La autopartista Plascar cerró la semana pasada su fábrica de Córdoba. Tras una crisis, que la mantenía en concurso de acreedores, el cierre de la planta ubicada en el Parque Industrial de Ferreyra dejó sin trabajo a 243 personas.
Plascar es una multinacional especializada en piezas de plástico industriales. En el sector automotor, la planta cordobesa había sido proveedora de paragolpes y otros componentes para las plantas de Fiat y Renault. La empresa tiene además otra planta en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, que sufrió varios despidos en los últimos años.
Desde el sindicato del plástico informaron que, antes del cierre definitivo, mantuvieron reuniones con los dueños de la empresa y autoridades provinciales, para encontrarle una salida a la crisis. Por el momento, el panorama no es alentador: hasta peligra el cobro de las indemnizaciones de los despedidos.
“Nos encontramos en la calle protestando. Hemos recibido los telegramas de despido de los 243 empleados que integran la planta Plascar. Estamos pidiendo imperiosamente que el Gobernador tome cartas en el asunto”, declaró Alejandro Rodríguez, secretario general de la Unión Obreros y Empleados Plásticos (UOYEP) seccional Córdoba.
Cuando comenzaron los problemas operativos, los socios brasileños de Plascar cedieron el control de la compañía a un grupo de directivos locales. La crisis ahuyentó a los principales clientes de la empresa. La situación no se pudo revertir.
Seguramente ahora pueden estar en sus casas publicando #sisepuede o #yonoaflojo
Plascar es una multinacional especializada en piezas de plástico industriales. En el sector automotor, la planta cordobesa había sido proveedora de paragolpes y otros componentes para las plantas de Fiat y Renault. La empresa tiene además otra planta en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, que sufrió varios despidos en los últimos años.
Desde el sindicato del plástico informaron que, antes del cierre definitivo, mantuvieron reuniones con los dueños de la empresa y autoridades provinciales, para encontrarle una salida a la crisis. Por el momento, el panorama no es alentador: hasta peligra el cobro de las indemnizaciones de los despedidos.
“Nos encontramos en la calle protestando. Hemos recibido los telegramas de despido de los 243 empleados que integran la planta Plascar. Estamos pidiendo imperiosamente que el Gobernador tome cartas en el asunto”, declaró Alejandro Rodríguez, secretario general de la Unión Obreros y Empleados Plásticos (UOYEP) seccional Córdoba.
Cuando comenzaron los problemas operativos, los socios brasileños de Plascar cedieron el control de la compañía a un grupo de directivos locales. La crisis ahuyentó a los principales clientes de la empresa. La situación no se pudo revertir.
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