un fiel compañero que murió hace dos navidades, o bueno, eso me contaron mis padres.
LA DURA REALIDAD
Mi jefe siempre ha sido un maldito malnacido, pero esta vez si se paso. Todos queríamos irnos del trabajo lo mas pronto posible para celebrar la navidad con nuestra familia, pero a nuestro jefe se le ocurrió que debíamos quedarnos a trabajar para cumplir con todos los pedidos en el plazo pactado, y aunque ya casi estaba todo hecho, el jefe nos advirtió que no nos iríamos hasta terminar con el resto del trabajo. Esto es lo que odio de ser un obrero sin sindicato y laborar en el eslabón mas bajo del sistema. No exagero si les cuento que estas ultimas navidades solo llego a mi casa para encontrarme con que mis hijos ya se han ido a dormir y mi esposa se halla recogiendo la mesa, esta vez a lo mucho y llego al recalentado. Les podría decir mil y un razones por las que todos en la empresa odiamos a nuestro jefe, pero yo se que algún día nos desharemos de ese bastardo, aunque debo admitir que gran parte de la culpa la tienen esos malditos engendros de las nuevas generaciones que piden todos estos aparatos tecnológicos, que acaso los duendes no tenemos derecho a una navidad digna y disfrutar de nuestra familia?¡¡, si tan solo fuera como hace dos décadas, en donde todo era madera tallada y cuerdas.
Espero que les hayan gustado, si quieren mas historias así, ya saben que hacer.