Se está cayendo la escuela pública
Diario Clarín
El colegio Mariano Acosta reabrió sus puertas tras permanecer cerrado más de tres meses
Los 3.000 alumnos de esa escuela pública retornaron hoy al tradicional edificio ubicado en Urquiza y Moreno. El 3 de junio pasado el establecimiento había sido clausurado tras la caída del cielorraso de una de las 32 aulas.
Los 3.000 alumnos de la escuela pública Mariano Acosta volvieron hoy a las aulas del tradicional edificio del barrio de Balvanera, que permaneció cerrado más de tres meses por la caída de un techo.
El 3 de junio pasado se cayó el cielorraso de una de las 32 aulas del establecimiento ubicado en Urquiza y Moreno, por lo que se dejó de dar clases en el lugar, mientras se cumplía con las obras para poner en condiciones el edificio, aunque en un lapso que se extendió más de lo previsto.
Durante este tiempo, los 3.000 alumnos debieron tomar clases en once sedes aportadas por otros establecimientos educativos.
Los incumplimientos de las fechas estipuladas para la reanudación de las clases en el edificio de Balvanera y la situación de irregularidad y dispersión de alumnos y docentes en distintas sedes, ocasionó reclamos de los alumnos, docentes y padres.
En este sentido, se movilizaron alumnos, docentes y padres en reiteradas oportunidades, quienes realizaron un abrazo al colegio y marchas de reclamo ante el gobierno de la ciudad y el ministerio de Educación de la Nación.
El 17 de agosto, alrededor de 200 personas, entre alumnos y algunos padres, ocuparon el hall de entrada de la sede del gobierno porteño situada en Avenida de Mayo al 500, para reclamar la reapertura del Mariano Acosta, que había sido anunciada para esa semana. Los manifestantes se retiraron del edificio luego de haber recibido la promesa de que iban a rehabilitarse las instalaciones el 14 de septiembre.
El 3 de septiembre, padres de los alumnos de la institución advirtieron en declaraciones a la prensa que el gobierno porteño no iba a poder cumplir "con el plazo prometido para la reapertura de la escuela", porque no había terminado la refacción del cielorraso.
Precisaron además que aún faltaba el inicio de los trabajos de electricidad y no se había tramitado la rehabilitación de los baños.
MST
El domingo 3 de junio del 2007 , día de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, en el colegio Mariano Acosta se cayó un cielo raso entero en un aula de primaria. Este techo no es más que otro capítulo en la interminable historia de los problemas edilicios de nuestra escuela. Hace ya tres años los estudiantes debimos reclamar por este motivo, y gracias a la movilización conseguimos que se inicie una obra para arreglar el edificio que se venía abajo
Fueron tres años de irregularidades, durante los cuales la compañía constructora no solo superó un plazo de dos años y un presupuesto de 8 millones sino que también creó un clima de convivencia complicado. Y finalmente, cuando la obra estaba terminando, en una de las aulas que habían sido refaccionadas se cae el cielo raso recién hecho. Afortunadamente esto no ocurrió un día de semana porque, si no, ahora deberíamos lamentar la muerte de chicos de tercer grado.
Luego de sucesivos peritajes se comprobó que se había escatimado en los materiales y se usaron menos vigas y tornillos de los necesarios para mantener el durlock del cielo raso. Esta comprobación nos deja una gran pregunta: ¿cómo puede ser que todavía se siga en obras, cuando ya se pasaron del presupuesto oficial y gastaron 15 millones, aún usando menos materiales de los necesarios?
Ante la imposibilidad de ingresar al colegio, las clases se suspendieron por dos semanas, mientras se nos prometía que se nos iba a enviar a otro establecimiento y nos ofrecían una reunión para discutir todos estos problemas. Fuimos a la reunión, pero no solos, sino acompañados de todos los padres y estudiantes y de los centros de estudiantes de otros colegios que pedían respuestas y no solo excusas. A pesar de que durante dos semanas no habían encontrado ningún lugar, unas horas después de la marcha nos avisaron que las clases se reanudaban en la Universidad Kennedy.
