Si tenés muchas faltas de ortografía
¡¡¡¡¡LLegaste al paraíso!!!!!!
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Como una manera de iniciar un trabajo de redacción, el profesor mostró a sus alumnos una ilustración sencilla, bastante ingenua, por cierto. En ella se veía a un pescador muy joven, con polo y gorra, sosteniendo un pescado dibujado con los ojos muy grandes y la boca abierta. El profesor dispuso que los niños escribieran una “composición”, relatando lo que la ilustración les sugería. Todos escribieron sus trabajos y los entregaron al profesor. Nosotros hemos escogido uno que nos parece en extremo interesante. Lo transcribimos de inmediato, tal como fue entregado por el niño que lo escribió:
El niño que orcaba pescados
un niño orquava a los pescados lo primero que asia era buscaba busanos y lo amaraba a una red pepues de media hora el niño sacaba la red a los peces muertos lo metia su canasta pero a los vivos los orcaba asta que se murieran. un dia los peces se reunieron para abrar del a susto y decidieron darle una lección un pesque abraba el idioma español lo iba a se el niño cuando saco la ded vio que el pez abraba lo solto ise fue inunca regreso.
Análisis del texto
Lo que salta a la vista son los problemas ortográficos: orcava, asia. busanos, pepues, abrar, etc. Fácilmente se aprecia que el niño autor de este texto tiene problemas ortográficos que podrían ser considerados como graves. Cometer errores en formas de los verbos “hacer” o “hablar”, que forman parte de un léxico básico, o escribir como “qua” la sílaba “ca” revela que las cosas no andan nada bien en su ortografía.
Como los errores ortográficos son muchos, se podría pensar fácilmente que lo primero que se debe resolver es “la mala ortografía” del niño. Pero vamos a hacer una prueba. Vamos a escribir de nuevo el texto, escribiendo correctamente todas las palabras y veremos lo que sucede:
El niño que ahorcaba pescados
Un niño ahorcaba a los pescados lo primero que hacía era buscaba gusanos y lo amarraba a una red después de media hora el niño sacaba la red a los peces muertos lo metía su canasta pero a los vivos los ahorcaba hasta que se murieran. Un día los peces se reunieron para hablar del a susto y decidieron darle una lección un pez que hablaba el idioma español lo iba a hacer el niño cuando saco la red vio que el pez hablaba lo soltó i se fue i nunca regresó.
Hecha la corrección ortográfica, vemos que el texto ha mejorado ligeramente pero todavía es poco inteligible; hay que hacer un cierto esfuerzo para entender lo que dice el niño que lo escribió, pues el mensaje no aparece con la facilidad que debiera. Esta situación sugiere que no es la ortografía el problema que dificulta la comunicación.
Continuando con la búsqueda, haremos otro tipo de corrección. Como el texto está corregido en cuanto a ortografía lo dejaremos así pero colocaremos los signos de puntuación que el alumno omitió:
El niño que ahorcaba pescados
Un niño ahorcaba a los pescados. Lo primero que hacía era buscar gusanos y amarrarlos a una red. Después de media hora, el niño sacaba la red. A los peces muertos los metía en su canasta pero a los vivos los ahorcaba hasta que se murieran.
Un día los peces se reunieron para hablar del asunto y decidieron darle una lección. Un pez que hablaba el idioma español lo iba a hacer. El niño, cuando sacó la red, vio que el pez hablaba. Lo soltó y se fue, y nunca regresó
Ahora que hemos corregido la puntuación, nos damos con una grata sorpresa: el relato se hace comprensible. Más aún, se trata de un cuento excelente, con una estructura que, en el fondo, podría esperarse recién en el quinto ciclo o aun en secundaria. Salvo un cambio en la forma verbal de la segunda oración (buscar en vez de buscaba) y en el pronombre que usó (lo amarraba por amarrarlos) en la misma, todas las frases del alumno están tal como él las construyó. Sólo fue necesario colocar los puntos para que resultara un texto realmente extraordinario para la pluma de un escolar de cuarto grado. De veras, una pequeña joyita.
El ejercicio que acabamos de hacer nos muestra algo muy importante: lo que se necesita principalmente es que los niños manejen bien la puntación, ese debe ser uno de los asuntos más importantes para los maestros.
Una prueba más con el mismo texto
Para comprobar la conclusión a que hemos arribado, vamos a copiar de nuevo el texto de este niño admirable. Esta vez lo haremos con buena puntuación pero con mala ortografía, repitiendo los errores que había cometido el niño cuando respondió a la prueba.
El niño que ahorcaba pescados
Un niño orcava a los pescados. Lo primero que asía era buscar busanos y amarrarlos a una ded. Después de media hora, el niño sacaba la ded. A los peces muertos los metia en su canasta pero a los vivos los orcava asta que se murieran.
Un día los peces se reunieron para abrar del asusto y decidieron darle una lección. Un pez que abraba el idioma español lo iba a ser. El niño, cuando sacó la red, vio que el pez abraba. Lo solto y se fue, y nunca regreso.
Vemos que el texto resulta ser bueno, a pesar de los errores ortográficos.
La prueba que acabamos de hacer, muestra que la puntuación tiene gran importancia como elemento organizador de las ideas. Quien tiene buena puntuación puede producir textos claros y ordenados, aunque presente problemas ortográficos.
A manera de conclusiones
Podemos arriesgar una suposición: Si fuera posible encontrarnos con niño autor del trabajo estudiado y le pudiéramos pedir que lea su composición en voz alta, es casi seguro que haría las pausas y los cambios de entonación en los lugares correctos, a pesar de que él no colocó los signos de puntuación. El ha construido bien sus oraciones y sus párrafos; lo que pasa es que no sabía colocar las marcas debidas (comas, puntos, etc.). El sabe componer un texto, pero ignora la manera de puntuarlo.
Pero no podemos dejarlo en la ignorancia de la puntuación ni podemos confiar en que irá descubriéndola espontáneamente, sin ayuda de sus maestros. El, como todos los niños y niñas, necesita de asistencia, necesita de un aprendizaje sistemático y consciente de la puntuación. Si es bien conducida, esa enseñanza no va a matar su creatividad,
Obsérvese que, si no hubiéramos colocado los puntos y las comas que faltaban, hubiera permanecido oculto un relato verdaderamente notable. Porque realmente se trata de un texto de gran calidad. El uso de los tiempos verbales, por ejemplo, es excelente. Para relatar lo que el pescador hacía de modo habitual, usa el pretérito imperfecto y para narrar lo que decidieron los peces, cosa que sucedió una sola vez, usa con gran acierto el pretérito perfecto simple. Eso es extraordinario. Y dentro del segundo párrafo, esa vuelta al imperfecto, “un pez que hablaba el español” es correctísima.
Por otra parte, hay que admirar sus recursos de invención. Recordemos que la lámina motivadora mostraba a un pescador que sostenía un pez que tenía los ojos abiertos y que estaba con la boca también muy abierta. Eso le sugirió al niño que el pez le estaba hablando al pescador, y a partir de allí inventa su narración. Eso es estupendo. No obstante, para ser un trabajo completo le faltaba un buen manejo de la puntuación.
No estamos sosteniendo que debemos olvidar la ortografía; sólo estamos diciendo que debemos prestar mayor atención a otros aspectos que casi siempre descuidamos, uno de los cuales es la puntuación. Evidentemente, para conseguirla hay que emplear métodos enriquecedores, capaces de mantener el gusto por el trabajo creador. Tratar ese tema rebasa los límites de este artículo, que sólo ha querido mostrar, a partir de una composición real escrita por un niño provinciano, los caminos que nos falta por explorar.
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