Música para ambientar:
Siempre he sido un perdedor, toda mi vida, un fracasado, el que mira de lejos, el que ve hacer lo
que quiere a otros, realmente no tengo nada, ni material ni inmaterial, bueno, material algunas
pocas cosas que poco a poco y con el esfuerzo mío y mis personas más cercanas he logrado
conseguir, pero al final son cosas básicas, al mismo nivel de la comida o vivienda, cosas que
cualquiera tiene o puede tener
En fin, no tengo nada que dar, no tengo ni personalidad, soy un
débil emocionalmente, al parecer nunca aprendí cómo dejar de ser un perdedor emocional,
aprendo muy poco de mis errores, por decir que casi nada, no tengo personalidad, soy muy
cambiante en eso, hasta yo siento que tengo “varias personalidades, personalidades diferentes”
pero la verdad es que no tengo, soy un completo perdedor y siempre lo he sido y sé que lo seguiré
siendo.
Aunque siempre siga guardando esa pequeña esperanza/ilusión de que algo cambiará y
dejaré de ser como soy, de lo único que me enorgullezco es de mis gustos, de resto soy un
perdedor.
Además de que vivo controlado en una casa fea en un barrio feo en un sector feo en una ciudad
fea, en un departamento feo en un país feo, en un continente feo, de negros, lo cual me limita de
una manera exageradamente exponencial
Además soy un sobreactuado cuando me siento un poco alegre, y después termino arrepintiéndome por esa falsa ilusión
Mi conclusión es que soy un perdedor y lo seguiré siendo, nunca hice nada, las
circunstancias nunca me dejaron, nunca se me dieron, las olas nunca estuvieron a mi favor, la
marea siempre estuvo en mi contra, la vida y el destino siempre me rompieron las pelotas, la vida
me enseño que las cosas siempre podían ser peores, no me quiero mostrar como la víctima
otros hicieron lo que yo nunca pude, siempre tuve un gran ego
Consideré y espere muchas cosas para mí, como chicas, aventuras, historias, cosas materiales, vivir
en un mejor lugar, tener dinero, pero como de costumbre, la vida me escupió en la cara
diciéndome que no merecía lo que quería, y no quiero morir, los perdedores le tememos a la
muerte, quiero estar tranquilo, encerrado en la habitación donde estoy en este momento, los
perdedores le tenemos miedo al cambio, a la exposición social.
Eso es todo, hasta entonces, con odio, yo
Siempre he sido un perdedor, toda mi vida, un fracasado, el que mira de lejos, el que ve hacer lo
que quiere a otros, realmente no tengo nada, ni material ni inmaterial, bueno, material algunas
pocas cosas que poco a poco y con el esfuerzo mío y mis personas más cercanas he logrado
conseguir, pero al final son cosas básicas, al mismo nivel de la comida o vivienda, cosas que
cualquiera tiene o puede tener
En fin, no tengo nada que dar, no tengo ni personalidad, soy un
débil emocionalmente, al parecer nunca aprendí cómo dejar de ser un perdedor emocional,
aprendo muy poco de mis errores, por decir que casi nada, no tengo personalidad, soy muy
cambiante en eso, hasta yo siento que tengo “varias personalidades, personalidades diferentes”
pero la verdad es que no tengo, soy un completo perdedor y siempre lo he sido y sé que lo seguiré
siendo.
Aunque siempre siga guardando esa pequeña esperanza/ilusión de que algo cambiará y
dejaré de ser como soy, de lo único que me enorgullezco es de mis gustos, de resto soy un
perdedor.
Además de que vivo controlado en una casa fea en un barrio feo en un sector feo en una ciudad
fea, en un departamento feo en un país feo, en un continente feo, de negros, lo cual me limita de
una manera exageradamente exponencial
Además soy un sobreactuado cuando me siento un poco alegre, y después termino arrepintiéndome por esa falsa ilusión
Mi conclusión es que soy un perdedor y lo seguiré siendo, nunca hice nada, las
circunstancias nunca me dejaron, nunca se me dieron, las olas nunca estuvieron a mi favor, la
marea siempre estuvo en mi contra, la vida y el destino siempre me rompieron las pelotas, la vida
me enseño que las cosas siempre podían ser peores, no me quiero mostrar como la víctima
otros hicieron lo que yo nunca pude, siempre tuve un gran ego
Consideré y espere muchas cosas para mí, como chicas, aventuras, historias, cosas materiales, vivir
en un mejor lugar, tener dinero, pero como de costumbre, la vida me escupió en la cara
diciéndome que no merecía lo que quería, y no quiero morir, los perdedores le tememos a la
muerte, quiero estar tranquilo, encerrado en la habitación donde estoy en este momento, los
perdedores le tenemos miedo al cambio, a la exposición social.
Eso es todo, hasta entonces, con odio, yo