Este, lamentablemente, no es un problema aislado de un solo colegio. En la república Cromañón esta es la realidad de todas las escuelas. Es el caso del Normal 7, donde por una pérdida de gas 14 chicos tuvieron que retirarse del establecimiento en ambulancias. La única solución que le puede dar el gobierno a estos problemas es cortar el gas, como hizo en el Confederación Suiza, el Moreno o en tantos otros colegios, donde los pibes se mueren de frío.
El problema es de todos y entre todos tenemos que encontrar la solución, que no está en la oficina del burócrata de turno ni viene de la mano de los políticos que hoy hablan de la educación pública, pero durante el menemismo votaban la Ley Federal de Educación. Los mismos que cuando sueltan un peso para arreglar los techos es porque se quieren guardar cinco en el bolsillo. La solución está en las calles, junto a la gente, reforzando la movilización y la toma de colegios hasta que finalmente se cumplan todas nuestras necesidades.
Por estos motivos tenemos que construir un movimiento secundario unido y combativo. Ya hemos dado unos pasos en esa dirección, pero necesitamos profundizar este proceso. Es nuestro deber armar una coordinadora que incorpore a todos los centros de estudiantes, donde las decisiones las voten los estudiantes de los colegios y que no sea una puja de intereses de un sector de vanguardia y que salga a luchar por los reclamos genuinos del movimiento secundario.
Diario la nación Miércoles 23 de julio de 2008
Tomaron el colegio Mariano Acosta en reclamo de becas
Las recibe el 24% de quienes las pidieron
Alumnos del secundario tomaron ayer la Escuela Normal Superior N° 2 Mariano Acosta en reclamo por la reducción de las becas otorgadas por el gobierno de la ciudad. Sólo 48 de los 200 estudiantes (24%) que solicitaron en marzo una ayuda económica recibieron el jueves pasado una respuesta favorable. La medida de fuerza, que no afecta el dictado de clases del primario ni del terciario, se mantendrá hoy.
"No nos dieron una explicación de por qué sólo otorgaron 48 becas, cuando pedimos 200. No son 30 las que faltan, sino 150 alumnos. Y, además, las entregan a mitad de año", explicó a LA NACION Lara Camet, de 17 años, mientras en el colegio ingresaban alumnos con colchones y bolsas de dormir, dispuestos a pernoctar allí.
El Ministerio de Educación porteño explicó que aumentó el monto del subsidio por alumno de $ 150 y $ 450 a $ 600 y $ 800, pero con el mismo presupuesto anual de 20 millones de pesos, por lo cual este año entregaron 30.000 becas -17.000 alumnos cobrarán $ 600, y 13.000, $ 800- de las 52.000 pedidas, a diferencia de las 39.000 ayudas otorgadas el año pasado. Esta vez, explicaron, se utilizó otro criterio de asignación.
"Las becas son de inclusión escolar, para que ningún chico se vaya del sistema. Hasta ahora se otorgaba a todo el que la pedía, pero como tenemos el mismo monto, las asignamos por criterio de vulnerabilidad socioeconómica del grupo familiar, por la situación laboral del jefe de familia y a aquellos chicos que no reciben una beca de la Nación", dijo el subsecretario de Inclusión Escolar y Coordinación Pedagógica, Walter Bouzada, a LA NACION.Y añadió: "No puede ser que de 120.000 chicos que cursan la escuela media 62.000 necesiten una beca. No les echo la culpa a ellos, están acostumbrados a pedir y recibir".
Para Dimas Quinteros, de 18 años y en 4° año, que todos los días trabaja en un puesto de revistas, de 6 a 7, antes de ir al colegio, por $ 10 diarios, esa explicación es insuficiente: "Es una falta de respeto que me digan que no les alcanza la plata. El problema es que hacen el ranking de pobreza según los formularios que reciben y recién después de asignar las becas hacen las visitas en las casas".
