La nota completa del sonámbulo rayador de Chivilcoy, Provincia de Bs. As.
Tapa del periódico dónde salió la nota:
Durmió un mes en el auto para descubrir quién se lo rayaba. Era él
Carlos Carbone (29) es un poeta y cortador de placas de fibrofácil de Chivilcoy.
El joven trabaja en la industria de la madera desde los 18 años y escribe sobre el amor y la amistad en su canal de Telegram “Misterios Del Corazón.”
Su vida transcurría normalmente hasta que el 4 de agosto pasado, le compró a un amigo un Ford Mondeo TD año 1995, ex coche de Hugo Moyano: “Era mi primer vehículo, estaba muy feliz. Nunca imaginé lo que sucedería.” Tiró.
Carlos vive en Chivilcoy, su casa tiene garaje pero está ocupado por el auto del padre: “Sabía que el Mondeo iba a dormir afuera, lo importante era que me lleve y traiga del trabajo.” Declaró.
En la mañana del sábado 5 de agosto, Carlitos se dispuso a realizar su primer trayecto, tomó un par de mates, se abrigó y antes de abrir la puerta notó un rayón debajo de la manija: “En ese momento no le di importancia, lo miré, me subí al coche y arranqué.”
Pero a la mañana siguiente Carbone entró en shock: “Era un enorme rayón que recorría toda la puerta, no podía salir del asombro.” Reveló.
Durante esa semana los “arañazos” se multiplicaron: “Todos los días descubría uno nuevo. Fue muy duro.” Tiró el poeta.
Preocupado, se puso a pensar en las personas con las que pudiera tener algún conflicto: “Estaba desconcertado, llegué a creer que era una venganza sindicalista contra Hugo Moyano.”
Después de 12 días de rayones y arañazos, el lírico, decidió tomar cartas en el asunto: “Escribí una nota, puse mi número de celular y la pegué en la ventana del Mondeo.”
La frase era poéticamente contundente: “Me gustaría saber qué piensas cuando rayas mi auto. Escribidme.”
Lamentablemente no funcionó. No llegó ninguna respuesta y las rayaduras continuaron. Cansado de la situación trató de observar al rayador serial por la hendija de la ventana de su casa pero lo venció el sueño: “Intenté quedarme despierto la noche entera, quise atrapar al sujeto pero me dormí. Al día siguiente el capot quedó como un código de barras.” Tiró.
Desesperado tomó la dramática decisión de irse a dormir al auto con la esperanza de agarrar in fraganti al autor: “Me abrigué, me acosté en el asiento trasero y me tapé con una frazada. Bajé un poco la ventana para que no me delaten los vidrios empañados. No soy ningún Carlitos.” Aclaró.
Carbone puso la alarma del celular cada una hora pero no pudo evitar dormirse: “Cuando me levanté, encontré un rayón de punta a punta, es insólito pero no escuché nada.” Disparó.
Luego de dormir durante un mes en el auto y de encontrarse con una nueva raya cada día, Carlitos Carbone decidió colocar el celular en la ventana para filmar la escena: “Puse la cámara y me fui a dormir al Mondeo con la ilusión de descubrir al canalla que se estaba pasando de la raya.” Contó enfadado.
Carlos amaneció el domingo 17 de septiembre con otro humor, salió del auto, observó otro rayón de lado a lado y sonrió. Agarró el celular y miró con asombro la secuencia: “Pude ver como salí del coche a la madrugada, cerré la puerta y en un claro estado de sonambulismo comencé a rayarlo de punta a punta con la llave, luego se ve que regreso para acostarme. El video está en YouTube. Es increíble pero real, el rayador serial era yo.” Confesó.
El “Sonámbulo Rayador” como le dicen en el barrio, empezó a hacer yoga por recomendación médica y ahora se acuesta con las manos atadas a la cama, también puso en venta el coche: “Lo vendo porque no puedo pagar el arreglo, es ideal para un chapista.” Tiró y luego bromeó: “Estoy seguro que algún rayado me va a comprar el auto, pido $50.000. No permuto.”
