
Algunos, al recordar sin querer una cita catastrófica, quieren quitarse la parte del cerebro responsable de almacenar este tipo de experiencias espantosas; otros, en cambio, se las cuentan a todo el mundo entre carcajadas. Y los usuarios de Twitter son personas que aprenden una lección para el futuro aún de las experiencias más desagradables, y, definitivamente, entretienen a otros suscriptores.




