Ayer rondaba la incertidumbre entre los padres de alumnos de primaria que se acercaban a buscar a sus hijos. "Oficialmente no tenemos ninguna comunicación. Les recomiendo que mañana llamen al colegio antes de traer a sus hijos", explicaba Luis Tassi, maestro de primer grado.
Las autoridades del colegio no emitieron comentarios y los profesores explicaban que no tenían nada que ver. "Estamos al margen. Cumplimos nuestro horario porque es nuestro trabajo y nuestra misión, pero no tenemos nada que ver", opinaron dos profesores de biología que, junto con el resto de los docentes, no dieron clases en todo el día.
La Defensoría porteña presentó, la semana pasada, un pedido de informes al ministerio para que explicara el porqué de la demora y de la reducción de becas otorgadas. "Tiene sentido entregar becas a principios de año, cuando se plantean las mayores necesidades y hay que trabajar para retener a los chicos en la escuela", explicó el defensor adjunto, Gustavo Lesbegueris.
Diario La Nación
En el Mariano Acosta
Abrazo por el deterioro de una escuela
Estudiantes docentes y autoridades de la escuela Mariano Acosta realizaron ayer un abrazo simbólico al establecimiento, construido hace 120 años, que padece un fuerte deterioro.
Declarada Monumento Histórico de la ciudad, a la escuela Mariano Acosta concurren unos 2000 alumnos. En la manifestación de ayer se denunciaron la clausura de dos de las tres escaleras que comunican las aulas del nivel primario con el nivel secundario, la inhabilitación de los tres ascensores y la frecuente caída de partes de los cielos rasos de las distintas aulas.
Según un relevamiento efectuado por las autoridades de la escuela, también está clausurada la salida de emergencia y existe peligro de derrumbe de un balcón. Los cuatro baños están inhabilitados y el edificio tiene problemas de filtraciones.
Diario la Prensa
Cayó un pedazo de mampostería de 5 kilos en el colegio Mariano Acosta
El hecho ocurrió en el establecimiento del barrio de Balvanera, donde los alumnos exigieron mejoras edilicias
Iván Pizarro, presidente del Centro de Estudiantes del colegio, manifestó que la situación edilicia de la escuela "es muy grave", ya que lo que pasó le podría "haber caído sobre la cabeza de cualquier persona".
Un pedazo de mampostería de cerca de cinco kilos se cayó hoy del techo del colegio estatal secundario "Mariano Acosta", ubicado en el barrio porteño de Balvanera, donde los alumnos exigieron mejoras edilicias.
El hecho ocurrió en la institución educativa situada en la calle General Urquiza 277, donde el pedazo de cemento se precipitó del lado de afuera de la escuela.
"Se cayó un pedazo de mampostería, es la cuarta vez que pasa", señaló Iván Pizarro, presidente del Centro de Estudiantes del colegio.
Pizarro indicó que "el pedazo de mampostería que cayó pesaba cerca de cinco kilos, cuyos restos quedaron esparcidos "del lado de afuera del colegio".
El estudiante manifestó que la situación edilicia de la escuela "es muy grave", ya que lo que pasó le podría "haber caído sobre la cabeza de cualquier persona".
Pizarro calificó de "preocupante" el hecho y aseguró que ante sus reclamos, las autoridades del colegio y del Ministerio de Educación "alegan de que no hay presupuesto".
Un vocero del ministerio de Educación aseguró que "en conocimiento del problema", funcionarios de la cartera "participarán esta noche junto al centro de estudiantes, padres y autoridades de la asamblea para buscar una solución a un problema histórico del establecimiento".
Diario La Prensa
jueves, 01 de julio de 2010 I Buenos Aires, Argentina
Realizan un "abrazo" en la escuela Mariano Acosta en reclamo de obras edilicias
El ministerio de Educación porteño indicó que presentó un plan de trabajo para la institución educativa a fin de resolver "el histórico problema edilicio" del establecimiento.
