Ir de compras es una tarea bastante estresante. Colas infinitas para pagar productos que, en el fondo, no necesitamos; temperaturas asfixiantes en los grandes almacenes; tiendas con música a todo trapo para, pretendidamente, animar a los consumidores; mucho consumo de dinero y, más aún, de paciencia. A todxs nos ha parecido alguna vez una situación horrible y, quien diga lo contrario, está mintiendo de forma descarada.
Tanto es así que, en muchas ocasiones, hasta los mismísimos maniquíes de las tiendas de ropa lo sufren. Cómo tiene que ser de horrible una situación para que una figura inanimada de plástico acabe completamente desquiciada… Cuando veáis las imágenes que os traemos a continuación, entenderéis a qué nos referimos. ¡Empezamos!
1Nada tiene sentido en esta vida
Esto es lo que pasa cuando tienes que pasarte todo el día mirando detrás de una cristalera. Al final acabas delirando e imitando a las personas que están del otro lado que, a su vez, también están delirando.
2 La incomodidad de la inmovilidad
No toda la ropa interior es cómoda y esta imagen es la prueba de ello. Nadie es de piedra y, este maniquí en concreto, es de plástico.
3La música es pegajosa
En muchas ocasiones, ni los más ‘estáticos’ se pueden estar tranquilos cuando el ritmo invade sus almas.
4La realidad
Al fin tenemos un maniquí que representa la realidad del mundo en el que vivimos.
5La moda es la moda
Si se pone de moda llevar una baguette en la cabeza, pues habrá que llevarla, ¿no?
6La soledad
Cuando la soledad apremia, tenemos que arrimarnos a lo que sea.
7Cuando nunca has visto un cuerpo desnudo
Pero, aún así, te hacen montar un maniquí.
8Estar muchas horas de pie
La espalda no es de hierro y estar tantísimas horas de pie… pues no sale gratis.
9¿Qué le han dado para desayunar?
¡Con energía!
10¿Habéis visto Kill Bill?
Pues a Beatrix Kiddo tampoco le caen bien los maniquíes.
11Cuando consigues motivar a un maniquí en su trabajo
Poniéndole algo de droga en la comida.
12Cuando te abres una tienda de ropa…
Pero no puedes ocultar tu pasión hacia los Sims.
13Hasta la po***
“Me quiero ir de aquí de una puñetera vez”.
14Ya no podían aguantar más
Eso o la dueña de la tienda es una sádica.
Tanto es así que, en muchas ocasiones, hasta los mismísimos maniquíes de las tiendas de ropa lo sufren. Cómo tiene que ser de horrible una situación para que una figura inanimada de plástico acabe completamente desquiciada… Cuando veáis las imágenes que os traemos a continuación, entenderéis a qué nos referimos. ¡Empezamos!
1Nada tiene sentido en esta vida
Esto es lo que pasa cuando tienes que pasarte todo el día mirando detrás de una cristalera. Al final acabas delirando e imitando a las personas que están del otro lado que, a su vez, también están delirando.
2 La incomodidad de la inmovilidad
No toda la ropa interior es cómoda y esta imagen es la prueba de ello. Nadie es de piedra y, este maniquí en concreto, es de plástico.
3La música es pegajosa
En muchas ocasiones, ni los más ‘estáticos’ se pueden estar tranquilos cuando el ritmo invade sus almas.
4La realidad
Al fin tenemos un maniquí que representa la realidad del mundo en el que vivimos.
5La moda es la moda
Si se pone de moda llevar una baguette en la cabeza, pues habrá que llevarla, ¿no?
6La soledad
Cuando la soledad apremia, tenemos que arrimarnos a lo que sea.
7Cuando nunca has visto un cuerpo desnudo
Pero, aún así, te hacen montar un maniquí.
8Estar muchas horas de pie
La espalda no es de hierro y estar tantísimas horas de pie… pues no sale gratis.
9¿Qué le han dado para desayunar?
¡Con energía!
10¿Habéis visto Kill Bill?
Pues a Beatrix Kiddo tampoco le caen bien los maniquíes.
11Cuando consigues motivar a un maniquí en su trabajo
Poniéndole algo de droga en la comida.
12Cuando te abres una tienda de ropa…
Pero no puedes ocultar tu pasión hacia los Sims.
13Hasta la po***
“Me quiero ir de aquí de una puñetera vez”.
14Ya no podían aguantar más
Eso o la dueña de la tienda es una sádica.