Saludos Linces !
Tapa del periódico dónde salió la nota:
Durmió un mes en el auto para descubrir quién se lo rayaba. Era él
Carlos Carbone (29) es un poeta y cortador de placas de fibrofácil de Chivilcoy.
El joven trabaja en la industria de la madera desde los 18 años y escribe sobre el amor y la amistad en su canal de Telegram “Misterios Del Corazón.”
Su vida transcurría normalmente hasta que el 4 de agosto pasado, le compró a un amigo un Ford Mondeo TD año 1995, ex coche de Hugo Moyano: “Era mi primer vehículo, estaba muy feliz. Nunca imaginé lo que sucedería.” Tiró.
Carlos vive en Chivilcoy, su casa tiene garaje pero está ocupado por el auto del padre: “Sabía que el Mondeo iba a dormir afuera, lo importante era que me lleve y traiga del trabajo.” Declaró.
En la mañana del sábado 5 de agosto, Carlitos se dispuso a realizar su primer trayecto, tomó un par de mates, se abrigó y antes de abrir la puerta notó un rayón debajo de la manija: “En ese momento no le di importancia, lo miré, me subí al coche y arranqué.”
Pero a la mañana siguiente Carbone entró en shock: “Era un enorme rayón que recorría toda la puerta, no podía salir del asombro.” Reveló.
Durante esa semana los “arañazos” se multiplicaron: “Todos los días descubría uno nuevo. Fue muy duro.” Tiró el poeta.
Preocupado, se puso a pensar en las personas con las que pudiera tener algún conflicto: “Estaba desconcertado, llegué a creer que era una venganza sindicalista contra Hugo Moyano.”
Después de 12 días de rayones y arañazos, el lírico, decidió tomar cartas en el asunto: “Escribí una nota, puse mi número de celular y la pegué en la ventana del Mondeo.”
La frase era poéticamente contundente: “Me gustaría saber qué piensas cuando rayas mi auto. Escribidme.”
Lamentablemente no funcionó. No llegó ninguna respuesta y las rayaduras continuaron. Cansado de la situación trató de observar al rayador serial por la hendija de la ventana de su casa pero lo venció el sueño: “Intenté quedarme despierto la noche entera, quise atrapar al sujeto pero me dormí. Al día siguiente el capot quedó como un código de barras.” Tiró.
Desesperado tomó la dramática decisión de irse a dormir al auto con la esperanza de agarrar in fraganti al autor: “Me abrigué, me acosté en el asiento trasero y me tapé con una frazada. Bajé un poco la ventana para que no me delaten los vidrios empañados. No soy ningún Carlitos.” Aclaró.
Carbone puso la alarma del celular cada una hora pero no pudo evitar dormirse: “Cuando me levanté, encontré un rayón de punta a punta, es insólito pero no escuché nada.” Disparó.
Luego de dormir durante un mes en el auto y de encontrarse con una nueva raya cada día, Carlitos Carbone decidió colocar el celular en la ventana para filmar la escena: “Puse la cámara y me fui a dormir al Mondeo con la ilusión de descubrir al canalla que se estaba pasando de la raya.” Contó enfadado.
Carlos amaneció el domingo 17 de septiembre con otro humor, salió del auto, observó otro rayón de lado a lado y sonrió. Agarró el celular y miró con asombro la secuencia: “Pude ver como salí del coche a la madrugada, cerré la puerta y en un claro estado de sonambulismo comencé a rayarlo de punta a punta con la llave, luego se ve que regreso para acostarme. El video está en YouTube. Es increíble pero real, el rayador serial era yo.” Confesó.
El “Sonámbulo Rayador” como le dicen en el barrio, empezó a hacer yoga por recomendación médica y ahora se acuesta con las manos atadas a la cama, también puso en venta el coche: “Lo vendo porque no puedo pagar el arreglo, es ideal para un chapista.” Tiró y luego bromeó: “Estoy seguro que algún rayado me va a comprar el auto, pido $50.000. No permuto.”
Saludos Linces !