Los alumnos, padres y docentes de la Escuela Superior en Lenguas Vivas "Mariano Acosta" del barrio porteño de Balvanera realizon un abrazo simbólico a ese colegio, en reclamo de obras edilicias, luego de que la semana pasada se cayó parte de mampostería del edificio.
Unas 500 personas, entre ellas el secretario general de los docentes ceteristas de UTE, Eduardo López, los legisladores Raúl Puy y María José Lubertino, participaron del abrazo al Acosta en la manzana de las calles Urquiza, Moreno, 24 de Noviembre y Alsina, que fueron cortadas al tránsito por la Policía Federal.
Durante el abrazo, los integrantes de la comunidad educativa marcharon alrededor del edificio de la escuela portando una gran bandera argentina,
La marcha fue decidida luego que la semana pasada parte de un friso de cinco kilos se cayó desde una altura de siete metros sobre una zona de circulación de alumnos y docentes, lo que generó gran preocupación en la comunidad educativa.
El edificio también tiene otros problemas como "filtraciones en los techos, lo que hace que se deteriore la mampostería, que luego se cae", dijo Carlos Ibaceta, de la Comisión Técnica de Padres del Mariano Acosta.
Otra cuestión es que de las tres calderas del edificio, sólo funciona una, por lo que la parte nueva del edificio al que asisten 2.000 alumnos de nivel primario, secundario y terciario y dos sectores denominados irónicamente "Siberia" y "Transiberia" no tienen calefacción, precisó.
Asimismo, señaló que otra cuestión que motiva los reclamos es que "el sistema de detección de incendios y la bomba de agua están fuera de funcionamiento".
Ibaceta recordó que luego de la caída de uno de los techos de un aula en el 2007, se elevó a las autoridades del Gobierno porteño un informe técnico con 100 puntos pendientes y en marzo de 2008 se hizo una ampliación del informe y dieron respuesta sólo a dos puntos.
En 2009 se cayó el cielorraso del pasillo final de la zona denominada como "Transiberia" y, en ese momento, las autoridades hicieron la revisión de cielorrasos internos y retiraron los que estaban en riesgo, tal cual lo había planteado la Comisión de Padres.
El conflicto, dijeron los padres, que se extiende al caso del Normal Nº 7 de Almagro, se debe a que la transferencia de jurisdicción que se realizó hace 20 años "no se hizo con los fondos correspondientes".
En este sentido, manifestaron que "algunos edficios, como el Acosta, fueron declarados Monumento Histórico y en consecuencia las refacciones dependen del área de Patrimonio Histórico, de jurisdicción nacional".
La rectora de la escuela, Raquel Papalardo, informó que anoche recibió una propuesta de obras edilicias del Ministerio de Educación porteño, que fue analizada en una reunión por los padres y autoridades, durante una asamblea.
Papalardo advirtió que si no se llega a una solución continuarán realizando "los abrazos y marchas que sean necesarios hasta que se logre la refacción del edificio".
ACLARACION
De acuerdo a lo acordado el martes último durante una reunión con la comunidad educativa, el ministerio de Educación porteño presentó en el día de ayer miércoles un plan de trabajo para la Escuela Normal Mariano Acosta, a fin de resolver "el histórico problema edilicio" del establecimiento.
El director de la Unidad de Apoyo a la Comunidad Educativa (UDACE), Max Gulmanelli, que se había comprometido el último martes a presentar dicho plan, acudiendo en la noche de ayer a presentar el mencionado plan de reparaciones "que incluye fachadas , ascensores, calderas y filtraciones.
Gulmanelli manifestó que un equipo del ministerio conformado por UDACE e Infraestructura está trabajando en conjunto con la comunidad educativa para resolver este problema histórico", destacando que la comunicación con la comunidad del establecimiento "es permanente y fluída".
Diario Clarín
El colegio Mariano Acosta reabrió sus puertas tras permanecer cerrado más de tres meses
Los 3.000 alumnos de esa escuela pública retornaron hoy al tradicional edificio ubicado en Urquiza y Moreno. El 3 de junio pasado el establecimiento había sido clausurado tras la caída del cielorraso de una de las 32 aulas.
Los 3.000 alumnos de la escuela pública Mariano Acosta volvieron hoy a las aulas del tradicional edificio del barrio de Balvanera, que permaneció cerrado más de tres meses por la caída de un techo.
El 3 de junio pasado se cayó el cielorraso de una de las 32 aulas del establecimiento ubicado en Urquiza y Moreno, por lo que se dejó de dar clases en el lugar, mientras se cumplía con las obras para poner en condiciones el edificio, aunque en un lapso que se extendió más de lo previsto.
Durante este tiempo, los 3.000 alumnos debieron tomar clases en once sedes aportadas por otros establecimientos educativos.
Los incumplimientos de las fechas estipuladas para la reanudación de las clases en el edificio de Balvanera y la situación de irregularidad y dispersión de alumnos y docentes en distintas sedes, ocasionó reclamos de los alumnos, docentes y padres.
En este sentido, se movilizaron alumnos, docentes y padres en reiteradas oportunidades, quienes realizaron un abrazo al colegio y marchas de reclamo ante el gobierno de la ciudad y el ministerio de Educación de la Nación.
El 17 de agosto, alrededor de 200 personas, entre alumnos y algunos padres, ocuparon el hall de entrada de la sede del gobierno porteño situada en Avenida de Mayo al 500, para reclamar la reapertura del Mariano Acosta, que había sido anunciada para esa semana. Los manifestantes se retiraron del edificio luego de haber recibido la promesa de que iban a rehabilitarse las instalaciones el 14 de septiembre.
El 3 de septiembre, padres de los alumnos de la institución advirtieron en declaraciones a la prensa que el gobierno porteño no iba a poder cumplir "con el plazo prometido para la reapertura de la escuela", porque no había terminado la refacción del cielorraso.
Precisaron además que aún faltaba el inicio de los trabajos de electricidad y no se había tramitado la rehabilitación de los baños.
MST
El domingo 3 de junio del 2007 , día de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, en el colegio Mariano Acosta se cayó un cielo raso entero en un aula de primaria. Este techo no es más que otro capítulo en la interminable historia de los problemas edilicios de nuestra escuela. Hace ya tres años los estudiantes debimos reclamar por este motivo, y gracias a la movilización conseguimos que se inicie una obra para arreglar el edificio que se venía abajo
Fueron tres años de irregularidades, durante los cuales la compañía constructora no solo superó un plazo de dos años y un presupuesto de 8 millones sino que también creó un clima de convivencia complicado. Y finalmente, cuando la obra estaba terminando, en una de las aulas que habían sido refaccionadas se cae el cielo raso recién hecho. Afortunadamente esto no ocurrió un día de semana porque, si no, ahora deberíamos lamentar la muerte de chicos de tercer grado.
Luego de sucesivos peritajes se comprobó que se había escatimado en los materiales y se usaron menos vigas y tornillos de los necesarios para mantener el durlock del cielo raso. Esta comprobación nos deja una gran pregunta: ¿cómo puede ser que todavía se siga en obras, cuando ya se pasaron del presupuesto oficial y gastaron 15 millones, aún usando menos materiales de los necesarios?
Ante la imposibilidad de ingresar al colegio, las clases se suspendieron por dos semanas, mientras se nos prometía que se nos iba a enviar a otro establecimiento y nos ofrecían una reunión para discutir todos estos problemas. Fuimos a la reunión, pero no solos, sino acompañados de todos los padres y estudiantes y de los centros de estudiantes de otros colegios que pedían respuestas y no solo excusas. A pesar de que durante dos semanas no habían encontrado ningún lugar, unas horas después de la marcha nos avisaron que las clases se reanudaban en la Universidad Kennedy.
Este, lamentablemente, no es un problema aislado de un solo colegio. En la república Cromañón esta es la realidad de todas las escuelas. Es el caso del Normal 7, donde por una pérdida de gas 14 chicos tuvieron que retirarse del establecimiento en ambulancias. La única solución que le puede dar el gobierno a estos problemas es cortar el gas, como hizo en el Confederación Suiza, el Moreno o en tantos otros colegios, donde los pibes se mueren de frío.
El problema es de todos y entre todos tenemos que encontrar la solución, que no está en la oficina del burócrata de turno ni viene de la mano de los políticos que hoy hablan de la educación pública, pero durante el menemismo votaban la Ley Federal de Educación. Los mismos que cuando sueltan un peso para arreglar los techos es porque se quieren guardar cinco en el bolsillo. La solución está en las calles, junto a la gente, reforzando la movilización y la toma de colegios hasta que finalmente se cumplan todas nuestras necesidades.
Por estos motivos tenemos que construir un movimiento secundario unido y combativo. Ya hemos dado unos pasos en esa dirección, pero necesitamos profundizar este proceso. Es nuestro deber armar una coordinadora que incorpore a todos los centros de estudiantes, donde las decisiones las voten los estudiantes de los colegios y que no sea una puja de intereses de un sector de vanguardia y que salga a luchar por los reclamos genuinos del movimiento secundario.
Diario la nación Miércoles 23 de julio de 2008
Tomaron el colegio Mariano Acosta en reclamo de becas
Las recibe el 24% de quienes las pidieron
Alumnos del secundario tomaron ayer la Escuela Normal Superior N° 2 Mariano Acosta en reclamo por la reducción de las becas otorgadas por el gobierno de la ciudad. Sólo 48 de los 200 estudiantes (24%) que solicitaron en marzo una ayuda económica recibieron el jueves pasado una respuesta favorable. La medida de fuerza, que no afecta el dictado de clases del primario ni del terciario, se mantendrá hoy.
"No nos dieron una explicación de por qué sólo otorgaron 48 becas, cuando pedimos 200. No son 30 las que faltan, sino 150 alumnos. Y, además, las entregan a mitad de año", explicó a LA NACION Lara Camet, de 17 años, mientras en el colegio ingresaban alumnos con colchones y bolsas de dormir, dispuestos a pernoctar allí.
El Ministerio de Educación porteño explicó que aumentó el monto del subsidio por alumno de $ 150 y $ 450 a $ 600 y $ 800, pero con el mismo presupuesto anual de 20 millones de pesos, por lo cual este año entregaron 30.000 becas -17.000 alumnos cobrarán $ 600, y 13.000, $ 800- de las 52.000 pedidas, a diferencia de las 39.000 ayudas otorgadas el año pasado. Esta vez, explicaron, se utilizó otro criterio de asignación.
"Las becas son de inclusión escolar, para que ningún chico se vaya del sistema. Hasta ahora se otorgaba a todo el que la pedía, pero como tenemos el mismo monto, las asignamos por criterio de vulnerabilidad socioeconómica del grupo familiar, por la situación laboral del jefe de familia y a aquellos chicos que no reciben una beca de la Nación", dijo el subsecretario de Inclusión Escolar y Coordinación Pedagógica, Walter Bouzada, a LA NACION.Y añadió: "No puede ser que de 120.000 chicos que cursan la escuela media 62.000 necesiten una beca. No les echo la culpa a ellos, están acostumbrados a pedir y recibir".
Para Dimas Quinteros, de 18 años y en 4° año, que todos los días trabaja en un puesto de revistas, de 6 a 7, antes de ir al colegio, por $ 10 diarios, esa explicación es insuficiente: "Es una falta de respeto que me digan que no les alcanza la plata. El problema es que hacen el ranking de pobreza según los formularios que reciben y recién después de asignar las becas hacen las visitas en las casas".
Ayer rondaba la incertidumbre entre los padres de alumnos de primaria que se acercaban a buscar a sus hijos. "Oficialmente no tenemos ninguna comunicación. Les recomiendo que mañana llamen al colegio antes de traer a sus hijos", explicaba Luis Tassi, maestro de primer grado.
Las autoridades del colegio no emitieron comentarios y los profesores explicaban que no tenían nada que ver. "Estamos al margen. Cumplimos nuestro horario porque es nuestro trabajo y nuestra misión, pero no tenemos nada que ver", opinaron dos profesores de biología que, junto con el resto de los docentes, no dieron clases en todo el día.
La Defensoría porteña presentó, la semana pasada, un pedido de informes al ministerio para que explicara el porqué de la demora y de la reducción de becas otorgadas. "Tiene sentido entregar becas a principios de año, cuando se plantean las mayores necesidades y hay que trabajar para retener a los chicos en la escuela", explicó el defensor adjunto, Gustavo Lesbegueris.
Diario La Nación
En el Mariano Acosta
Abrazo por el deterioro de una escuela
Estudiantes docentes y autoridades de la escuela Mariano Acosta realizaron ayer un abrazo simbólico al establecimiento, construido hace 120 años, que padece un fuerte deterioro.
Declarada Monumento Histórico de la ciudad, a la escuela Mariano Acosta concurren unos 2000 alumnos. En la manifestación de ayer se denunciaron la clausura de dos de las tres escaleras que comunican las aulas del nivel primario con el nivel secundario, la inhabilitación de los tres ascensores y la frecuente caída de partes de los cielos rasos de las distintas aulas.
Según un relevamiento efectuado por las autoridades de la escuela, también está clausurada la salida de emergencia y existe peligro de derrumbe de un balcón. Los cuatro baños están inhabilitados y el edificio tiene problemas de filtraciones.
Diario la Prensa
Cayó un pedazo de mampostería de 5 kilos en el colegio Mariano Acosta
El hecho ocurrió en el establecimiento del barrio de Balvanera, donde los alumnos exigieron mejoras edilicias
Iván Pizarro, presidente del Centro de Estudiantes del colegio, manifestó que la situación edilicia de la escuela "es muy grave", ya que lo que pasó le podría "haber caído sobre la cabeza de cualquier persona".
Un pedazo de mampostería de cerca de cinco kilos se cayó hoy del techo del colegio estatal secundario "Mariano Acosta", ubicado en el barrio porteño de Balvanera, donde los alumnos exigieron mejoras edilicias.
El hecho ocurrió en la institución educativa situada en la calle General Urquiza 277, donde el pedazo de cemento se precipitó del lado de afuera de la escuela.
"Se cayó un pedazo de mampostería, es la cuarta vez que pasa", señaló Iván Pizarro, presidente del Centro de Estudiantes del colegio.
Pizarro indicó que "el pedazo de mampostería que cayó pesaba cerca de cinco kilos, cuyos restos quedaron esparcidos "del lado de afuera del colegio".
El estudiante manifestó que la situación edilicia de la escuela "es muy grave", ya que lo que pasó le podría "haber caído sobre la cabeza de cualquier persona".
Pizarro calificó de "preocupante" el hecho y aseguró que ante sus reclamos, las autoridades del colegio y del Ministerio de Educación "alegan de que no hay presupuesto".
Un vocero del ministerio de Educación aseguró que "en conocimiento del problema", funcionarios de la cartera "participarán esta noche junto al centro de estudiantes, padres y autoridades de la asamblea para buscar una solución a un problema histórico del establecimiento".
Diario La Prensa
jueves, 01 de julio de 2010 I Buenos Aires, Argentina
Realizan un "abrazo" en la escuela Mariano Acosta en reclamo de obras edilicias
El ministerio de Educación porteño indicó que presentó un plan de trabajo para la institución educativa a fin de resolver "el histórico problema edilicio" del establecimiento.
Los alumnos, padres y docentes de la Escuela Superior en Lenguas Vivas "Mariano Acosta" del barrio porteño de Balvanera realizon un abrazo simbólico a ese colegio, en reclamo de obras edilicias, luego de que la semana pasada se cayó parte de mampostería del edificio.
Unas 500 personas, entre ellas el secretario general de los docentes ceteristas de UTE, Eduardo López, los legisladores Raúl Puy y María José Lubertino, participaron del abrazo al Acosta en la manzana de las calles Urquiza, Moreno, 24 de Noviembre y Alsina, que fueron cortadas al tránsito por la Policía Federal.
Durante el abrazo, los integrantes de la comunidad educativa marcharon alrededor del edificio de la escuela portando una gran bandera argentina,
La marcha fue decidida luego que la semana pasada parte de un friso de cinco kilos se cayó desde una altura de siete metros sobre una zona de circulación de alumnos y docentes, lo que generó gran preocupación en la comunidad educativa.
El edificio también tiene otros problemas como "filtraciones en los techos, lo que hace que se deteriore la mampostería, que luego se cae", dijo Carlos Ibaceta, de la Comisión Técnica de Padres del Mariano Acosta.
Otra cuestión es que de las tres calderas del edificio, sólo funciona una, por lo que la parte nueva del edificio al que asisten 2.000 alumnos de nivel primario, secundario y terciario y dos sectores denominados irónicamente "Siberia" y "Transiberia" no tienen calefacción, precisó.
Asimismo, señaló que otra cuestión que motiva los reclamos es que "el sistema de detección de incendios y la bomba de agua están fuera de funcionamiento".
Ibaceta recordó que luego de la caída de uno de los techos de un aula en el 2007, se elevó a las autoridades del Gobierno porteño un informe técnico con 100 puntos pendientes y en marzo de 2008 se hizo una ampliación del informe y dieron respuesta sólo a dos puntos.
En 2009 se cayó el cielorraso del pasillo final de la zona denominada como "Transiberia" y, en ese momento, las autoridades hicieron la revisión de cielorrasos internos y retiraron los que estaban en riesgo, tal cual lo había planteado la Comisión de Padres.
El conflicto, dijeron los padres, que se extiende al caso del Normal Nº 7 de Almagro, se debe a que la transferencia de jurisdicción que se realizó hace 20 años "no se hizo con los fondos correspondientes".
En este sentido, manifestaron que "algunos edficios, como el Acosta, fueron declarados Monumento Histórico y en consecuencia las refacciones dependen del área de Patrimonio Histórico, de jurisdicción nacional".
La rectora de la escuela, Raquel Papalardo, informó que anoche recibió una propuesta de obras edilicias del Ministerio de Educación porteño, que fue analizada en una reunión por los padres y autoridades, durante una asamblea.
Papalardo advirtió que si no se llega a una solución continuarán realizando "los abrazos y marchas que sean necesarios hasta que se logre la refacción del edificio".
ACLARACION
De acuerdo a lo acordado el martes último durante una reunión con la comunidad educativa, el ministerio de Educación porteño presentó en el día de ayer miércoles un plan de trabajo para la Escuela Normal Mariano Acosta, a fin de resolver "el histórico problema edilicio" del establecimiento.
El director de la Unidad de Apoyo a la Comunidad Educativa (UDACE), Max Gulmanelli, que se había comprometido el último martes a presentar dicho plan, acudiendo en la noche de ayer a presentar el mencionado plan de reparaciones "que incluye fachadas , ascensores, calderas y filtraciones.
Gulmanelli manifestó que un equipo del ministerio conformado por UDACE e Infraestructura está trabajando en conjunto con la comunidad educativa para resolver este problema histórico", destacando que la comunicación con la comunidad del establecimiento "es permanente y fluída".